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Opinión

Dicen que la distancia es el olvido/ pero yo no concibo esa razón/ porque yo seguiré siendo el cautivo/ de los caprichos de tu corazón/ Supiste esclarecer mis pensamientos/ Me diste la verdad que yo soñé/ Ahuyentaste de mí los sufrimientos/ en la primera noche en que te amé/ Hoy mi playa se viste de amargura/ porque tu barca tiene que partir/ a cruzar otros mares de locura/ cuida que no naufrague tu vivir/ Cuando la luz del sol se esté apagando/ y te sientas cansada de vagar/ piensa que yo por ti estaré esperando/ hasta que decidas regresar

La Barca (Intérprete: Lucho Gatica. Autor: Roberto Cantoral)

La Barca es uno de los boleros más filosóficos que he escuchado, atributo que viene no sólo de su contenido sino también de su forma y estructura. Véase por ejemplo como comienza (con una verdadera tesis): “Dicen que la distancia es el olvido. Pero yo no concibo esa razón”. Ese podría ser también el inicio de una exposición de tipo académico, o una frase que bien podría haber sido escrita por Kant. Y, sin embargo, es de Roberto Cantoral, un excelente compositor de boleros, qué duda cabe. Se confirma así mi tesis relativa a que la filosofía anda dando vueltas por la calle y sólo hay que saber verla o escucharla cuando de pronto aparece sin que nadie la llame.

La distancia no es el olvido, postula Lucho Gatica. Y tiene razón, porque distancia y olvido son relaciones diferentes; aunque pueden llegar a unirse. Proposición que requiere, antes que nada, dilucidar si estamos hablando de una distancia geográfica -a la que llamaremos “distancia-lejanía”- o de una distancia en el tiempo -a la que llamaremos “distancia en el pasado”- distancias ambas que no siempre coinciden entre sí. Si se trata de una “distancia- lejanía”, el olvido no resulta automáticamente desde ahí, puesto que el olvido no se mide ni en metros ni en kilómetros.

El amor –ya lo dijimos- se revela en su ausencia, razón por la cual siempre va acompañado del pensamiento y el pensamiento de imágenes, imágenes que para que lleguen al pensamiento, deben ser recordadas. “Te pienso y te recuerdo, ergo, te amo”, podría decirse en buen estilo post-cartesiano. De tal modo que la distancia a la cual parece referirse Gatica es la “distancia en el pasado”. Se trata en este caso no de los metros, sino de los minutos, horas, meses, años que nos separan de alguien.

No obstante, convengamos en que tampoco la “distancia en el pasado” es condición determinante del olvido. En cierto modo, las distancias, tanto las geográficas como las temporales, son fuentes del recuerdo. O como habría dicho Diotima de Cuba: “Pero chico, cómo se te ocurre que tú vas a recordar a alguien que está a tu lado”. El recuerdo –hecho irrefutable- nace de la distancia, tanto de la “distancia- lejanía”, como de la “distancia en el pasado”. Amar a larga distancia, o como dice otro bellísimo bolero cantado por Lucho Gatica, “contigo en la distancia”, es la condición primordial del amor. Eso significa que para pensar en alguien hemos de mantenernos en una determinada distancia. J. L. Borges lo entendió perfectamente cuando escribió: “Hay quien busca el amor de una mujer para olvidarse de ella, para no pensar más en ella” (Borges, s.f. en “los teólogos”, vol. 2). De esa metafísica resulta, a su vez, su dialéctica, pues si la dialéctica a partir de la distinción, unifica, la unificación requiere de una distancia previa, distancia que es condición de la metafísica.

Es imposible amar sin pensar (en). Es imposible pensar sin recordar (a). Es imposible recordar sin pensar (en). Es imposible amar sin recordar (a).

Esa es la diferencia de nosotros los humanos con las demás especies. Al habernos sido dado el pensamiento nos fue dado el amor. Eso no quiere decir que cuando pensamos, amamos. Pero si quiere decir que cuando amamos, pensamos. El amor no puede ser separado del pensamiento, aunque el pensamiento puede ser separado del amor. No obstante, pensar sin amor (o sin odio) es lo mismo que pensar sin sentir. Y como el sentir es una de las condiciones del pensamiento, el pensamiento que no viene del amor se transforma en un pensamiento sin sentido. El pensar sin sentir, o el pensar sin sentido, se convierte, sin amor, en un acto maquinal, automático, instrumental. El amor, por lo tanto, esclarece los pensamientos del mismo modo que el odio los oscurece. Esa es la razón que explica por qué de un modo altamente filosófico, Lucho Gatica confiesa a su lejana amada: “supiste esclarecer mis pensamientos”, y agrega otra frase clave: “me diste la verdad que yo soñé”.

Esa última frase establece que si el amor aclara al pensar, la verdad a través del pensamiento se convierte en cosa accesible ya que el amor –para serlo- debe ser verdadero. Amor y verdad llegan juntos al mundo y si son separados muere el amor y muere la verdad. Las verdades no nos han sido dadas; se obtienen amándolas, que es una manera de decir: buscándolas.

