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Opinión

Griselda Reyes

Llevo tiempo haciendo énfasis en este punto: construir ciudadanía. Un proceso social que requiere la participación de todos los actores que hacemos vida en este maravilloso país. Empezando por las autoridades nacionales, regionales y municipales –quienes deben pregonar con el ejemplo– hasta el individuo que vive en el sitio más recóndito de nuestra geografía y que es cabeza de familia.

Aun cuando en otros tiempos, los pensa incluían la materia Formación Social, Moral y Cívica durante los años de la educación secundaria, ésta fue desapareciendo con el ocaso del siglo XX. Desconozco las razones por las cuales los gobernantes de turno decidieron prescindir de dicha asignatura, a mi parecer, medular para crear conciencia en el venezolano.

Si bien la formación ciudadana, que incluye principios y valores, comienza con esa semilla que padres y madres siembran en sus hijos desde que son muy pequeños, ésta debería ser reforzada en la escuela, en los liceos y en las universidades.

La enseñanza en valores es la que nos forma para la actuación adecuada, respetuosa, positiva, sensata, proactiva y humana. Y la formación social y cívica es la que nos ayuda a generar conciencia ciudadana, la que nos nutre de valores patrios, de respeto a las leyes y a la Constitución, la que garantiza la convivencia ciudadana, la que nos hace comprender y defender la democracia, los principios de elección popular y de alternabilidad en el ejercicio de las funciones públicas.

Por eso insisto en el hecho de que esta es una tarea macro, en la que debe participar toda la sociedad. El Estado venezolano debería actuar en función de la persona, pero lamentablemente quien ejerce la Jefatura, es el primer transgresor de las normas de convivencia cuando, de manera despectiva, se refiere a quienes considera sus adversarios.

Y este comportamiento atípico de un mandatario nacional se replica en todos los niveles de gobierno. Gobernadores y alcaldes, diputados nacionales y regionales y concejales que se creen dueños de sus parcelas y quienes, al ser conminados a rendir cuentas, lo toman como ofensa y «pasan factura» a quienes hacen uso de la participación y la subsidiariedad como expresiones de irrenunciable protagonismo ciudadano.

Por la naturaleza del gobierno que nos rige, creo que no veremos más en los pensa materias como Moral y Cívica. Hoy apenas existe algo que se llama Geografía, Historia y Ciudadanía, enfocada más hacia las dos primeras asignaturas, porque de ciudadanía se da muy poco o nada. Pero sí le dan peso a Soberanía, que sólo cambió de nombre, pues esta antes era Instrucción Premilitar.

Sin duda, Venezuela tiene que comenzar a enfrentar un reto tremendo: transitar un camino que, necesariamente, nos debe involucrar a todos: educar para la ciudadanía. Cada vez que veo los vídeos de aquella campaña que en los años 70 que hizo Renny Ottolina para generar conciencia ciudadana, no dejo de pensar en cuántos años hemos perdidos.

Su ausencia nos tiene hoy enfrentados en un debate encarnizado acerca de lo que está bien o lo que está mal. Quienes estamos alarmados por el daño infligido a la sociedad y sus consecuencias a mediano y largo plazo para el país, debemos emprender una cruzada para retomar y hacer nuestra aquella frase del Libertador: «Moral y Luces son nuestras primeras necesidades».

Necesariamente, tenemos que dejar de ser una sociedad mediocre. Crear conciencia ciudadana implica una educación integral del individuo, tanto desde el punto de vista ciudadano, como desde el punto de vista personal y profesional. Mientras más educada es una sociedad, más difícil de manipular es y más fácil será desarrollar económicamente a un país.

Los demócratas defendemos el civilismo, entendido éste como la doctrina que defiende los derechos de los ciudadanos. Cuando los ciudadanos pueden alcanzar adecuadamente sus fines, las autoridades estatales son incompetentes para entrometerse en sus asuntos. Sembremos ciudadanía, cosechemos civilismo.

griseldareyes@gmail.com

www.griseldareyes.com

Twitter: @griseldareyesq

Grisela Reyes es empresaria. Miembro verificado de Mujeres Líderes de las Américas.

 3 min


Carlos Raúl Hernández

“¡Cuídate, España, de tu propia España!”. César Vallejo


Savater escribió hace poco que, si buscaban entre los abuelos, los españoles hallarían demasiados torturadores y asesinos. J.M Gironella que el balance es de un millón de muertos entre los dos bandos, pero más moderado, Hugh Thomas, calcula 600 mil. Hoy intelectuales y comentaristas hablan de episodios tan tenebrosos como hinchas del Real Madrid y el Barcelona, o en casos más tontos, de buenos contra malos. Deberían dejar en paz los huesos en los cementerios. El gobierno socialista de España hace poco exhumó a Franco del Valle de los caídos y llamó a hacer lo mismo con “los desmanes del franquismo”. Más reciente la exhumación de Queipo del Llano, colma el espacio de fantasmas y corren el riesgo de enamorarse de ellos como en un relato de Stephen King. Roosevelt y Churchill sostuvieron a Franco después de la guerra mundial, por pánico a que regresaran los “pasionarios”.

La guerra civil española estalla entre 12 y 20 de julio de 1936 y dividió a los hombres en manadas de fieras que competían en sadismo y crueldad, seducidos por la sangre y la muerte. Las ideologías duras son enfermedades del pensamiento y la guerra civil, lago de sangre, sentina de atrocidades, obra de cabecillas políticos tan radicales como ineptos para la convivencia civilizada. La noche del 12 de julio los agentes de la Guardia Civil, Fernando Condés y Luis Cuenca, escolta de Indalecio Prieto, el jefe del partido socialista, irrumpen en el hogar y secuestran al diputado monárquico José Calvo Sotelo. Salvador de Madariaga cuenta que, en una vibrante intervención de Calvo en el parlamento, la medusa, madre muerte, la “Pasionaria”, le gritó: “!este es tu último discurso¡” y el orador amanece en la calle con dos tiros en la nuca.

