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Opinión

I.

Quien mire, aunque sea por encimita, la historia del pensamiento político, advertirá que la inclinación hacia la verdad no ha sido considerada una virtud. Dicho de otra forma, más suave, ha sido vista, más bien, como una herramienta indispensable en la actividad política. Recuerdo haber leído hace unos cuantos años “El conocimiento inútil”, una obra de Jean Francois Revel, intelectual francés, varios de cuyos capítulos se vertebraban en torno a la idea de que “la primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira”. Da curiosidad pensar cómo los habría escrito en estos tiempos digitales.

II.

El término posverdad expresa un fenómeno propio de la sociedad actual, permeada por la circulación permanente de información, en la que, según más o menos lo describe el DRAE (2017), internet y las redes sociales aportan a los usuarios información que confirma lo que ya piensan o sienten, en detrimento de hechos contrastados y verificables, apelando más a las emociones que a la razón, a los prejuicios que a la objetividad, generando, así, decisiones basadas en creencias, y no en hechos reales Al final de cuentas, y en términos menos académicos, es una palabra que pone de manifiesto cómo se juega con la realidad, y se la desconoce, se la cambia, se la mutila o se la versiona para que no se parezca a ella misma.

La obra de Goebbels, genio de la propaganda nazi, el de la famosa consigna de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad, sería actualmente encasillada dentro de la posverdad. Lo sería porque, según se apunta en los algunos textos sobre el tema, el antónimo de verdad no es posverdad, el antónimo de verdad es mentira.

III.

Sostiene el Profesor Silva Herzog-Marquez, politólogo mexicano, que la verdad es el piso y el techo del debate público. Por muy contrarias que sean, las opiniones serán legítimas siempre y cuando respeten la verdad factual. Así las cosas, la libertad de opinión es una farsa, a menos que se garantice la información objetiva y que no estén en discusión los hechos mismos. “Cada uno tiene derecho a su opinión, no a sus datos”, asevera.

Una política sin verdad, añade, sería una política negada al diálogo. No solamente sería el reino de la demagogia, sino que cancelaría la posibilidad misma de la convivencia. Cuando no hay asiento para la verdad, concluye, desaparece cualquier posibilidad de entendimiento.

IV.

Internet le ha dado otra energía a la mentira política, haciéndola más extendida y eficaz, aunque vale la pena destacar que sea han venido desarrollando ciertas herramientas para combatir la posverdad, a partir de ciertas las plataformas virtuales de verificación de hechos. Sin embargo, estamos muy lejos de los desafíos planteados.

Se habla de la desvinculación de política y verdad como un efecto directo del impacto de la tecnología en la democracia, impacto que, por cierto, no es el único que le ocasiona (no olvidemos la repercusión que ha tenido, sobre todo a partir del desarrollo de la big data, en la construcción de un sistema de vigilancia social). El filósofo británico A.C. Grayling, haciéndose eco de una opinión cada vez más frecuente en los círculos académicos, argumenta que la posverdad es un fenómeno que daña el tejido completo de la democracia moderna. Es, por tanto, un asunto que supone la necesidad de encontrar fórmulas para encararla. La verdad es, así pues, una necesidad política, imprescindible para que funcione la democracia.

V.

Los párrafos anteriores ventilan someramente algunas cuestiones que tienen una relevancia enorme para Venezuela. Este gobierno admite, sin duda, varios calificativos para poder ser definido. Pero me parece que el que más claramente lo define es el de ser un gobierno sustentado en la mentira. En este sentido, y sin necesidad de tener que irme muy lejos en el tiempo, cabe preguntar qué explicación se dará de la reciente muerte, en la sede del SEBIN, de Fernando Albán, Concejal de Primero Justicia, quien además había sido detenido alegando su supuesta responsabilidad en un hecho -el de los drones que sobre volaron Los Próceres- del que tampoco pareciera saberse lo que en realidad sucedió.

El Nacional, miércoles 10 de octubre de 2018

 3 min


Con voz propia

Llamado de alerta representa análisis del Observatorio Electoral Venezolano y Global de Comunicación y Democracia, el cual revela que a partir del 2010 sistema político perdió hasta el 88,6% de confianza en partidos. Desde su origen, a principios del siglo XIX simbolizan fundamento de la democracia.