Quien busca amor, busca la verdad. Y quien busca la verdad, la busca para obtener felicidad. Por cierto, que la busquemos no quiere decir que la encontremos. A veces las verdades son muy tristes; y el amor de verdad, al ser verdad, suele estar plagado de sufrimientos. No hay sufrimientos más grandes en esta vida que aquellos que vienen del amor. Pero, a la vez, no hay felicidad mayor que aquella que nos da el amar y ser amados.

Amar y ser amados es un anticipo del paraíso en la tierra y eso lo sabemos quienes hemos amado y sido amados a la vez. O como afirma mi amiga Diotina: “No hay nada más sabroso en este mundo; te lo digo yo”. Luego –y a ese punto voy-: pensar en el amor ausente, recordar al amor que no está presente, añorar el amor lejano en el tiempo o en el espacio, es desear el retorno de la felicidad que un día tuvimos y ya no tenemos. A través del pensamiento que recuerda, queremos retornar al momento que nos dio la felicidad. Y así se explica por qué Lucho Gatica dice “ahuyentaste de mí los sufrimientos, en la primera noche que te vi”. Eso quiere decir también que al haberse ido su amor en una barca, los sufrimientos ahuyentados han regresado. Y no hay sufrir más grande que aquel de amar y no ser amados. Yo, como muchos, podría certificarlo.

El amor no se va con la distancia y la distancia no es el olvido. Para decirlo con Simone Weil (1953, p. 131), el amor es una semilla que al crecer en nosotros, nos provoca dolor. Y el árbol que crece desde la semilla sigue creciendo en la ausencia y en la distancia.

Pero no olvidemos que el asunto central del bolero está puesto en la barca que parte desde la playa que se viste de amargura a buscar otros mares de locura (arriesgando nada menos que el naufragio del viajero). Por una razón u otra, Lucho Gatica ha quedado solo en su playa mientras contempla la barca del amor que de él se aleja. En cierto modo Gatica asume el rol de Penélope en versión masculina. A la vez, quien navega en la barca hacia los mares de la locura asume el rol de Ulises quien, según Adorno y Horckheimer (1997, pp. 50-87), en sus viajes de ida a, y de regreso de Troya, es la anticipación del vagar errático que caracteriza al hombre de la modernidad.

Yo estoy lejos de ser un seguidor de Th. Adorno (salvo cuando Adorno escribió sobre música y no de filosofía) y nunca participé en la euforia académica que siguió a la publicación de la Dialéctica de la Ilustración, libro que escribió junto a su colega Max Horkheimer. Sin embargo, debo reconocer que sus líneas sobre Ulises alcanzaron una alta inspiración filosófica.

De acuerdo con Adorno /Horkheimer, el mito de Ulises representa la renuncia del hombre moderno a su naturaleza esencial. Ulises, al abandonar su reino, rompe la ligazón que lo ataba a su entorno (su mujer) en función de una “razón superior” que es, en este caso, su participación en la guerra de Troya. Al sacrificar su naturaleza inmediata, sacrifica su propia subjetividad, transformándose así en el mito que encarna la destrucción del sujeto por medio de la razón. Según mi opinión, el mito de Ulises representa una marca que divide al ser en tres dimensiones.

La primera dimensión es el mundo interior. Ese mundo interior aparece recién cuando irrumpe la segunda dimensión: la del mundo exterior. En el caso de Ulises, el mundo exterior aparece en su viaje a Troya en una débil barca y a través de los mares, convirtiendo a Itaca en una playa de amargura para Penélope. La tercera dimensión es el recuerdo que Ulises dedica a la abandonada Penélope, recuerdo que une a Ulises con Penélope. Ese pensamiento no está ni en Itaca ni en Troya pero es el que une a las dos ciudades. Cuando Ulises recuerda a través del pensamiento, o lo que es lo mismo, cuando piensa a través del recuerdo, Ulises no está en este mundo y, sin embargo, es ese “no estar en el mundo” (ni en el del amor, ni en el de la guerra) la condición que asegurará el regreso a la tibieza de los brazos de Penélope

Los viajantes, nosotros, seres cotidianos, comenzamos desde la lejanía del tiempo y el espacio a recordar en el pensamiento aquella isla de donde todos venimos: las Itacas del corazón. Ese recuerdo dio origen –y en este punto abandono radicalmente a Adorno/Horkheimer- al mundo del espíritu, o “país del pensamiento” según Kant, o la isla del recuerdo según el modesto autor de estas líneas, o simplemente el más allá de la barca, según la bella canción de Lucho Gatica, y en todos los casos, el anhelo del lugar del regreso a la naturaleza originaria que una vez, cada uno en su propia barca, abandonó. Desde ese momento Itaca se convirtió en un lugar de partida y de llegada de nuestra vida. Allá lejos, atravesando los mares poblados de monstruos y sirenas sin escamas, está la locura, y en el caso de Ulises, la locura es la guerra. ¿Hay algo más loco que una guerra?