Crimen monstruoso e imbécil, precipita el golpe de Estado del general Mola “para tomar el país en tres días” que ramaleaban altos oficiales y convence al temible Francisco Franco, pero son tres años y Franco dominará España hasta su muerte. La historia narra la lucha entre republicanos y nacionales, pero ¿había nacido de verdad una república en 1931, un horrendo drama, o lo que Platón y Aristóteles llaman degeneración republicana, la anarquía, la república popular o revolucionaria? A diferencia de Carlos I o Luis XVI, el colapso mismo de la monarquía borbona es patético. La república degenerada nace 1931 aunque no de un referéndum constitucional ni nada parecido sino una simple elección municipal convertida en instrumento de subversión. Gana por nariz la alianza de socialistas, stalinistas, anarquistas, trotskystas, republicanos. Los primeros en las grandes ciudades, y los otros en los campos.

La izquierda lanza las masas a la calle, y Alfonso XIII sale disparado de incógnito, renuncia al trono y pasa a la historia… de las aves de corral. Comienza la república popular de 1931 con la expulsión del Primado, arzobispo de Toledo monseñor Segura y del eminente monseñor Múgica, quienes habían despedido afablemente al rey, aunque llaman a apoyar el naciente régimen. La revolución estalla en odios y oleadas de asaltos, quema de conventos, iglesias, fábricas, comercios, por todo el país. Las Cortes Constituyentes` paren una “constitución inviable” dice Gregorio Marañón. Para Ortega y Gasset “lamentable, sin pies ni cabeza, ni el resto de materia orgánica”. Prohíben las congregaciones y actividades pedagógicas, industriales o mercantiles a los curas. Dos años más tarde, las elecciones de 1933 voltean por un momento la tortilla, cuando por primera vez votan las mujeres.

Aunque gana el moderado Alejandro Lerroux, ya el Estado no controlaba nada. Era una bolsa vacía. La izquierda se alza en armas, huelga general y proclama el Estado catalán. Los partidos armados ejercen la soberanía territorial en vez del gobierno y las FF. AA se desmarcan del caos republicano. La izquierda ignora a las autoridades electas, Cataluña se independiza, y llaman a la huelga general en Madrid, Barcelona, el país vasco y Asturias. En la capital, Oviedo, los soviets, consejos obreros, toman y arrasan los cuarteles de la guardia civil, la cuenca minera, las fábricas de armas y destruyen casi mil edificios. Las tropas decomisan cientos de miles de fusiles y pistolas e intentan pactar con los mineros, pero estos vuelan la Catedral medieval. Saldo, dos mil muertos y 30.000 presos. El ejército tiene que ocuparla para desarmar a los trabajadores y frenar la matanza entre civiles.

La soberanía, el poder real lo ejercían las “chekas”, brigadas armadas, cárceles propias en las que convirtieron los conventos y monasterios, sin control de nadie, donde torturaban trotskystas, franquistas, católicos. Cada partido tiene las suyas, anarquistas, socialistas, estalinistas que se llamaban Leones Rojos, Linces de la república, Espartacos, Furias. El destino más aterrador era entrar en una de ellas. “¡Cuídate España de tu propia España!”. Manuel Azaña, hoy tranquilamente enterrado sin que lo desalojen, bárbaro ilustrado y de corbata, declara que “todos los conventos de España no valen la vida de un republicano”. Y Largo Caballero que “…si las derechas no se dejan vencer en las urnas …nos veremos obligados a ir a la guerra civil”. Violencia en las calles contra los moderados y en 1936 Azaña gana por nariz 4.570.000 contra 4.356.000, y avanza la sovietización de un país partido por la mitad.

Santiago Carrillo, después arrepentido, fusilará 4000 presos madrileños en Paracuellos. En tres años liquidan más de 8000 religiosos, entre ellos (doce) obispos, sacerdotes, seminaristas y monjas. Dirigidos por Largo Caballero, Manuel Azaña, J. A. Primo de Rivera, la Pasionaria, crean el infierno que traerá 40 años de dictadura, Franco, Mola Queipo y tantos otros igualmente asesinos. La pesadilla totalitaria despierta dragones que imponen orden y silencio. Las ideologías duras conducen a la amoralidad del juicio. Se llamaban republicanos, pero querían una dictadura soviética. La Comintern de Stalin los controlaba, salvo a las disidencias trotskysta y anarquista que aplastarán, y aún si Franco no entra en escena en julio del 36, ya había guerra entre trotskystas y stalinistas, dos guerras civiles al tiempo. Ejercen terrorismo, no anticlerical porque va contra las autoridades episcopales y anticristiano porque persigue la fe y asesinan masas de simples creyentes.

En Cataluña los comunistas asesinan en masa anarquistas y trotskystas del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) y es inmortal el heroísmo del líder trotskysta Andrés Nin, a quien despellejaron vivo, pero no delató a sus compañeros. Lo confiesa el “camarada Orlov”, su torturador, quien desertó y se asiló en Occidente cuando Stalin lo mandó a liquidar por lo que sabía. En sus territorios, el franquismo a su vez ejercía una dictadura militar que nada envidiaba a Stalin. Ilegalizados los partidos, incluso los de derecha, todo aquel conocido por remotamente próximo a comunista, socialista, sindicalista o liberal, si tenía suerte sería fusilado o encarcelado. Testimonios republicanos hablan de que los prisioneros cavaban sus propias tumbas, en las que después podían enterrarlos vivos. Estaba prohibido el tránsito interurbano en vehículos o en tren. En el carnaval de sangre asesinaron al poeta más importante de la época, García Lorca, quien no tenía nada que ver con la política. En prisión fallece Miguel Hernández.

@CarlosRaulHer

 5 min


Diego Zuñiga

A instancias de Emmanuel Macron y Gustavo Petro, líderes regionales buscan sentar las bases para organizar, ahora sí, unas conversaciones que permitan superar la crisis venezolana.

La noticia apareció el domingo pasado en el diario colombiano El Tiempo, y era bastante clara: los presidentes de Francia, Emmanuel Macron, y de Colombia, Gustavo Petro, están organizando una gran cumbre de mandatarios latinoamericanos para sentar las bases de una negociación que, al fin, consiga poner término a la crisis política que azota a Venezuela. A esa reunión, que tendría lugar esta misma semana, estarían convocados los mandatarios de México, Chile, Argentina y Colombia.