En Proclamación de la Independencia el 19 de abril de 1810, jueves santo del mundo cristiano, constituyó factor significativo el que sería primer partido: la denominada Sociedad Patriótica, consagrada en decreto del 14 de agosto del mismo año, con el agregado: de Agricultura y Economía. Sus promotores fueron el General Francisco de Miranda, quien trajo la idea de Paris; el Coronel Simón Bolívar, considerado el fundador y su tío político José Félix Ribas el activista impulsador quien lo popularizó.

Tuvo filiales en Barcelona, Barinas, Valencia y Puerto Cabello; su himno: Viva el Bravo Pueblo, escudo, bandera la tricolor de Miranda y periódico: Patriota Venezolano, dirigido por Vicente Salias. También sufrió escisiones: Club de los Sin Camisa.

Dejó de actuar como partido porque la mayoría de sus integrantes salió, no a “patear” calles, sino a los campos de batalla con las armas. Cumplido su fin, revivió la estructura partidista. El nombre perdurará en la República autónoma. Sociedad Patriótica se repite en 1847 con José Tadeo Monagas; en segundo período se integró la Sociedad de Juventud de Caracas; derrocado formaron la Sociedad Democrática de Santa Rosalía, antecedente del Partido Federal; Sociedad Democrática de Caracas, constituyeron con ánimo unitario conservadores y liberales. En Provincia, al igual que expatriados del gomecismo en el exterior conformaron y reiteraron la Sociedad Patriótica.

Muerto el dictador surgieron unos 40 partidos que el General Eleazar López Contreras legalizó, pero también inhabilitó algunos. El demócrata General Isaías Medina legalizó a los modernos, como Acción Democrática, que auspició con militares su derrota.

En 40 años de Democracia cívica iniciada en 1959, se reactualizó la acción partidista y pasaron de 170 los constituidos. La que pudiéramos considerar debacle de partidos se acentúa, digamos por falta o culpa del liderazgo que en el siglo XXI ha hecho crisis.

Como anti partidos justifican golpes militares de 1992, cuyos liderazgos legitimados electoralmente, hoy sostienen esa consigna.

Para 2010 existían 325 partidos. En comicios parlamentarios 2015 se redujeron a 96 y en 2017 en elección de gobernadores llegaron a 76.

El castrense régimen asesorado por el castrismo se traza imponer el PUSV como único, tal lo hizo Fidel cuando asumió el Poder que se apropió del Partido Comunista. Comienza, con la sumisión del PCV, dividiendo a opositores, para apoderarse de escisiones, tales son los casos de PPT, de La Causa R, Podemos y del MAS. Acosa a los de la resistencia e invalida a 37 para elecciones, entre ellos AD, Voluntad Popular, Primero Justicia.

Pertinente resulta la reflexión de los partidos democráticos antes la crisis sin precedentes a la cual los lleva la narco corrupción. Sus líderes desaprovecharon aplastante victoria en elección del Parlamento Asamblea que no pudo anular medidas ilegales, como el despojo de la emisora parlamentaria y designación de magistrados express del TSJ, ahora presidido por quien en su época de digepol fue enjuiciado dos veces por homicidio, ha dictado 52 sentencia contra la AN.

Voz orientadora viene del Secretario General de la OEA y hasta del mismo Presidente de EEUU. Necesario es que revivan para salir de la situación que por felicidad de la Patria hizo testar a Simón Bolívar:

Si mi muerte contribuye para cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro

Al MARGEN. Pavoso Nicolás Maduro. El restaurant de Estambul al cual fue con comitiva a degustar suculento almuerzo de carnes, se incendió cuando quien lo atendió demostraba después como lo hizo.

Jordanalberto18@yahoo.com.

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Andrea Rizzi

El éxito de Jair Bolsonaro en Brasil ha insuflado nuevo aire en las velas del populismo ultraderechista global. Con razón, muchas miradas escrutan ese horizonte para comprender las razones por las que legiones de ciudadanos muy enfadados apuestan por opciones tan radicales. Pero conviene fijar también la atención en el otro polo, que en este caso es todo el terreno político socialdemócrata, democristiano y liberal. Se mire como se mire, con telescopio o microscopio, la alarmante sensación es la de estar observando un tanatorio con escasísimas excepciones de vitalidad. Falta carisma, faltan ideas, falta energía, falta valentía.