Con el recuerdo de la isla abandonada por esa barca que se interna en el océano de la vida, nació el pensamiento y con el pensamiento el amor ya que, como dijimos, sin recordar con y a través del pensamiento, no hay amor. La distancia no es el olvido. Aunque puede serlo. La distancia es también condición de regreso. Es el llamado del amor que ha nacido en un “entremedio”, entre dos dimensiones: la de la isla abandonada y la de los mares de la locura. ¿Y la barca? La barca es el tiempo; y el tiempo somos tú y yo: nosotros.

De acuerdo a muchos físicos y teólogos hay, más allá de esas tres dimensiones, una cuarta. Ella se encuentra después del espíritu que nació entre las dos distancias de la razón humana. Esa dimensión es la que une al espíritu con el mundo. Pero en esos mares no navega la barca de la canción

REFERENCIAS
Adorno, Th,/ Horkheimer, M -Dialektik der Aufklärung - Frankfurt 1997
Borges, J.L., Los Teólogos, en Prosa Completa, vol.2, Madrid s/f
Weil, S., Die Unglück und die Gottesliebe, München 1953

30 Sep 2018
Para escuchar LA BARCA cantada por Lucho Gatica hacer clic https://www.youtube.com/watch?v=vkZnEYsSh8

 8 min


Una fresca brisa de esperanza recorre el País, impulsada por dos despertares largamente esperados. Por un lado y a lo interno, la toma de conciencia de que hemos sido engañados por grupos políticos que, disfrazados de opositores, cuidaron que la rebeldía característica del venezolano se evaporara en actividades inocuas, solo útiles para descargar psicológicamente la explosiva presión causada por los abusos y dislates del régimen. Por otra parte, el convencimiento de la comunidad internacional de que el Estado venezolano tiene todas las características del forajido que atormenta a su víctima hasta hacerla lindar con la muerte, así como el fortalecimiento de una teoría del derecho internacional público: la obligación de los estados de respetar, proteger y promover los derechos humanos, terriblemente infringidos por el chavismo gobernante.

Sería irresponsable de nuestra parte no prepararnos, desde ya, para la reconstrucción del País; sería absurdo no pensar en las medidas necesarias para abrir cauces al ancho río de la libertad, que en las primeras horas estará corriendo graves peligros producidos por los embozados del chavismo y por la eterna ambición de poder de los colaboracionistas.

En nuestro criterio, estas son las medidas que inmediatamente deben tomarse, pues toda urgencia es poca:

a) Creación de una Junta de Gobierno a término (2 años) para reorganizar el Estado y llamar a elecciones libres, universales y transparentes;

b) El establecimiento de un sistema idóneo de justicia, mediante la eliminación de la figura de los jueces provisorios y su sustitución por jueces elegidos por concurso con periodos fijos de servicio;

c) Recuperar los servicios de salud, tanto públicos como privados;

d) Establecer la libre convertibilidad del bolívar;

e) Establecimiento de una unidad administrativa para la recuperación de las fortunas sustraídas delictualmente por los funcionarios y allegados del régimen saliente;

f) La obligatoriedad, a nivel constitucional o de Ley Orgánica, de elecciones primarias para todos los cargos de elección popular, de manera tal que se elimine el caciquismo político, se haga cierto el principio de que la soberanía reside en el pueblo y se genere un vinculo directo entre el elector y el elegido;

g) Establecer que la estabilidad laboral dentro de la Administración Pública solo será disfrutada por quienes hayan ingresado a la función, mediante el cumplimiento de todos los requisitos legales pertinentes;

h) Eliminar los «cuellos de botella» dentro de la Administración Pública, mediante la aplicación del método «FIFO» (first in/first out) (primero en entrar/primero en salir). Los jefes de unidades dentro de las cuales se infrinja esta disposición, que es de mera justicia, deben ser destituidos de inmediato y sin excepciones.

i) Establecimiento, por dos años de una tarifa arancelaria aduanera única, que bien podría estar alrededor del ocho por ciento (8%), salvo para alimentos, medicinas e insumos industriales, que podrán ser liberados totalmente;

j) Creación de un programa educativo de formación de ciudadanos, de carácter semiprivado;

k) Disponer que cargos como la Contraloría y la Fiscalía generales y otros de similar nivel, sean de elección popular;

l) Limpieza a fondo y reestructuración de los cuerpos policiales;

m) Recuperar la función de promotor comercial del cuerpo consular;

n) Establecer la autonomía del servicio aduanero y adscribirlo al ministerio que se encargue del comercio exterior;

o) Establecer una tasa de cambio fija por dos años, transcurridos los cuales se dejaría flotar la moneda;

p) Restablecimiento de la absoluta libertad de prensa y comunicación;

q) Crear un nuevo Registro Electoral Permanente y legislar para garantizar que los resultados electorales sean la fiel expresión de la voluntad del pueblo.