Si bien es cierto que dicho encuentro seguramente no tendrá lugar en la forma señalada (Boric no tiene previsto salir de Chile esta semana y más bien prepara su esperado viaje a La Araucanía, mientras AMLO es muy reacio a salir de las fronteras de su país), sí es verdad que a nivel diplomático se están tejiendo redes para, esta vez, tener una estructura sólida que lleve a buen puerto esas conversaciones. La prensa colombiana, de hecho, asegura que Petro le exigió a Nicolás Maduro garantías de elecciones libres y democráticas como piso para negociar.

Varios de los mandatarios convocados pertenecen al Grupo de Puebla, una alianza de corte progresista que lleva años llamando al diálogo en el país sudamericano. "Desde el primer día hemos planteado que la política exterior debe ser mucho menos ideológica y mucho más política, y en el caso de Venezuela el diálogo es el camino para encontrar una solución”, dice a DW el coordinador político de la entidad, el chileno Marco Enríquez-Ominami.

Doble dilema

Jesús Seguías, analista político y presidente de la consultora Datincorp, estima que el nuevo escenario responde a una sucesión de factores. "El primero es el fracaso total de la política diseñada por la Casa Blanca con Donald Trump, y secundada por Juan Guaidó, de lograr un cambio de gobierno en Venezuela a partir de sanciones. Eso genera un doble dilema para Washington: cómo seguir adelante con esas sanciones rechazadas por la absoluta mayoría de los venezolanos y cómo seguir reconociendo como presidente a alguien que tiene tanto o más rechazo que Maduro”, explica el experto a DW.

Para él, el encuentro del presidente de Francia, Emmanuel Macron, con Nicolás Maduro en la COP27, cuyo video circuló profusamente en redes sociales, responde a una estrategia posiblemente pactada con la administración Biden, atada de manos para abordar el problema venezolano debido a las elecciones de medio término de esta semana. Enríquez-Ominami, por su parte, piensa que la nueva actitud de Macron tiene un valor enorme. "Él fue uno de los motores del reconocimiento del gobierno de Guaidó y por ello el cambio es muy importante. Y que Francia haya decidido producir un diálogo es central. Y por tanto ese encuentro entre jefes de Estado, al menos Petro y Alberto Fernández, en Francia, con las partes interesadas, es de un impacto inconmensurable”.

"La comunidad internacional siente que esto de Venezuela se ha convertido en un problema y quiere ya zafarse de él. Además, hay factores internacionales que obligan a buscar una solución, como la crisis generada por la pandemia, la guerra de Ucrania, los problemas económicos que han surgido, la confrontación con Rusia y China… obviamente estos son retos de alta monta comparados con Venezuela”, dice Seguías.

Una nueva dimensión

A la reunión en París, que tendría lugar el 11 y 12 de noviembre, seguirá otro encuentro en México el próximo 24 de noviembre. El presidente Andrés Manuel López Obrador espera recibir ese día a Boric, Fernández y al brasileño Luiz Inácio Lula da Silva para hablar de integración, y seguramente el tema Venezuela estará sobre la mesa. "Es de enorme importancia que la crisis política venezolana sea abordada, y los vecinos con mayor vocación democrática son los que tienen mayor legitimidad para ello”, dice Enríquez-Ominami, que recuerda que la crisis no solo afecta a Venezuela, sino que repercute en toda la región.

"Creo que tanto Macron como otros líderes europeos están buscando afanosamente recursos petroleros alternativos al suministro ruso”, estima Seguías. "Y no hay duda que Venezuela es una alternativa interesante para resolver este asunto. Estados Unidos necesita aliados para validar la nueva posición, que es la búsqueda de consensos, acuerdos y negociaciones para llegar a una solución pacífica y electoral. El problema de Venezuela entró en otra dimensión, tanto por los cambios de gobierno que ha habido en América Latina como los cambios políticos que se han dado en Washington y Europa”, sostiene Seguías. Para él está claro que habrá negociaciones y elecciones tan transparentes como sea posible en 2024.

10 de noviembre 2022

DW

https://www.dw.com/es/por-qué-la-izquierda-latinoamericana-se-reúne-en-parís-para-hablar-de-venezuela/a-63702916

 3 min


Trino Márquez

Ya estamos viendo cómo a medida que se acerca el 5 de enero, fecha en la cual la Asamblea Nacional electa el 2015 debe comenzar un nuevo año legislativo, arrecian los ataques al ‘Gobierno interino’ encabezado por Juan Guaidó, por parte del régimen y de algunos adversarios del dirigente dentro de la oposición.

El Gobierno de Nicolás Maduro se burla sin compasión y seguirá calificándolo de farsa ridícula. Se valdrá incluso de personajes oscuros como el embajador de Colombia en Venezuela. Al régimen le duele demasiado que Guaidó, una figura poco conocida surgida de repente, le haya asestado golpes nobles de los que nunca ha podido recuperarse. Los competidores de Guaidó en el campo opositor, en medio de su extravío, tratan de descalificarlo y minimizar su relevancia.

Guaidó es de los pocos líderes opositores que se tomó en serio que su designación fue producto de un acuerdo colectivo ampliamente consultado, analizado y discutido dentro de la oposición y con aliados internacionales. Ese arreglo se adoptó cuando Maduro y Diosdado Cabello –en ese momento presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, convocada de forma ilegítima en 2016- llamaron a elecciones presidenciales en mayo de 2018, adelantando de forma unilateral e inconsulta el calendario comicial y pasando por encima del Consejo Nacional Electoral, único organismo facultado por la Constitución para convocar procesos electorales. Los comicios en los que Maduro se reeligió fueron desconocidos por la gran mayoría de los países democráticos del planeta, que a su vez apoyaron el acuerdo de los opositores, quienes establecieron que la Asamblea Nacional electa en 2015, ganada ampliamente por las fuerzas opositoras, se mantendría activa luego de enero de 2019, cuando Maduro asumiría de nuevo el cargo de jefe de Estado; y que Juan Guaidó, presidente de la AN en ese momento, cubriría el vacío legal dejado por Maduro, quien haciendo un uso abusivo del poder, había alterado el hilo constitucional con el fin de empotrarse en Miraflores. Esos fueron los hechos que precipitaron el surgimiento de Guaidó y su ‘Gobierno interino’.