El campo del progresismo en Occidente se halla desprovisto de líderes con empuje. En EE UU e Italia está directamente descabezado; en Alemania, se mueve bajo un liderazgo frágil igual que en la Escandinavia antaño gran laboratorio socialdemócrata; en Reino Unido, Jeremy Corbyn ha revitalizado el laborismo, pero hasta el más generoso de los jueces concedería que se trata más de una reliquia del siglo XX que una propuesta de siglo XXI. Algo parecido ocurre con otro líder izquierdista en auge, el mexicano López Obrador. En el resto de Latinoamérica, no hay síntomas de proyecto de progresismo moderado viable. A nivel paneuropeo, la familia socialdemócrata sufrirá para encontrar un candidato inspirador a la presidencia de la comisión. Los años noventa —con Clinton, Blair, Schroeder, Jospin y Prodi— quedan a años luz. Tenían, sin duda, grandes defectos; pero, sin duda también, gran capacidad de arrastre detrás de sus ideas.

El panorama democristiano se presenta igual de asfíctico. Totalmente descompuesto en Italia, cada vez más escorado hacia la derecha radical en Francia y España (Wauquiez y Casado), aferrado a una líder de otro tiempo y sin relevo claro en Alemania. Los candidatos a la comisión de su grupo parlamentario europeo tampoco mueven masas (el bávaro Manfred Weber y el finlandés Alex Stubb).

El terreno liberal no anda mucho mejor, aunque al menos cuenta con figuras como Emmanuel Macron y Justin Trudeau que tratan de boxear en el escenario de esta batalla global. Macron se halla en una situación de colapso total de su índice de aprobación nacional pero, gusten o no sus propuestas, se le debe conceder haber entendido las reglas del nuevo juego. El partido de Trudeau acaba de sufrir una derrota en Quebec.

En la dicotomía entre sociedades abiertas y cerradas, los partidarios de las primeras parecen seguir subestimando la inmensa frustración de enormes estratos de la ciudadanía occidental. Se vio en el Brexit, con Trump, en el referéndum sobre las FARC en Colombia, las elecciones italianas, y ahora con Bolsonaro. La fuerza del tsunami sugiere que no son suficientes paños calientes en formato de pequeñas reformas. Hace falta un pensamiento radicalmente nuevo, adapto al nuevo tiempo y a las legítimas inquietudes de decenas de millones de ciudadanos.

Hacen falta nuevos líderes con la energía y visión suficiente para arrojar un arsenal de pedradas de inteligencia contra la oscuridad que avanza. En forma de ultraderecha populista en Occidente; en forma de líderes autoritarios cada vez más asertivos en Asia (Rusia, China, Turquía, etc.). Pero parece que los mejores talentos rehúyen la política.

10 de octubre de 2018

El País

https://elpais.com/internacional/2018/10/09/actualidad/1539076077_366979...

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Todo asesinato, sea político o no, es repudiable e injustificable. Si ocurre en la cárcel es aún más grave, ya que el Estado tiene la obligación de garantizar la seguridad de los presos. Caso contrario, sus funcionarios son enjuiciables así no hayan participado en el hecho. Los presos comunes están expuestos todos los días a ser asesinados por otros detenidos y también por intervención de funcionarios con armas de fuego, para controlar motines. Estos asesinatos se han incrementado exponencialmente desde que Iris Varela está al frente del ministerio al cual están adscritas las cárceles.

Desde el año 2002 a la fecha, todos los asesinatos políticos cometidos en las calles durante manifestaciones fueron perpetrados por funcionarios policiales, por miembros de la Fuerza Armada, frecuentemente de la Guardia Nacional, y por paramilitares rojos, mal llamados colectivos, pagados e incentivados por la dictadura. Su número es elevado y los casos están documentados.

Los asesinatos de ciudadanos presos por motivos políticos nunca involucran a presos comunes, sea porque muchas veces están separados o, las más de las veces, porque tradicionalmente los presos comunes guardan cierto respeto a los presos políticos. Siempre son ejecutados por funcionarios adscritos a organismos del Estado, llámese Seguridad Nacional en tiempos de la dictadura de Pérez Jiménez, Digepol durante el período democrático, Disip o Sebin en la dictadura chávez-madurista.

La seguridad Nacional asesinó a varios dirigentes políticos en supuestos enfrentamientos. En cuanto a asesinatos de presos, Castor Nieves Ríos fue torturado y asesinado en octubre de 1952 estando preso en Caracas. Antonio Pinto Salinas, estaba preso en San Juan de los Morros y lo asesinaron en junio 1953 cerca de Villa de Cura. Además, la dictadura dejó morir en Guasina y en otras ergástulas a varios presos políticos.