Seguramente, a estas sugerencias se le podrían agregar muchas otras, pero hay una que, no por dejarla para el final, deja de ser especialmente importante: la recuperación de la ética de la República, largamente mancillada por robos, dispendios y crímenes de diversa naturaleza.

En pocas palabras, crear un plan que convierta al habitante en ciudadano, el patrioterismo en patriotismo, el trabajo y el estudio en medios de superación personal, recordando cada día la sentencia del libertador:

«(…) porque a veces son los hombres, no únicamente los principios, los que forman los gobiernos. Los códigos, los sistemas, los estatutos por sabios que sean son obras muertas que poco influyen sobre las sociedades: ¡hombres virtuosos, hombres patriotas, hombres ilustrados constituyen las repúblicas!»

turmero_2009@hotmail.com
@DulceMTostaR

http://www.dulcemariatosta.com

 3 min


Edgar Benarroch

A Jesús le presentan un señor que padecía de sordera y tartamudeaba tanto que no se le entendía lo que pretendía decir. Le implora que lo cure, él le dice que está informado de las difíciles curaciones que había realzado. Jesús en conocimiento de la fe conque aquel hombre había ocurrido a Él, le impuso sus manos en los oídos y lengua y le dijo: ", EFFETÁ que significa ábrete. El sordo escuchó con inmensa nitidez y empezó a hablar de una manera fluida, clara y comprensiva. Gracias Señor, verdaderamente Tú eres el enviado de Dios, le dijo al verse sanado.

Nuestro Señor le abrió sus oídos para que no solamente oyera si no que también escuchara. Oír es la percepción de sonidos que hacemos voluntaria o involuntariamente, simplemente nos llega y nada más, nuestros oídos con su sensibilidad lo captan. Escuchar significa oír y procesar lo escuchado, donde además intervienen el sentido de atención, racionamiento y estudio, si es posible y necesario análisis. Quien oye sin escuchar es porque menosprecia lo oído o le es indiferente.

Nuestro Señor también hizo que el tartamudo hablara con fluidez para que utilizara el don de la palabra no sólo,para comunicarse si no para que se expresara con sentido de la caridad, fe y esperanza y de manera positiva y constructiva, aportando sus conocimientos y pareceres con amabilidad y respeto. El tener sentido de la caridad , entre otros significa hablar del prójimo cuando se va hacer en bien, cuando se va a denigrar es preferible callar. Por supuesto la práctica de la caridad no supone para nada el ocultamiento de la verdad, por muy dura que ella sea. Tampoco significa tragarnos nuestras observaciones cuando tenemos el deber de expresarlas, bien para aplaudir o para disentir.

Con mucha frecuencia escucho y leo a integrantes de la oposición haciendo severas críticas, a veces insolentes e irrespetuosas a quienes aportan su diario trabajo para superar la situación que confrontamos. Sé que quien actúa, habla o escribe se somete al juicio del prójimo y cuando ello es público al rigor general. Ello es normal y recomendable porque nos ayuda a corregir o mejorar. Pero lo que no logro entender son aquellos "amigos" que solamente se dedican a criticar, muchas veces de manera destructiva a quienes algo están haciendo. Son más pertinaz con los de la oposición que con los del régimen. Si descalificamos a la oposición el único beneficiario es el gobierno. A quien diariamente trabaja debemos aplaudir y reconocer, hay muchos dispuestos al sacrificio para superar esta crisis de dimensiones no conocidas. El que no está dispuesto a acompañar a quien se sacrifica debe tener por lo menos el pudor de quedarse callado, pero no utilizar la pluma y la palabra para destruirlo. Si considera que su crítica es procedente, pues asista a las instancias correspondientes a expresarla, pero no dispare por mampuesto.

Cuando nos alzamos contra la oposición no solamente estamos contribuyendo a acabar con la alternativa si no que también le estamos haciendo un infinito favor al gobierno, bien porque así lo queremos o porque hemos perdido la brújula. Todos debemos remar en el mismo sentido para que la barca llegue a puerto seguro, si no corremos el riesgo de naufragar en estas aguas tan turbulentas. Naufragio que nos llevará a todos sin distingo de ninguna naturaleza. Effetá al clamor del pueblo que nos pude a gritos y con desesperación UNIÓN que es garantía de un próximo destino mejor.

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Ninguna política es tan contraproducente en épocas de recesión como tratar de obtener superávit fiscal con el objetivo de contener la deuda pública; es decir, las políticas de austeridad. Mientras se acerca el décimo aniversario del derrumbe de Lehman Brothers, cabe preguntarnos por qué la austeridad despertó tanto entusiasmo en las élites políticas de Occidente después de la implosión del sector financiero en 2008.

El argumento económico contra la austeridad es claro y contundente: una desaceleración económica, por definición, implica reducción del gasto del sector privado. Cuando en respuesta a la caída de la recaudación tributaria un gobierno recorta el gasto público, deprime sin darse cuenta el producto nacional (que es la suma del gasto privado y público) e inevitablemente, sus propios ingresos. De tal modo, dificulta el objetivo original de reducir el déficit.