Ahora, a pesar de que nada ha cambiado en el panorama jurídico, esa historia es ignorada por muchos de los detractores de Guaidó. De esos detalles se olvidan hasta algunos de los defensores más apasionados de la Constitución de 1999, que en su momento señalaron la conveniencia de desconocer a Maduro por ilegítimo, promover la continuidad de la AN de 2015 y designar a Guaidó como presidente interino, debido a su condición de presidente de la AN.

Juan Guaidó y el equipo que fielmente lo ha acompañado a lo largo de este proceso tan complicado, se han anotado algunos triunfos importantes que han provocado la ira del régimen. Gracias a ese grupo, Citgo no ha caído en las garras de Maduro. Este no ha podido hacer con esa empresa lo mismo que con Pdvsa, con la CVG y con las numerosas firmas estatizadas. Por las acciones de ese equipo, las reservas de oro que se encuentran en el Banco de Inglaterra tampoco han ido a parar a las arcas del régimen. Producto de las actividades de Guaidó y su gente, los venezolanos en el exterior –especialmente en Estados Unidos, Colombia y España, para citar solo tres países- han recibido un trato especial; a los compatriotas se les reconocen los pasaportes vencidos, lo que les permite entrar y circular libremente por esas naciones. Los derechos humanos en Venezuela han recibido especial atención de los organismos internacionales durante los años recientes, también debido a las labores de ese grupo. Además, el régimen no ha sido aún más feroz con la oposición durante los últimos años porque se levantó el muro de protección construido por Guaidó y compañía, junto con los factores de la comunidad internacional que lo respaldan.

Una revisión rápida y desapasionada de la gestión de Guaidó y su pequeño dispositivo indica que, a pesar de no haberse cumplido las metas de sustituir a Maduro y convocar elecciones libres, existen otros logros significativos que sí se alcanzaron.

En el marco del diálogo planteado entre el Gobierno y la oposición –entre cuyos promotores se encuentran Emmanuel Macron, Gustavo Petro, Gabriel Boric y Alberto Fernández- conviene considerar esas conquistas.

El régimen y algunos sectores de la oposición pretenden que cesen las labores de Guaidó sin que Maduro ceda nada concreto a cambio. El régimen, al menos, tendría que comprometerse con los actores nacionales e internacionales de ese diálogo a garantizar el llamado a elecciones libres, equilibradas y transparentes con supervisión de organismos internacionales; reconocer que el CNE es la única instancia con atribuciones para convocar elecciones y fijar el calendario; y conceder una amnistía que levante las inhabilitaciones que pesan sobre los dirigentes más destacados de la oposición incluyendo, desde luego, a Juan Guaidó y a los dirigentes que se encuentran en el exterior, debido a que fueron perseguidos y expulsados por el Gobierno.

Desactivar a Juan Guaidó y desmontar su grupo sin lograr esos compromisos me parecería un error garrafal.

@trinomarquezc

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Beatriz De Majo

En un discurso calificado de magistral por parte de Nicolas Maduro, Gustavo Petro expuso en Egipto ante el mundo, durante la reunión cumbre sobre la climática planetaria, su política en torno la transición energética que deben emprender los países petroleros, su país incluido. En esta ocasión, el mandatario neogranadino actuó como si fuera un monarca planetario y ordenó a tirios y a troyanos “desconectarse de los hidrocarburos de manera inmediata”. No contento con ello, hizo un aparte en relación a dos naciones vecinas, Venezuela y Guyana, al exigirles a sus gobernantes sumarse a la transición energética ya emprendida por Colombia en los 100 días transcurridos de su mandato.

Alli es donde uno, pobre espectador de estas novedosas y enrevesadas lides políticas, deja de entender lo que pretende el recién inaugurado presidente de Colombia. No es solo que ni Venezuela ni Guyana pueden considerar una propuesta tan dislocada como la de desasociarse de la producción petrolera. Es su propio país quien no puede permitirse el lujo de prescindir hoy de esta actividad y, por el contrario, debería apoyarse en ella justamente para impulsar sus políticas de protección del ambiente.

Sin duda que Petro sabe de lo que habla cuando se suma a las cuerdas exigencias mundiales de migración hacia energías más limpias. Lo que parece ignorar, o al menos deleznar de manera deliberada, es el crucial momento que atraviesa el mundo a partir del bloqueo energético implantado de la noche a la mañana por Rusia y el reacomodo mundial de precios que ello ha provocado. Mas que nada, no parece tomar en cuenta la imperiosa necesidad de su país de impulsar una diversificación económica, acelerar su industrialización y motorizar exportaciones no petroleras para no solo consolidar una economía prospera sino para derrotar la desigualdad social que es su característica más notoria. La única manera de hacerlo es apuntalando al sector de hidrocarburos en este momento, para más adelante motorizar una migración inteligente hacia la producción de otras fuentes de energía.

A nadie se le escapa la dependencia superlativa que tiene hoy su país de la producción y de las exportaciones petroleras y lo indispensables que son los ingresos de hidrocarburos para la transformación que el nuevo equipo de gobierno pretende ejecutar en lo económico y en lo social. La venta de los hidrocarburos por fuera de las fronteras colombianas contribuye en más de 50% con los ingresos de exportación del país.

A nivel de las regiones el panorama es muy agudo. Las cifras del DANE del año pasado – antes de la crisis energética actual- anunciaban que este 2022, el 47,25 % del PIB del Meta depende de los minerales, incluido el petróleo; en Casanare ese aporte alcanza el 42,44%; en Arauca el 37,85 %; en Putumayo el 23,41 %; en el Huila el 6,05 % y en Santander el 3,62 %. En ellos viven 3,6 millones de colombianos. El Ex ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, había señalado en su momento que un “anuncio de cortar súbitamente la exploración y la exportación de petróleo sería el suicidio económico para 20 departamentos del país”

Es cierto que lo corto del periodo presidencial colombiano pone presión en la Casa de Nariño para tomar decisiones tempranas y heroicas en todos los terrenos. Pero cuando allí se reflexione dos veces sobre el tema, será evidente que toda política sensata de desarrollo que se emprenda en Colombia debe tomar en cuenta los aportes que han hecho y hacen los hidrocarburos en todos los terrenos. Ello debe llevar a evitar improvisaciones. Ya con la nueva Ley de Impuesto sobre la Renta lo que se conseguirá es espantar la inversión petrolera.