La Digepol asesinó al profesor Lovera y a Jorge Rodríguez. Los que perpetraron esos crímenes fueron enjuiciados y pagaron condena. El Ejército asesinó a varios guerrilleros en los Teatros de Operaciones, pero no hubo justicia. Algunos intentarán justificar alegando que en esa época de guerrilla urbana y rural, la tortura y asesinatos eran necesarios para obtener información que salvaría vidas inocentes, ya que muchos de los subversivos de esa época eran terroristas, asesinos y secuestradores, pero no hay excusa posible.

En esta narcodictadura han sido numerosos los asesinatos en las calles de manifestantes pacíficos. Aquí solo mencionaremos los casos de ciudadanos asesinados cuando estaban bajo la custodia del Estado. Juan Carlos Sánchez fue asesinado en noviembre del 2004 por la Disip en Caracas, después de ser torturado. El ingeniero José Alejandro Márquez fue detenido por la Guardia Nacional el 19 de febrero de 2014 en La Candelaria, cuando filmaba con su celular la represión; fue golpeado tan salvajemente dentro de la tanqueta que falleció poco después.

El capitán de aviación civil Rodolfo González Martínez fue detenido en abril del 2014 por el Sebin Fue torturado y murió en su celda el 13 de marzo del 2015. El concejal del Municipio Páez del Estado Apure, fue detenido el 17 de diciembre del 2016. Tenía graves problemas de salud. No recibió asistencia médica, sufrió un ACV en agosto del 2017, se demoraron doce días en trasladarlo a un hospital, cuando ya era muy tarde para salvarle vida.

El caso reciente de Fernando Albán, concejal de Libertador, ha despertado el repudio de los venezolanos no alcahuetas de la dictadura, incluyendo a la Iglesia y a todos los partidos políticos de oposición Así mismo, de la comunidad internacional democrática, la cual está sensibilizada ante las violaciones a los derechos humanos en Venezuela. Albán fue secuestrado en Maiquetía a su regreso de Nueva York en donde, junto con Julio Borges, asistió a la sesión de la ONU sobre violaciones a los derechos humanos en nuestro país. Seguramente Maduro, Jorge Rodríguez, El Aissami, Tarek Williams, Diosdado y otros pensaron que era la oportunidad de relacionarlo con la absurda acusación de intento de magnicidio que pesa sobre Borges. Lo deben haber torturado para que testificara la culpabilidad de Borges. Lo asesinaron y ahora intentan que creamos que fue un suicidio. Albán viajó varias veces sin problemas a Estados Unidos en donde residen sus hijos. Nunca tuvo problemas a su retorno. pero su comparecencia en la comisión de la ONU y reunión con Borges le costaron la vida a este luchador por la democracia, de quien todos dicen tenía gran sensibilidad social.

¡Qué indignación! ¡Qué canallas! ¡Qué cobardes! ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Jesús Elorza G.

Los atletas y entrenadores que estaban practicando en la destartalada pista del Estadio “Brigido Iriarte” no salían de su asombro cuando escucharon a uno de sus compañeros decir que “El Campeonato Panamericano de Atletismo 2021, categoría adulto, fue concedido a Venezuela tras la decisión tomada por el Comité Ejecutivo de la Asociación Panamericana de la disciplina (APA) en una sesión celebrada en Santo Domingo, República Dominicana”

-No te lo puedo creer. ¿Y dónde piensan desarrollar ese evento? Preguntó una de las atletas.

Cáete pa’tras¡¡¡En Los Valles del Tuy!!!

-Qqqqquuuuéééé, como es eso. A quien se le ocurre semejante barbaridad. Esa región del Estado Miranda es la más violenta del país. Yo que vivo en ese lugar, dijo uno de los entrenadores, puedo decirles por experiencia propia que con las llamadas “Zonas de Paz” el gobierno le entregó el control de los espacios a los colectivos armados. Desde hace más de cuatro años las bandas del Sabandija, el Viejo Cheo, el Pelín y la de Pueblo Nuevo son los amos y señores de Los Valles del Tuy.

Lo que dice mi entrenador, es totalmente cierto, el Informe del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) así lo certifica: Uno de los estados más violentos del país es Miranda con una tasa de 153 homicidios por cada 100 mil habitantes.