Es evidente entonces que debe haber otra motivación, no económica, para defender la austeridad. En la práctica, los partidarios de la austeridad se dividen en tres tribus bastante diferentes, cada una de las cuales tiene motivos propios para promoverla.

La primera, y la más conocida, de las tribus de la austeridad obra motivada por una tendencia a comparar al Estado con una empresa o una familia, que debe ajustarse el cinturón en los malos tiempos. Pero al desestimar la interdependencia crucial que hay entre el gasto del Estado y sus ingresos (tributarios), una interdependencia de la que empresas y familias están exentas, los miembros de esta tribu dan el salto intelectual erróneo que va de la frugalidad privada a la austeridad pública. Pero no es un error arbitrario, sino fuertemente motivado por un compromiso ideológico con el achicamiento del Estado, que a su vez oculta un interés de clase más siniestro en la redistribución de riesgos y pérdidas hacia los pobres.

La segunda tribu de la austeridad, no tan reconocida, puede hallarse en la socialdemocracia europea. Para tomar un ejemplo destacado, cuando estalló la crisis de 2008, el ministerio de finanzas de Alemania estaba en manos de Peer Steinbrück, un importante miembro del Partido Socialdemócrata. Casi de inmediato, Steinbrück prescribió una dosis de austeridad como respuesta óptima de Alemania a la Gran Recesión.

También promovió una enmienda constitucional que prohibiera a todos los gobiernos alemanes futuros apartarse de la austeridad, por profunda que sea una desaceleración económica. ¿Por qué, podemos preguntarnos, querría un socialdemócrata convertir la contraproducente austeridad en un mandato constitucional durante la peor crisis del capitalismo en décadas?

Steinbrück dio la respuesta en el Bundestag en marzo de 2009. Su retorcido argumento podría resumirse en esta frase: “¡Es la democracia, estúpido!”. En un contexto de quiebras de bancos y una recesión imponente, opinó que el déficit fiscal quita a los gobernantes electos “margen de maniobra” y despoja al electorado de alternativas significativas.

Aunque Steinbrück no lo dijo con todas las letras, su mensaje subyacente fue claro: incluso si la austeridad destruye empleos y perjudica a la gente común, es necesaria para preservar un margen para la decisión democrática. Extrañamente, no se le ocurrió que, al menos durante una recesión, hay un modo mejor de preservar ese margen, sin ajuste fiscal: aumentar los impuestos a los ricos y las prestaciones sociales a los pobres.

La tercera tribu de la austeridad es estadounidense, y tal vez la más fascinante de las tres. Mientras los thatcheristas británicos y los socialdemócratas alemanes practicaban la austeridad en un desacertado intento de eliminar el déficit fiscal, a los republicanos estadounidenses no les preocupa realmente contener el déficit del gobierno federal, ni creen que lo lograrán. Tras ganar la elección con una plataforma que proclamaba el odio al Estado grande y el compromiso con achicarlo, proceden a aumentar el déficit fiscal federal aprobando grandes rebajas de impuestos para sus donantes ricos. Aunque parecen totalmente libres de la fobia al déficit de las otras dos tribus, el objetivo de los republicanos (“matar de hambre a la bestia”, esto es, al sistema de prestaciones sociales estadounidense) es proausteridad hasta la médula.

En este sentido, Donald Trump es un republicano hecho y derecho. Ayudado por la exorbitante capacidad del dólar para atraer compradores de deuda pública estadounidense, puede dar por sentado que cuanto más aumente el déficit fiscal federal (mediante dádivas impositivas a los de su clase), mayor será la presión política sobre el Congreso para recortar la seguridad social, Medicare y otros programas. Así, echan por la borda la justificación usual de la austeridad (equilibrio fiscal y contención de la deuda pública) y van directo a su objetivo político más profundo: eliminar las ayudas a los muchos y redistribuir el ingreso entre los pocos.

En tanto, independientemente de los objetivos de los políticos del establishment y sus cortinas de humo ideológicas, el capitalismo siguió evolucionando. Hace mucho que la inmensa mayoría de las decisiones económicas ya no las toman las fuerzas del mercado, sino un hipercartel estrictamente jerárquico (aunque bastante laxo) de corporaciones globales. Sus directivos fijan precios, determinan cantidades, manejan expectativas, fabrican deseos y se complotan con políticos para crear pseudomercados que subsidian sus servicios. La primera víctima fue el objetivo de pleno empleo de tiempos del New Deal, oportunamente reemplazado por la obsesión con el crecimiento.

Más tarde, en los noventa, cuando el hipercartel se financierizó (y empresas como General Motors se convirtieron en grandes corporaciones financieras especulativas que a veces también fabrican autos), se sustituyó el objetivo del crecimiento del PIB por el de “resiliencia financiera”: una incesante inflación de activos de papel para los pocos y austeridad permanente para los muchos. Este mundo feliz se convirtió naturalmente en entorno propicio para las tres tribus de la austeridad, a cuya supremacía ideológica cada una de ellas hizo un aporte especial propio.