El caballo de batalla del nuevo presidente de Colombia en las arenas internacionales es el tema de la protección del planeta y mas precisamente la salvación de la Amazonia. Ello no está reñido con extraer de la actividad petrolera actual un beneficio que dote al país de los recursos para emprender esos otros derroteros plausibles.

Hacer otra cosa no es solo política de galería sino una atroz equivocación del primer gobierno socialista de la hermana república. Seguimos sin entender, por ello, el aplauso entusiasta de Nicolás Maduro.

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Ismael Pérez Vigil

“Abstención”, “levantamiento militar”, “insurrección popular”, “renuncias”, “marchas”, “¡calle hasta el final!”, “huelga total general”, “paros escalonados”, “paro total”, “gobierno interino”, “sanciones”, “poder dual”, “vía electoral”, “elección primaria”… palabras, palabras que son bengalas, luces de alarma, nombres y conceptos que se suceden con rapidez vertiginosa y no da tiempo a procesarlas, a pensarlas. No hace ni falta, las hemos pensado miles de veces. Todas nos remiten a los últimos 24 años transcurridos en el que no hay presente, todo es pasado y ninguna de esas palabras nos quiere servir para describir el futuro.

Pero todas ellas, ¿son palabras “malditas”?, que como dice Irene Vallejo −la autora española de moda, con toda razón− son palabras que nos enseñaron a callarlas, a medirlas, “…a envainar las frases hirientes: el arte de la mentira amable…”, ¿Cuántas de ellas son “imperdonables”?, como las maldiciones de igual nombre en los embrujados cuentos de Harry Potter, de la hoy también imperdonable J. K. Rowling −por “magia” de los defensores y postuladores de alguno de los “géneros”−; palabras, algunas, que en nuestro país no se pueden mencionar sin temor a represión.

Pero, la realidad nos sale al paso con algunas de ellas. Querámoslo o no −me refiero a los que nos identificamos con la oposición democrática− en 2024 confrontaremos una elección presidencial −una de esas palabras “malditas”−, que buscará presidente para los próximos seis años. Y digo 2024, que es la fecha constitucionalmente hablando, pero que “otros” ya hablan de “adelantos” y nos ponen el país mucho más pequeño.

Pero, por lo pronto, ¿Cómo vamos a enfrentar ese 2024, tan lejano y cerca a la vez? Tenemos algunas “claves”; en la oposición democrática vamos a esas elecciones, con candidato unitario, seleccionado en un proceso de elección primaria, y con un programa también unitario, un “Plan País” −y otras propuestas− que ya estamos desempolvado, con el reto de convertirlas en un mensaje vital, que entusiasme a seguirlo, que nos dibuje un país que valga la pena vivirlo, en contraste con la ignominia que hoy padecemos.
Para llegar a 2024 tenemos por delante ese 2023 con la elección primaria, programada para realizarse en algún momento, lo más pronto que sea posible, con las mejores condiciones de participación, que también sean posibles.

Ese es un reto inmediato, al que, por lo visto y afortunadamente, vamos con bastante consenso, pues desde las voces más radicales hasta las más atemperadas, dentro o fuera de lo que llaman “G algo” dicen que están dispuestos a participar en ellas. Y hasta las vituperadas encuestas parecen recoger la opinión de que la mayoría del país se inclina por participar y por hacer de esa elección primaria la forma de determinar el candidato; y ya sabemos que cuando la “gente común” se plantea una vía unitaria, ¡Ay del que la rompa!

Pero salir con bien del 2023 y llegar con bien al 2024, supone exorcizar los demonios y fantasmas de siempre

El régimen, todos lo sabemos, todos lo decimos −¿o hay alguien que no? − controla todo el poder. Todos los poderes públicos −AN, CNE, Contraloría, Poder Ciudadano−; lo más importante, controla la fuerza armada y las policiales y el sistema de justicia y carcelario. Desde luego, controla los comparablemente mermados ingresos del Estado, que están a su discreción, que no alcanzan para resolver los problemas básicos que han creado en estos 24 años.

Repito, no porque no se entienda, sino por énfasis: el régimen controla todo el poder; pero, lo curioso es que entre quienes lo dicen hay algunos que piensan, pretenden y sueñan, que, a pesar de ese poder omnímodo, seremos nosotros, los opositores democráticos, quienes impondremos las condiciones para celebrar un proceso electoral, a nuestro gusto y medida; y si no es así, entonces, dicen esos algunos: ¡No participamos! Díganme, en frio, sin apasionamiento, si ésta no es una posición un tanto absurda e irreal.

Camino ya recorrido, ese de no participar, de la abstención, como política o como “descuido” y “dejadez”, como “hartazgo”. Debería estar claro, entonces, que con eso probablemente se han dejado sentados e incólumes algunos “principios”; o por lo menos, tranquilizada la conciencia de muchos, que han podido dormir plácidamente, después de darle una “lección” de democracia y civismo al régimen; pero, ¿Cuál ha sido el resultado de esas “políticas”? ¿Se ha debilitado el régimen? ¿Se ha unido más la oposición? ¿Ha mejorado la condición socio económica de los venezolanos?

También todos sabemos que, sin una adecuada presión interna e internacional, de tenaza, que aprisione por ambos lados, todo esfuerzo electoral es inútil, pues no soltarán a su presa por un puñado de votos; no me sonrojaré entonces porque me lo echen en cara, simplemente diré, lo que siempre hemos dicho: la vía hay que construirla y no nos podemos quedar sentados, cruzados de brazos, esperando que ese poder omnímodo ceda y por gracia de birlibirloque nos entregue el poder. La electoral, vía fallida, poco exitosa hasta el momento, sí, pero es una manera de emprender camino, a nuestro alcance, al alcance del más modesto ciudadano. No insistiré en argumentos ya trillados y cansones.