En el estado Miranda la violencia se acentúa en los alrededores de Caracas hacia los Valles del Tuy. Los cuatro municipios más violentos del estado medidos por la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, son Independencia (Santa Teresa, 280), Paz Castillo (Santa Lucía, 250), Bolívar (Yare, 210), Cristóbal Rojas (Charallave, 192) y Lander (Ocumare, 191).

-Carajo, a quien coño se le ocurre solicitar ser sede de un evento deportivo en una zona roja gobernada por el hampa y los bandoleros. Deben existir otras razones o intereses para proceder a una locura como esa. También, me pregunto, ¿qué motivó a la Asociación Panamericana a darle el placé a esa solicitud? Deberían estar conscientes, que allí, en esa violenta región, el evento pasaría a ser un Campeonato Pranamericano y no de atletismo precisamente. Con toda seguridad, la prueba de mayor significación será “El Lanzamiento de Balas”.

Esas preguntas son válidas, dijo uno de los presentes. En primer lugar, el solicitante, en este caso el Vicepresidente de la Federación de Atletismo de Venezuela, asume una conducta irresponsable por ocultar que en la entidad referida no existe ninguna estructura (Pista y Villa) para llevar adelante una competencia de envergadura panamericana. En segundo lugar, debemos suponer que sus alegatos en la APA deben haber sido puros “pajaritos preñaos” de ofertas a futuro hechas por el gobierno. En tercer lugar, las prioridades de este seudo dirigente, frente al desastre nacional (ninguna pista está operativa), es la de solicitar eventos internacionales.

-Claro que así fue, dijo otro entrenador. El gobierno ha anunciado que en el estado Miranda, concretamente en los Valles del Tuy ¡¡¡Se van a celebrar los XIX Juegos Bolivarianos!!! y para ello ofrecen villas y castillos: el secretario de gobierno del estado Miranda, Rodolfo Sanz, recordó que la celebración de esta competencia incluye la creación de 13 nuevas modernas instalaciones donde a su vez se albergarán más de seis mil atletas de los países participantes.

“Se aprobaron más de 200 millones de dólares para la elaboración de los espacios deportivos. La construcción de la Ciudad Deportiva, de la Villa Olímpica, se realizará en un terreno de 70 hectáreas, ubicado en el municipio Cristóbal Rojas, frente a la estación del ferrocarril y contará con 13 grandes obras, completamente equipadas”.

Entre las obras que serán construidas se cuenta el Estadio Olímpico, que abarcará unos 30.700 m2 de construcción y tendrá un aforo de 20 mil espectadores, estructura que será utilizada para todas las competencias de atletismo, como son las carreras de velocidad, relevo, saltos de vallas, lanzamientos de jabalinas, entre otras.

-Eso me huele, a que se va a repetir la historia del “Estadio Iberoamericano” de Maracay”. Es decir, puros ofrecimientos, para luego guisarse los reales y dejar las obras sin terminar. Es más, los corruptos de ayer son los mismos de hoy. Al final, anunciaran que las obras no pudieron terminarlas por culpa de la oposición y el imperialismo. Y con su cara muy lavada, terminan su bochornoso espectáculo realizando el evento en otro lugar.

No puede ser que el gobierno irresponsable, que no ha podido restablecer los Juegos Nacionales Juveniles, acompañado de seudos dirigentes solo le presten atención a estar solicitando eventos internacionales para hacer de los mismos un Festín de Baltazar y repartirse la cochina, expresó un grupo de atletas juveniles que han visto truncada su carrera deportiva.

-Quisiera agregar un nuevo elemento en este triste espectáculo de fantasía y derroche, dijo muy serio un dirigente deportivo: Como se acercan las elecciones de la Asociación Panamericana de Atletismo, el vicepresidente de la Federación, está tratando de pescar en río revuelto, y no pierde oportunidad de solicitar sedes de competencias internacionales para engrosar su currículo y hacerse ver como imprescindible en el concierto de la dirigencia internacional. Pero muy pocos se comen esa coba, el desastre Iberoamericano pesa sobre sus hombros y en el nivel nacional ya lo ven como gallina que mira sal, por su conducta servicial al lado de las autoridades de gobierno y su falta de solidaridad con los atletas, entrenadores y dirigentes regionales en el reclamo de mejores condiciones para el atletismo venezolano.