De modo que la ubicuidad de la austeridad refleja una dinámica general que, disfrazada de capitalismo de libre mercado, está creando un sistema económico global financierizado, jerárquico y cartelizado. Triunfa en Occidente porque tres poderosas tribus políticas lo defienden. Los enemigos del Estado grande (que ven en la austeridad su gran oportunidad de achicarlo) unen fuerzas con los socialdemócratas europeos (que sueñan con tener más opciones cuando lleguen al gobierno) y con los republicanos desgravadores (decididos a desmantelar el New Deal estadounidense de una vez y para siempre).

El resultado no es sólo un padecimiento innecesario para amplias franjas de la humanidad. También presagia un terrible círculo vicioso global de aumento de la desigualdad e inestabilidad crónica.

Traducción: Esteban Flamini

Agosto 30, 2018

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/three-tribes-of-austerity-b...

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Jesús Elorza G.

Dos policías, en su hora de guardia, conversaban entre si para pasar el tiempo durante su recorrido por las instalaciones del centro penitenciario. Cualquier tema era válido para la desordenada cháchara.

¿Viste el gran escape? preguntó uno de ellos.

-Claro que sí. Tremenda película de los años sesenta. producida y dirigida por John Sturges, con actuación de Steve McQueen, James Garner y Richard Attenborough. El argumento estaba referido a los hechos ocurridos en un campo de prisioneros durante la segunda guerra mundial.

Los alemanes, cansados de los intentos de fugas de los aviadores británicos y estadounidenses, deciden agrupar a los más peligrosos en el campo de prisioneros de guerra de máxima seguridad, Stalag Luft III, con guardianes expertos y del que su comandante, el coronel von Luger , dice que de allí es imposible fugarse.

También, recuerdo la soberbia actuación de Steve Moqueen en su fuga conduciendo una moto cerca de la frontera de Suiza.

De que me estás hablando tú, que película ni que ochocuartos, respondió su compañero. Yo me estoy refiriendo es a la fuga de los 242 presos de Poliaragua.

-¡¡¡Carajo, se piraron 242 de un solo coñazo!!!....ese cuento, no lo sabía y nada más con el número de fugaos supera a la película……¿Y cómo pasó eso?...cuéntamelo todo que tengo toda la noche para escucharte.

Bueno, esto es una vaina increíble. Al centro penitenciario de Alayón, en Maracay, llegó una Orden de Traslado de esos reclusos para llevarlos a la Cárcel de Tocorón y…

-Espérate un momento, disculpa que te interrumpa, ¿De dónde provino esa orden? ¿Quién la firmaba? preguntaba el compañero.

No lo sé. Pero, el protocolo que se sigue en esos casos indica que el Juez que conoce la causa es quien ordena el traslado y notifica a las autoridades del penal para que coordinen con los cuerpos de seguridad policial, militar o guardia nacional para que se proceda en consecuencia.

-Huuuummm, huele a guiso. Me pregunto, en toda esa cadena de autoridad para autorizar el traslado, nadie se dio cuenta o se hicieron los pendejos para certificar la validez de la orden, señaló el compañero de recorrido.

Pero, lo cierto es que la orden llegó y los reclusos muy sonrientes y alegres abordaron los autobuses que los iban a trasladar y ¡¡¡¡nunca llegaron a Tocorón!!!!

-Carajo chico, ¿y qué pasó, pa donde se fueron?

Uno de los chóferes que es mi vecino en el barrio, me comentó que en su unidad, uno de los vigilantes hacia el papel de colector y me indicaba a que concha o refugio de cada preso debía dirigirme para dejar a los pasajeros. Y cuando uno de ellos se bajaba, el resto aplaudían y gritaban …..Otro que se va….

-Coño, hasta colector tenían. Falta que ahora me digas, que también le suministraron refrigerios durante el traslado.

Para que tu veas, los presos, subieron termos y que de café y resultó ser que era whisky 18 años para celebrar su camino a la libertad.

-Mientras tanto, en Tocorón todo estaba en calma……Claro, las autoridades de ese centro no sabían del traslado.

Dime algo, ¿cómo se supo de esta fuga?

-Ah, eso es otro capítulo de esta película. Resulta, que el asunto se descubrió cuando familiares de tres reclusos denunciaron que éstos fueron localizados muertos en la vía pública. A estos familiares les causó extrañeza el hallazgo, porque sus parientes estaban registrados como privados de libertad.

Coño, las autoridades quedaron con el culo al aire. Como le iban a responder a las familias sobre el paradero de los 239 reclusos restantes, tremendo peo en el que estaban metidos.

-No dejes por fuera el establecimiento de responsabilidades de todas aquellas autoridades judiciales, administrativas, militares, guardia nacional y policiales que tuvieron que ver con este caso.

