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La brújula en medio de la incertidumbre

Brujula

Editorial

Las sociedades sometidas durante mucho tiempo a la incertidumbre suelen desarrollar una peligrosa tendencia: convertir cada declaración, cada gesto o cada cambio de humor de actores externos en una señal definitiva sobre su propio destino. Es comprensible. Cuando el horizonte se vuelve confuso, cualquier indicio parece ofrecer una respuesta. Pero esa reacción también encierra un riesgo: perder de vista aquello que realmente importa.

Como señalábamos ayer, la persistencia de las apariencias no debe confundirse con la persistencia del orden. Ese mismo error —confundir la superficie con la sustancia— se repite cuando dejamos que cada palabra pronunciada fuera del país determine nuestro estado de ánimo colectivo. La inmensa mayoría de los venezolanos comparte un objetivo que trasciende las diferencias políticas: recuperar una democracia con instituciones legítimas, capaces de garantizar la libertad, la justicia y la alternancia en el poder. Ese propósito no debería oscilar al ritmo de las coyunturas internacionales ni quedar subordinado a decisiones o declaraciones ajenas a nuestra voluntad.

Los apoyos externos son importantes y, en muchos momentos, indispensables. Pero ningún apoyo sustituye la necesidad de un proyecto nacional claro. Ninguna potencia puede construir por nosotros la legitimidad de nuestras instituciones ni la confianza indispensable para reconstruir la República. Tampoco puede hacerlo, por sí sola, ninguna mesa técnica ni ningún acuerdo institucional. Esos pasos pueden ser necesarios; nunca serán suficientes.

En tiempos de incertidumbre, las sociedades necesitan algo más que noticias; necesitan una brújula. Necesitan un liderazgo capaz de recordar el rumbo cuando las circunstancias invitan a perderlo. No un liderazgo que prometa certezas imposibles, sino uno que mantenga viva la convicción de que el futuro de Venezuela será obra, ante todo, de los propios venezolanos.

La historia demuestra que los pueblos que recuperan su libertad son aquellos que consiguen preservar esa dirección, incluso cuando el camino parece más incierto. Porque los países no cambian cuando reaccionan a cada acontecimiento del momento; cambian cuando son capaces de mantener el rumbo, aun en medio de la incertidumbre.

https://www.analitica.com/el-editorial/la-brujula-en-medio-de-la-incertidumbre/