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Daniel Eskibel

Si observamos las campañas políticas con frialdad, resulta asombroso que segmentemos el mercado electoral en base a sexo, edad, educación o nivel socio-económico pero que no lo hagamos en base a la personalidad.

Asombroso.

Porque la variable personalidad influye tanto o más que las demás en la decisión de voto. Y porque es la variable decisiva a la hora de la comunicación política.

Además, la segmentación por tipos de personalidad nos aporta información muy relevante cuando la cruzamos con las clásicas segmentaciones políticas y demográficas.

Para que funcione bien tenemos que contar con una base firme sobre la cual apoyar la investigación. El modelo conocido como Big Five nos brinda ese terreno sólido que necesitamos.

El Big Five identifica cinco grandes rasgos de la personalidad humana, y en base a eso nos permite clasificar a la población en cinco grandes segmentos en función del predominio de cada uno de los rasgos.

Es un modelo muy valioso ya que tiene detrás décadas de construcción teórica y de investigación cuantitativa y cualitativa. Y cuenta con gran aceptación académica y un amplio respaldo profesional en todo el mundo.

Tomando como punto de partida el Big Five, he ido desarrollando a lo largo de los años una pequeña adaptación del mismo al ámbito político. Ese trabajo me lleva a proponer cinco tipos psicológicos de votantes dependientes del rasgo de personalidad predominante en cada uno.

Esos cinco tipos psicológicos de votantes son:

El votante emocional

El votante social

El votante amable

El votante metódico

El votante abierto

Cada uno de estos tipos debe ser estudiado para identificar sus características esenciales y los correspondientes estilos de comunicación política que cada uno requiere.

El votante emocional

El votante emocional es una persona cuyo rasgo distintivo es que está más en contacto que los demás con sus propias emociones. Y esa mayor cercanía con lo emocional juega un papel decisivo a la hora de sus actitudes políticas.

Todos tenemos emociones, por supuesto. Y son siempre las mismas: miedo, ira, desprecio, asco, alegría, sorpresa y tristeza. El resto de los estados emocionales no es más que una compleja combinatoria de estos factores básicos.

También es cierto que todos experimentamos unas u otras emociones en conexión con los acontecimientos políticos.

Pero en el caso del votante emocional no se trata simplemente de experimentar emociones sino de que las mismas sean decisivas en su manera de pensar y actuar políticamente. Y de votar, claro.

Es un votante impulsivo que en gran medida elige al candidato que le emociona con su comunicación política o que sintoniza con su estado emocional o que facilita la expresión de sus emociones. Estadísticamente tiende más hacia el apoyo a posiciones políticas que suelen denominarse como liberales, progresistas, de centro-izquierda o de izquierda (variando la definición de acuerdo a los países).

El votante social

En el caso del votante social lo distintivo no son las emociones sino los estímulos externos.

Se trata de un votante extrovertido, volcado hacia afuera de sí mismo. Este tipo de votantes recarga sus energías del exterior, de la intensidad de estímulos físicos y sociales que recibe. Estímulos que busca activamente porque necesita sentirse estimulado.

Es una persona enérgica, sociable, dinámica, asertiva y muchas veces dominante.

Estos mismos rasgos hacen que tienda a ser más participativo políticamente que los demás. Está dispuesto a la acción y cuando canaliza eso se convierte en militante, activista o evangelista de una causa. Y cuando se compromete con un partido suele construir una fuerte identidad política partidista.

El votante social tiene contacto con muchas personas y habla mucho con ellas. De hecho es en esa conversación social que va ajustando y puliendo sus ideas.

A diferencia del votante emocional, el votante social tiende estadísticamente a ser moderadamente más conservador.

La comunicación política más efectiva con este tipo de votantes es la que sea más rica e intensa en estímulos. Las imágenes de multitudes, de banderas ondeando, de personas en movimiento y de gran colorido son siempre valoradas por este votante porque le proporcionan gran cantidad y diversidad de estímulos. Lo mismo ocurre con la intensidad sonora, la música y el volumen de las voces.

El votante social no suele sentirse saturado ni por el bombardeo publicitario ni por las discusiones políticas. Por el contrario: tales fenómenos recargan su energía y le estimulan.

Y cuando ve a un candidato extrovertido y dinámico, pues lo más probable es que le agrade más que otros.

El votante amable

Lo que distingue al votante amable de los demás es la búsqueda de la armonía interpersonal.