Hago, sin embargo, una ligera concesión y es que sin duda las abstenciones de 2018 y 2020, deslegitimaron al régimen frente a la comunidad internacional; el caso Venezuela se hizo más notorio y evidente; nunca la conciencia internacional había estado más clara en cuanto a la verdadera condición, tiránica, opresiva, del régimen venezolano.

Hasta se tomaron medidas o sanciones contra Venezuela, aplicadas por unos pocos países; lástima que fue de manera incompleta y poco efectiva; seguramente esas medidas perjudicaron “algunos negocios” internacionales; y qué duda cabe que tanto el Gobierno Interino, como Juan Guaidó, como la oposición en general, disfrutó por eso de un reconocimiento internacional, durante estos tres últimos años, como nunca antes lo había tenido. Algunos en su paroxismo libertario, hasta llegaron a soñar con “renuncias” o “invasiones”; pero poco más que elevar el nivel de conciencia −en algunos países− sobre la situación de Venezuela, fue lo que se logró.

Hoy, en nuestra “liderofagia” y en nuestra máquina demoledora de líderes, corremos el peligro de derrumbar, vale decir a patada limpia contra el Gobierno Interino y Juan Guaidó, el poco andamiaje que se logró construir, en vez de darle continuidad y aprovecharlo completamente. Lo cual no nos exime de evaluar, hacer críticas y asignar responsabilidades por lo ocurrido.

Pero, dado que el cántaro aún no está completamente derramado, es posible aun recoger el líquido, con un proceso integral, democrático, decisivo, que nos permita salir con una opción unitaria para enfrentar al régimen en 2024, o cuando sea. La elección primaria del candidato opositor, esa aspiración tantas veces solicitada, durante tantos años, y tan pocas veces lograda, se nos abre nuevamente, no la dejemos pasar.

Politólogo

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

 5 min


Ángel Alvarado

Ricardo Hausmann es economista, fundador y director del Harvard’s Growth Lab, profesor de Harvard Kennedy School. Destacado por sus estudios económicos. Creador de la teoría del pecado original de la economía y la teoría de la complejidad económica; fue Economista-jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y ministro de Finanzas de Venezuela. En esta ocasión, la complejidad económica y el futuro de América Latina tomaron parte en el encuentro, cuya dirección estuvo a cargo del host del podcast Ceteris Paribus, fundador del Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) y Senior Fellow de la Universidad de Pensilvania, Ángel Alvarado.

-¿Por qué empezaste a estudiar macroeconomía y temas de volatilidad?, ¿qué significa esto y qué pueden hacer con ello los países de economías emergentes?

-Estudié economía porque quería regresar a Venezuela, quería saber de algo que pudiese ser un aporte más significativo al país y me pareció que economía era una forma de hacerlo. Terminé estudios en el año ‘81 en medio del segundo shock petrolero con un precio altísimo y apenas llegué empezó a bajar. En febrero del ‘83 nos metimos en una crisis de balance de pagos… y entonces lo que estaba muy en mi mente, era una economía que le llegan shocks positivos de petróleo y luego shocks negativos. Había en la economía una gran discusión sobre esto. A mí lo que me parecía interesante es qué pasaba cuando hay tanta incertidumbre sobre el futuro y qué implicaciones tiene la pura incertidumbre. Por qué hay países donde hay más incertidumbre y la economía parece estable; qué hace que una economía sea más volátil que otra. Qué tiene una economía que le permite absorber más esos shocks externos. Dediqué muchos años a este tema.

-Esto me lleva a un siguiente punto interrelacionado, que es ese concepto del pecado original de la economía. ¿Qué es y qué economías lo tienen?, ¿cómo redimir o mitigar ese pecado?

-A principios de los ‘90 me nombró Carlos Andrés Pérez para estar en su gabinete. Cuando salí del gobierno, me llamó Enrique Iglesias desde Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para que fuera economista-jefe del banco y crear el departamento de investigación. El primer tema que trabajé fue sobre volatilidad. Encontramos que América Latina era sumamente volátil. La volatilidad no estaba bien explicada por estos shocks externos, había algo en los países que los hacía más o menos resistentes. Empezamos a ver política fiscal o política monetaria, qué cosas podían actuar como amortiguadores. Una de las cosas que más generaba volatilidad en América Latina era el hecho de que la región se metía con bastante frecuencia en crisis profundas. La pregunta era por qué se metía en esas crisis y qué había detrás de ellas. Una de las ideas es que, lo que está detrás de esas crisis son algunos malos equilibrios, que llaman equilibrios múltiples, donde la economía no es estable; pues, si todo va bien puede seguir bien, pero si por alguna razón todo va mal, se pueden ir muy mal. Uno de los mecanismos es el siguiente: Si un país que tiene una deuda externa significativa macroeconómicamente, si está en dólares, se genera la siguiente dinámica, si recibes malas noticias, tu moneda se deprecia, y luego la deuda se vuelve más costosa, estás peor y puede llegar a ciclos viciosos. El pecado original es que no puedes endeudarte en el exterior con tu propia moneda, por alguna razón no es posible, emitir tus obligaciones en moneda nacionales, sino, que las tienes que emitir en dólares. Si tienes deudas en dólares con estos shocks vas a ser más vulnerable porque va a tener este mecanismo de amplificación. El pecado original es una teoría del por qué los hombres tienen que trabajar y por qué las mujeres dan a luz con dolor, y la repuesta del pecado original es que Eva se comió una manzana. El pecado original es que la deuda estaba denominada en dólares y por eso tienes dolor. ¿Qué se puede hacer? Acabo de terminar un paper para saber qué ha pasado en estos 25 años y la verdad es que el pecado original se ha reducido muy poco, temporalmente los países redujeron mucho sus deudas externas durante el boom de los commodities entre el 2004 y 2014, y acumularon muchas reservas. Es mejor, si tienen deudas en dólares, pero activos en dólares, el tipo de cambio al moverse no golpea tanto. En general ha habido muy poco progreso y la implicación de política es que, si te vas a endeudar en dólares, no te endeudes mucho. Es peligroso tener deudas en dólares. Con respecto a lo que hubiese sido tu deseo de endeudarte, si tienes pecado original, te tienes que endeudar menos.