Compañero, dijo el otro de los policías, en esta película la realidad supera la ficción…..El Gran Escape de Hollywood se quedó corto.

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Carlos Raúl Hernández

A nuestras generaciones, como a otras del pasado, nos correspondió enfrentar, sufrir y observar los movimientos revolucionarios y populistas, cuya versión más reciente es el socialismo del siglo XXI. La esencia de tales fenómenos es la movilización pasional, irracional, mítica, que exaspera el vínculo odio-amor-envidia que subyace en toda sociedad, para desmembrarla, romper la “cohesión social” que Chávez repudiaba. La erosionan, cultivan el resentimiento y la inquina entre grupos y finalmente liquidan la sociedad misma. Ricos-malos-y-pobres-buenos, profesionales-perversos-y-trabajadores-explotados, blancos-malos-y-morenos-buenos.
El inquilino al que “explota” el dueño de la pensión y el que anda en el metro porque otro tiene carro. El dueño del abasto encarcelado porque “especula al pueblo” en medio de una hiperinflación y una fantasmal guerra económica de la oligarquía y países extranjeros para encubrir el despalillado de una inmensa riqueza. La política no es la búsqueda del poder por medios pacíficos y civilizados, sino la matchpolitik, el enfrentamiento. Lo terrible es que el modelo se filtra hasta los tuétanos de las fuerzas originalmente democráticas, que dejaron a un lado su noumeno propio para ser clon del monstruo.

Se incrustan en asuntos tan sórdidos como la moral, el bien contra el mal, los decentes contra los vergonzosos, la fuerza contra el acuerdo, la calle contra el voto y demás dualidades funestas de principios que sustituyen el lenguaje, el razonamiento y la práctica democráticos. Vemos que la revolución entrampó y destruyó la sociedad en esa discrepancia maniquea y falsa, rechazada frontalmente en nuestra cultura desde San Agustín, y sus adversarios se autodestruyen en esa trágica operación, ser el nuevo chavismo de derecha que hace lo propio contra el “colaboracionismo”.

Quemado en la hoguera

De allí la “dignidad”, “la verdadera oposición”, los republicanos puros con un arsenal de bombas de aire, generalidades, invocaciones a los principios, jergas vacías que ilustran su total incapacidad para la lucha, como han demostrado hasta el hartazgo. Incapaces de construir siquiera un rancho, se manejan como pez en el agua de la calumnia y el vandalismo emocional contra quien razona políticamente. Su única aptitud consiste en manejar las bajas pasiones, la división y el aborrecimiento.

Son el nuevo peligro por su incapacidad para convivir con quien siquiera oiga otra música, y si les va bien sobrevivirían unos pocos meses en el poder (el 11 de abril aguantaron 72 horas apenas). Son buenos, como el chavismo, para manipular y despedazar, pero no saben ni poner un bombillo. Uno de los libros más importantes sobre la política, de tal dimensión como El Príncipe de Maquiavelo es la extraña y olvidada obra De los vínculos en general, de Giordano Bruno, escrito contra la Iglesia Católica y su poder espiritual sobre el mundo, antes del y en época del Renacimiento.

Todos pensamos que a Bruno, de los esenciales defensores del heliocentrismo, lo quemaron en la hoguera por negar que la tierra fuera el centro del universo, pero más que a eso se debió a su condición de mago, ocultista y detractor de la Iglesia. Es una de las obras que describe más perfectamente la manipulación de las masas a partir de utilizar sentimientos y valores colectivos. Para Bruno una de las propiedades del Mago es esa. Podría haber sido el manual del Chávez, López Obrador, Castro o Correa. Según él, hay que apuntar al eros, sustrato vulnerable y fundamental para manejar, manipular, a los humanos.

La envidia es amor al revés

“La envidia es la expresión del amor a uno mismo, no soporta que otros sean iguales o superiores y se torna en odio. La indignación (moral) es amor por la virtud… el pudor es amor a la honestidad… y la ira (frente a esos elementos) es una forma negativa de amor… por eso los platónicos llaman al amor el gran demonio”. El dilema debe ser planteado “en términos de tragedia” (los actuales revolucionarios dividen en amigos y enemigos del pueblo o verdaderos opositores y traidores de la oposición) para que los frutos sean abundantes. El “cazador de almas” puede introducir sus trampas y “vínculos” a través de la “emoción y la fantasía”. No puede sentir piedad o pudor:

“No hay nada que partiendo de los sentidos pueda llegar a la razón sin pasar por la fantasía”. “Procura no transformarte de operador en instrumento de los fantasmas”. El cazador debe ser frío, implacable, carecer de escrúpulos, mentir, calumniar sin el menor remordimiento. No existe la verdad “debes ser capaz de ordenar, corregir y disponer la fantasía, componerla según tu voluntad” (calumniar sin misericordia hasta a Teresa de Calcuta). “El operador creará todos los vínculos que quiera, la esperanza, la compasión, el miedo, el odio, la indignación, la paciencia, el desprecio por la vida, por la muerte, por la fortuna”.