Sus pensamientos, sus palabras y sus acciones políticas tienen su centro de gravedad en la concordia y el relacionamiento equilibrado entre los seres humanos.

Es una persona empática, que tiene cierta facilidad para ponerse en los zapatos de los demás y para sentir lo que los demás sienten. Esto lo hace propenso a apoyar políticas que desde su punto de vista ayuden a otras personas y solucionen sus problemas.

La misma empatía lo lleva a ser afable, cordial, comprensivo, amable y tolerante. Inclusive, por supuesto, con quienes piensan distinto.

Difícilmente adopte actitudes radicales. En tiempos de polarización política trata de ubicarse en terceras posiciones o de suavizar los polos antagónicos. Lo mismo hace cuando se encuentra en medio de una discusión política.

El votante amable valora más las negociaciones y los acuerdos políticos. Se aleja de la comunicación política maximalista e incendiara y se acerca a la que presente más matices y opciones. Lo suyo no es el blanco o el negro sino más bien las tonalidades intermedias.

Estadísticamente tiende a ser moderadamente progresista en lo económico y moderadamente conservador en lo social.

El votante metódico

Ni emociones, ni estímulos ni armonía. El votante metódico se distingue por el orden.

Es una persona perseverante, tenaz, escrupulosa y organizada. Vive, piensa y trabaja con método, con orden, con meticulosidad. Es reflexivo, se enfoca en lo que hace o piensa y busca caminos para obtener resultados.

La comunicación política que mejor conecta con este tipo de votante es la que refleja sus propios rasgos. Necesita ver en el mensaje político elementos de minuciosidad, precisión y rigor intelectual.

No es presa fácil de rumores ni se guía por sus primeras impresiones ni por impulsos. Prefiere desmenuzar lo que escucha, ve o lee para de ese modo comprenderlo mejor.

Cuando le presentan información en forma ordenada y clara le presta mayor atención, la recuerda más y tiende a compartirla. Las secuencias, los asuntos numerados, las explicaciones lógicas y los detalles le convencen mucho más que los discursos desordenados o los datos fragmentarios o los episodios extraordinarios.

Estadísticamente tiende a ser conservador en políticas sociales y económicas. Tiene mayor disposición que otros a apoyar normas y reglas sociales, legales y culturales vigentes, así como a defender tradiciones y valores familiares.

El votante abierto

La apertura mental hacia lo nuevo es lo que identifica y diferencia al votante abierto de los otros tipos de votantes.

El santo y seña de su forma de vivir, actuar y pensar es la curiosidad, el intelecto que se lanza con facilidad a explorarlo todo en busca de novedades.

Es una persona abierta, imaginativa, creativa y original. Es un votante no conformista y que siempre trata de ir más allá de lo que hay y de lo que conoce. Le gusta pensar por sí mismo así como encontrarse con nuevas ideas y nuevas experiencias.

La comunicación política vieja, tradicional, repetitiva y gastada no lo estimula en absoluto. Más bien huye ante ella. Sus respuestas de mayor entusiasmo son ante estímulos complejos y no convencionales.

Estadísticamente tiende a votar a sectores progresistas y más bien de izquierdas. También tiene facilidad para apoyar nuevos programas o políticas que cambian las anteriores.

Nota: este artículo es un fragmento del que publiqué en la Revista de Acop de la Asociación de Comunicación Política. El texto completo lo puedes leer directamente en Psicología y Comunicación Política (https://compolitica.com/no31-et-2-psicologia-y-comunicacion-politica).

Maquiavelo&Freud

https://maquiaveloyfreud.com/segmentacion-votantes-personalidad/

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En tiempos de dictadura los ciudadanos se dividen en cinco grupos cuya dimensión es variable: 1- Los comprometidos con la democracia. 2- Los egoístas. 3- Los aprovechadores. 4- Los sumisos y 5- Los arrepentidos. En este artículo nos referiremos principalmente a estos dos últimos grupos.

1- Los comprometidos son quienes arriesgan todo en aras de defender los principios y valores de la democracia. Están conscientes de que los esbirros pueden asesinarlos, torturarlos, encarcelarlos, exiliarlos o apropiarse de sus bienes. En la narco dictadura totalitaria y terrorista de Chávez y Maduro, los comprometidos se cuentan por miles. Han sido asesinados muchísimos más ciudadanos que en las dictaduras de Pérez Jiménez y de Gómez, con el agravante de que la mayoría son ciudadanos de a pie participantes en protestas pacíficas. En este grupo también hay que incluir a quienes perdieron sus negocios o empleos por sumarse a huelgas y protestas, así como a los dirigentes políticos y ciudadanos comunes que tuvieron que exiliarse. Valientes son los ciudadanos que participan en protestas, corriendo el riesgo de ser agredidos, así como quienes deciden emigrar enfrentando obstáculos e incertidumbres.