-El tema de la complejidad económica ¿cómo puede relacionarse con el tema del desarrollo, la especialización y la diversidad?, ¿qué oportunidad puede haber para los países del tercer mundo ahora?

-En el 2000 llegué a Harvard. América Latina vivió momentos difíciles desde 1998 hasta el 2003 aproximadamente. Habiéndose hecho tantas reformas en América Latina, me sorprendió que creciera tan poco. Parte de lo que había creído hasta ese momento, era que, si ayudábamos la macro, íbamos a crecer. Me dio la sensación que se había arreglado la macro y las economías no crecieron. Vi las teorías de crecimiento y no me parecieron útiles. La teoría de la complejidad económica es una teoría alternativa del crecimiento. La idea es la siguiente, lo que determina el nivel de ingreso de un país es su absorción de tecnología, pero la tecnología toma tres formas: conocimientos incorporados a las herramientas, conocimientos codificados y conocimientos tácitos en cerebros. La capacidad de saber hacer (know how) es muy limitada, así la forma en que las sociedades terminan sabiendo más, es porque ponen distintos conocimientos en distintos cerebros; es decir, los individuos no saben más, sino que saben distinto. Para usar ese conocimiento diseminado en muchos cerebros, tienes que juntar esos cerebros. Juntarás dependiendo de cuán intensivo en conocimiento es lo que vas a hacer. El proceso de crecimiento en esta teoría es el proceso de acumulación de conocimientos en este margen extensivo de poner distintos conocimientos en distintas cabezas, y después juntar esos conocimientos a través de redes de cooperación que llamamos firmas. La teoría de la complejidad económica dice que lo que permite este aumento de la productividad y el crecimiento, es esta acumulación de conocimiento en redes sociales y trata de mirar cómo se puede acelerar ese proceso para agilizar el crecimiento. Desarrollamos una forma de ver dónde están los países en este espacio de conocimientos, espacio productos, y demostrar empíricamente que los países prefieren moverse desde donde están hacia cosas que le quedan cerca. Eso permite buscar ciertos senderos de diversidad, para moverse a industrias donde cada una añade cierto conocimiento y por esa vía expandir las capacidades. Adquirir un conocimiento es un proceso lento, pero mover el cerebro puede ser rápido. Hemos visto el impacto de la movilidad de cerebros en la aceleración de crecimiento. Ejemplo. Una empresa en Bangladesh envió 126 trabajadores para capacitarse en Corea. Regresaron y después de 10 años, algunos de los trabajadores que se fueron de la empresa iniciaron su propio negocio; 56 negocios se formaron y hoy son el centro de la industria textil de Bangladesh, pasando de exportar 0% en el ‘79 a exportar más del 90% de lo que hoy se exporta. Es un ejemplo de movilidad de conocimiento. La migración, inversión directa extranjera inversa y la inversión directa extranjera es también fuente importante de difusión de conocimiento. Se ha hablado mucho de las políticas migratorias de los países ricos, pero poco se ha dicho de las políticas migratorias de los países en vías de desarrollo. En muchos de estos son increíblemente cerradas, pero especialmente en contra de gente más calificada. Ejemplo: en Panamá hay 27 actividades reservadas solo a ciudadanos. En muchos países de América Latina no hay mecanismo de acreditación. Los médicos venezolanos tienden a irse a Chile y a España porque allí hay algún mecanismo para la reválida. Hay mucho qué hacer para que un país logre traer ese talento. Un tema de política de desarrollo al que le damos mucha importancia, pero que la literatura no había visto.

-América Latina tiene historial migratorio. Colombia, Venezuela y tantos mexicanos en USA. Coméntanos: ¿Cómo hacer para que ese conocimiento que ellos adquieren pueda volver a sus países de alguna manera?, ¿cómo aprovechar a estos ciudadanos? Ellos tienen mucho que aportar, incluso desde afuera.

–Bangalore es una ciudad muy exitosa en la India y no hubiese sido posible si los indios no hubiesen ido a Silicon Valley. Trabajar allá y aprender el negocio. A algunos de ellos le dieron una visa H1B por tres años, se la renovaron por 3 años más y cuando fueron a pedir la Green Card no se la dieron y tuvieron que regresar. Sin embargo, regresaron con 6 años en Silicon Valley, con muchos contactos allá y montaron su negocio en estas ciudades. Esa industrialización en Bangalore no hubiese pasado sin esta conexión. He trabajado en temas de la diáspora en Albania, Sri Lanka, Colombia. En Albania, por ejemplo, hicimos una encuesta de 50 empresas para saber cuántas de ellas habían sido formadas por alguien que se había ido, aprendido el negocio afuera y regresado, o ya sea impulsado por la diáspora. Todas se fundaron por alguien que se había ido del país, aprendió afuera y regresó, de modo que es un fenómeno muy generalizado. El año pasado publicamos un estudio de la diáspora colombiana, estimada en 5 millones de personas. Estudiamos inclusive la segunda generación y la primera generación de los censos de los países a donde fueron para ver quiénes eran, qué calificaciones tenían; los miramos por Twitter, identificando dónde estaban y de qué hablaban. Enviamos una encuesta y 11.000 personas nos contestaron. Si miras la cola de esa distribución, hay gente súper talentosa. Ejemplo, Alejandro Torrenegra se fue a Silicon Valley como ingeniero y eventualmente montó su startup llamado Torre (torre.info) y un día se fue a Colombia y le hicieron un reconocimiento, apareció en la prensa, por ser un colombiano en Silicon Valley y así le comenzaron a llegar CV de una cantidad de colombianos. Él pudo crecer su negocio contratando en Colombia, poniéndoles a trabajar en esta empresa que hace actualizaciones de software para otras empresas. Es así donde tienes una gran expansión de actividades en Colombia, gracias a que una persona se fue a Silicon Valley y conectó Silicon Valley con su país. Como este hay muchos otros ejemplos. Algunos me decían que encontraron que su ventaja comparativa en Estados Unidos era saber leer los currículum de gente de su país. Si envían un currículum, la gente no va a saber la diferencia entre una universidad A y una B. No pueden evaluar tu experiencia, pero de pronto, tú que vienes de allá sabes detectar talento de ese país. Se abrió esta oportunidad de expansión en Colombia por entender a Colombia y entender las oportunidades que genera el país donde están viviendo en estos momentos.