Para observadores externos es difícil explicarse la sobrevivencia de un gobierno que es posiblemente el peor que hubo en América Latina. Pero también es difícil dudar que se debe principalmente a que los fenómenos analizados por Giordano Bruno en tiempos tan remotos como 1588 cuando se publicó el libro, parecen haberse apoderado de la sangre de demasiados que sustituyeron la racionalidad, la sensatez y el sentido sabio en la política, por el odio y la manipulación como sentimientos predominantes.

@CarlosRaulHer

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Mientras el descontento crece, la propaganda política del gobierno se intensifica proyectando una sensación colectiva de fuerza y dominio. En ningún momento aparece débil y sus medidas y acciones configuran una audaz estrategia que le permite difundir una imagen de protector de pobres y garante del bienestar social. Es la controversia perceptiva entre una realidad sentida de crisis y caos generalizado y una fotografía virtual que se expande e impone desde la cúspide del poder público, por los medios de comunicación social. No dejan pasar nada y las cadenas de radio y televisión a diario se diseminan repetitivas y convincentes. Esta avasallante información, fundamentada en probadas teorías y técnicas de la comunicación, van dirigidas a específicos e identificados target dentro de la estructura social venezolana. Marketing político. Luego sus resultados son evaluados y analizados en centros especializados. Aquí, y hay que convencerse de ello, no hay nada improvisado ni mucho menos espontáneo. Todo tiene sentido político y todo posee objetivos muy concretos. ¡Mantener el poder per se!
Espinas y derrumbes

A todas estas, la población mayoritaria enmarañada con su realidad de una hiperinflación que aumenta los precios de alimentos y medicinas, día tras día, que polvoriza los ingresos de familias y personas de la clase C-D-E, que representan más del 70% de los habitantes. Gasta su tiempo haciendo cola, buscando efectivo, el producto más barato y aquél que no aparece en los anaqueles. Se han cerrado empresas y aumentaron los índices del desempleo. ¡Una verdadera tragedia social! La gente solo ve y percibe un camino, el trazado por quienes mandan. El que le vende esperanzas de un mundo mejor y le llega con sus bonos y misiones. Esta es la verdad, no hay que llamarse a engaño. En el panorama de cada vida lo que tenemos al frente es una oferta llamada socialista llena de espinas y derrumbes. Colmada de pueblos divididos y familias fracturadas. Donde el proceso de empobrecimiento galopa indetenible.

Empero, y para bien del país, la procesión va por dentro. La producción petrolera, que genera el 90 por ciento y más de las divisas, disminuye sin control, el aparato productivo al 30% de su capacidad y el control de precios es una entelequia. El déficit fiscal sigue subiendo y los ingresos por impuestos a las rentas disminuyen en forma nominal y relativa. Según los estudios sociales más del 80% de la población adversa a quienes gobiernan. Por otro lado, las personas que reciben bonos y subsidios, consideran en su gran mayoría que eso es un derecho y por lo tanto no comporta compromiso político o partidista. A la larga, esto se irá ampliando. Muy a pesar de la estructura partidista del PSUV, que actúa como tenaza con la gente. Al final del día, si no se para el empobrecimiento y se domina la hiperinflación, equilibrando los precios con ingresos integrales y seguridad social, la gente abandonará el proyecto chavista en forma progresiva. ¿Luz al final del túnel?

La presión internacional crece y las relaciones con los países del continente se empeoran y se instauran así nuevos frentes de conflictos y tensiones. El Grupo de Lima (doce países de la región) van a buscar “pasos adicionales para devolver la democracia a Venezuela”. Según Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos, el caso Venezuela afecta la “seguridad internacional”. Seis países del hemisferio (Argentina, Chile, Canadá, Colombia, Paraguay y Perú) denunciarán a Maduro ante la Corte Penal Internacional. Donald Trump saca a relucir la Doctrina Monroe, “América para los Americanos”. Y el cerco financiero y económico se estrecha más, haciendo imposible que Venezuela negocie con dólares. No las tiene nada fácil el gobierno y los rumores de intervención y golpe de Estado pululan a todos los niveles.

Se agota el modelo

Tengo la impresión que estamos frente a un agotamiento del sistema político que inició en 1998. El descrédito de los partidos políticos está en su más baja escala y el pueblo deambula desorientado por calles y negocios. La situación de hoy me hace recordar cuando Rafael Caldera, ganó las elecciones en 1993, con el 30% de los votos y con el 17% de los miembros del Registro Electoral Permanente. La abstención llegó al 40%. Hoy, la fe en los partidos se ha achicado y no hay alternativa que incremente la esperanza entre las masas populares. Sus problemas se han agravado y el deterioro ambiental se hace insostenible. La calidad de vida sigue un proceso decadente y el desgaste psíquico altera los sentimientos y las emociones del venezolano común.

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@efecepe2010

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