2- Los egoístas son indiferentes a los que solo les importa su situación personal, aunque en algunos la actitud pasiva puede ser por miedo a la represión. También podría ser por el rechazo o poca atracción que sienten por los dirigentes de la oposición, al no percibirlos como alternativa por estar desunidos y no presentar un plan de gobierno.

3- Los aprovechadores que simpatizan con el régimen no son tan pocos como piensan algunos opositores, ni tantos como predican los jerarcas del régimen. Toda dictadura tiene sus adeptos, ya sea por resentimiento contra gobiernos anteriores, por beneficiarse de las dádivas o porque se están enriqueciendo. Quizá algunos por convencimiento ideológico.

4- Entre los sumisos que obedecen órdenes indebidas hay malhechores y fanáticos, pero también algunos que, sin ser partidarios de la dictadura, obedecen por miedo a ser encarcelados o perder su empleo. Los asesinos y torturadores deben, sin duda alguna, recibir todo el peso de la ley. Hay otros casos que ameritan cierto grado de comprensión. Es cierto que nadie debe obedecer órdenes que violen la Constitución y las leyes, pero hay que ponerse en los zapatos de quienes las reciben, pertenezcan a las fuerzas de seguridad o sean jueces o fiscales. Si desobedecen seguro van presos y pierden sus cargos. Para tomar la decisión de desobedecer tienen que considerar las consecuencias. La aversión al riesgo, está muy arraigada en algunos. No todos tienen guáramo.

Al respecto hay que considerar cada caso en particular. Ser comprensivos en algunos y severos en otros. Reciente está el caso de la Mayor Luz Mariela Santafé Acevedo quien, siguiendo instrucciones de sus superiores, sentenció indebidamente a ciudadanos inocentes. Uno tiende a pensar que cuando tomó la injusta decisión seguramente consideró lo que le sucedió a la juez Affiuni y, lógicamente, se acobardó. Sin embargo, a raíz de su solicitud de asilo en Colombia ha habido denuncias de que extorsionaba a familiares de los presos políticos, lo cual es imperdonable.

5-- Los arrepentidos han proliferado en los últimos años, principalmente en la etapa de Maduro. Connotadas personas han recapacitado y dado la espalda a la dictadura. Destacan la Fiscal Luisa Ortega y los generales Baduel y Rodríguez Torres. La Fiscal ha enmendado parcialmente su falta de diligencia y decisiones arbitrarias, con sus denuncias desde el exilio. Las mismas han causado mucho daño al régimen. A Baduel no se le debe reclamar que haya regresado a Chávez, lo cual no fue un delito, sino una torpeza comprensible dado el rechazo absurdo de muchos dirigentes de oposición al gobierno de Carmona. Su actuación como Comandante General del Ejército y como Ministro de la Defensa fue mala, cometió injusticias en contra de muchos oficiales. Lo encarcelaron por su discurso crítico cuando entregó el mando y le han violado sus derechos. Exigimos su libertad. Rodríguez Torres tuvo una actuación criticable cuando fue ministro, la cual debe investigarse, pero está encarcelado injustamente y atropellaron su derecho a la debida defensa.

Quede claro que quien viola la Constitución y las leyes es un delincuente. Aquí solo intentamos comprender las circunstancias que enfrenta alguien que desobedece instrucciones de la dictadura. Ojalá quienes han demostrado valentía ante el régimen, también la ratifiquen con la comprensión y tolerancia, pero sin pasar por alto los casos de corrupción y de violaciones graves a los derechos humanos.

Como (había) en botica:

La situación no está para reír, pero por salud mental hay que hacerlo de vez en cuando. Disfruté el libro de Paulina Gamus “Se agradece la risa”. A través de su colección de recortes de prensa, la doctora Gamus nos pasea con fino humor por las cursilerías y adulancias en nuestra política, y narra anécdotas que reflejan la idiosincrasia de los venezolanos. No se lo pierdan.

Está por finalizar 2018 y la Pdvsa roja no ha presentado el Informe Anual 2017.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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