-Fuera de América Latina. Tenemos la invasión a Ucrania, se acerca el invierno, la explosión del gaseoducto y en medio de una guerra. ¿Crees que la respuesta que da Europa y la Organización del Atlántico Norte (OTAN) es adecuada o suficiente? Has propuesto un arancel al petróleo ruso que podría ser más eficiente que el embargo, amplíanos esto, ahora que se acerca el fin de año.

-Pensé en la mejor forma de ayudar a los ucranianos y limitar la capacidad de Rusia en su poder. Europa pensó en un embargo al petróleo. Nos preguntamos cómo hacer el máximo de daño al enemigo a un mínimo costo. Pensamos, un arancel al petróleo ruso es mucho más costoso a Rusia y menos costoso al consumidor. El petróleo tiene un detalle económico: el costo variable de producir petróleo es relativamente bajo, el grueso de producir petróleo es el costo fijo. Hay una gran diferencia. Vas a seguir produciendo petróleo así no cubras todos tus costos. Mientras cubras tus costos variables vas a seguir produciendo petróleo. La relación entre Rusia y Europa es de monopolio bilateral. A Rusia le conviene vender su petróleo y a Europa le conviene comprar el petróleo ruso porque ahí tiene toda su infraestructura de oleoductos y gasoductos. Si Europa unilateralmente impone un arancel, a Rusia no le quedará de otra que pagarlo. No podrá subir su precio de mercado, porque el consumidor no querrá pagar más por el petróleo ruso que por el saudí que es equivalente. Como el precio del petróleo será el precio internacional, el precio del petróleo ruso tendrá que ser el internacional menos el arancel. Entonces, así te quedas con el petróleo ruso y ellos no se quedan con el dinero o con menos. El embargo hace que a Rusia le sea difícil vender su petróleo, el precio internacional sube porque cae la oferta mundial de petróleo, te vuelves pobre (Europa) y así el petróleo que Rusia va a poder vender será más caro. Es una política contraproducente. Donde la cosa es más asimétrica es en prohibiciones de exportación a Rusia. Estamos sacando un paper sobre un modelo de cómo optimizar sanciones a las exportaciones de Rusia. Sobre todo a países de la coalición (OTAN, G7, UE), estos países que tienen un dominio muy fuerte en el mercado mundial de estos productos y donde Rusia no tiene capacidad de producción interna. Analizamos las sanciones impuestas y están mal coordinadas entre USA y Europa. Tampoco han escogido sanciones para enfocarlas en donde puedan tener más impacto. Lo interesante es que el porcentaje de lo que exporta la coalición es pequeño respecto al total de los que exportan, pero es grande respecto a lo que Rusia importa.

-¿El mundo está en recesión o vamos a una recesión?, ¿cómo te parece que los bancos centrales están enfrentado el tema?, ¿es posible un aterrizaje suave de la economía?

-Separo dos dinámicas. La primera: El mundo cuando vio el Covid y el colapso de la actividad. Cuando el Covid se redujo, se pusieron muchos estímulos a la economía para salir del Covid, ahora nos damos cuenta que les pusieron demasiados. Hay un exceso de demanda. La segunda: Ha habido estas disrupciones asociadas a la guerra. Son fuertes en Europa. Para Europa esto es un shock muy grande. Tienen que tomar medidas para consumir menos energía y la forma es hacer menos cosas. Es una restricción a la oferta europea. Cuando hay una restricción a la oferta, puede producir menos y la misma demanda se traduce en precio mayor. Los bancos centrales en América Latina cuando vieron la inflación subir hace un año, subieron las tasas de interés, pero la Reserva Federal se demoró. Lo hizo tarde y ahora trata de nivelarse. Creo que la Reserva Federal estará subiendo las tasas. Lo lógico sería que no tenga necesariamente que producir una recesión, pero es bueno que la Reserva Federal convenza a todos de que pronto viene una (Recesión) porque todos se asustan, dejan de gastar y eso baja la inflación. Mientras más rápido transmitan la idea de que ellos van a estar allí para reducir la demanda, más rápido cae el exceso de demanda y menos medicinas deben ponerle al paciente.

-Las reformas de los años ‘90 en Latinoamérica fueron más de lo que llegaste a pensar. Resulta que uno de los grandes ganadores fue China que se convirtió en socio comercial de prácticamente todos los países de la región. ¿Cuál es ese rol de China que ves en América Latina?, ¿es modelo alternativo de sociedad o solo un socio?

-Es la economía que más ha crecido en un período de 40 años. Nunca se había visto en la humanidad. Es un milagro de crecimiento. En este proceso masivo necesitó mucha materia prima, estas llevaron un gran aumento y a un aumento de la oferta latinoamericana tanto en minerales como en productos agrícolas. Eso hizo que especialmente en Suramérica, China se volviera el principal socio comercial. China ahora está creciendo más lento y hay razones para creer que seguirá así. China está en proceso de confrontación importante con Occidente y en cierto sentido del mundo que se está desglobalizando. Creo que esa idea de que China es un país que crece mucho y va a ser la base de producción de muchas cosas para el resto del mundo, va a estar cambiando en la medida que los países van a querer localizar actividades en otros lados. Eso debilitará la posición de China en América Latina. De pronto habrá países que van a poder traer por sí mismos cadenas de valor, que antes arrancaban en China. China fue un prestamista y cometió errores prestando, tratando ahora de ver cómo recupera. En medio del boom petrolero de Venezuela, China prestó alrededor de 60 mil millones de dólares, en un momento en que el país debió estar ahorrando y claro, le ha costado cobrarse. Este segundo rol financiero de China lo veo debilitado. Habrá un reacomodo importante de China en la región, pero también un rol importante en sustituir el rol de China a través de la producción en la región.

*Ceteris Paribus, Podcast de Economía en Español del Departamento de Economía de la Universidad de Pensilvania. “El pasado, presente y futuro de la economía en español, haciendo seguimiento de América Latina”.

11 de noviembre 2022

La Gran Aldea

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