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Opinión

La mayor contradicción del régimen de Maduro es que, en nombre de los pobres, ha instalado un “capitalismo” de Estado corrupto, donde unos pocos enchufados juegan con el dinero de todo un pueblo. “Tanto Estado hegemónico como sea posible para facilitar la corrupción y la impunidad, y tanto mercado como sea indispensable para enriquecerse con negocios ilícitos”, pareciera ser su lema.

Las cifras hablan por sí solas. En 2018 se produjeron más de 23.000 muertes violentas en el país. Según la FAO, 21 millones de venezolanos pasan hambre en la actualidad, la peor cifra de Latinoamérica y más de 4 millones de personas han sido desplazadas.

La corrupción se ha convertido en Venezuela en un poder omnipotente, devastador, generador de pobreza, inseguridad, violencia, impunidad, desigualdad, escasez e hiperinflación.

El impacto sobre los derechos humanos es nefasto. Se ha creado una nueva y poderosa casta cívico-militar que ha sustituido la democracia por la cleptocracia y la kakistocracia.

La corrupción tiene un efecto viral que enferma a la sociedad, creando códigos que la obligan a mezclar lo lícito con lo ilícito en una relación perversa con las instituciones de un Estado forajido y fallido.

El informe sobre Venezuela de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA y mas recientemente el informe de la Alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, la socialista Michele Bachelet, han puesto en evidencia la crisis humanitaria que por falta de alimentos y medicinas está causando empobrecimiento y muertes en el país, así como la represión brutal y asesinatos por tortura que ha ejecutado el régimen de Maduro en contra de los disidentes. En la actualidad hay más de 900 presos políticos y miles de activistas políticos y sociales perseguidos.

No cabe duda de que la falsa revolución es una fábrica de pobres, tal como lo reconoció el ex ministro de Educación y actual gobernador de Miranda, Héctor Rodríguez, cuando dijo en 2014: “No vamos a sacarlos de la pobreza para que se vuelvan escuálidos”.

Está claro entonces que el objetivo ha sido promover la pobreza, igualarnos a todos hacia abajo en el empobrecimiento y evitar la superación personal para así aumentar el control social y político. En la medida que el país está peor, Maduro cree que la dependencia de la gente con el régimen es mayor.

Ahora, con más firmeza, levantamos la bandera de la solidaridad. Luchamos desde el Frente Amplio por un gobierno de Unidad nacional, que promueva una sociedad más justa, buscando igualar hacia arriba, mejorando oportunidades y condiciones para la superación de todos y todas, bajo el lema de la social-democracia: Tanto Estado como sea necesario y tanto mercado como sea posible para innovar, emprender y lograr así una sociedad de bienestar, con justicia y mayor cohesión social, donde todos los derechos sean para todas las personas.

Recientemente, Pepe Mujica ex presidente de Uruguay, reconoció que Maduro es un dictador, lo cual aumenta el aislamiento y el cuestionamiento a la legitimidad de un régimen causante de la emergencia humanitaria que hoy padece Venezuela.

Con la mediación de la comunidad internacional, los representantes de Maduro y del presidente Juan Guaidó se han reunido en Oslo y Barbados en un ambiente enrarecido por el tufo de la mentira y la manipulación del régimen, que mantiene la represión brutal contra la disidencia y no quiere elecciones.

A pesar de ello, los demócratas nos mantenemos firmes en la defensa de la vía electoral, con todas las garantías democráticas necesarias, como la forma mas deseable para lograr el urgente cambio que Venezuela reclama.

Twitter: @TablanteOficial

Facebook: Carlos Tablante

Web: www.carlostablante.com

 2 min


Daniel Eskibel

Las portadas de los periódicos españoles del 26 de julio de 2019 mostraban la fotografía de un cabizbajo Pedro Sánchez. No era para menos, ya que el día anterior el candidato socialista había fracasado en su intento de investidura como Presidente del Gobierno.

¿Por qué fracasó si había ganado las elecciones generales 3 meses antes?

¿Por qué fracasó si ya tenía algunas coincidencias políticas básicas con su posible aliado de gobierno Pablo Iglesias?

¿Por qué fracasó si ya tenía previamente algunas experiencias políticas de cierto consenso con ese mismo posible aliado?

Y más importante aún: ¿qué podemos aprender del episodio?

10 apuntes sobre una negociación política fallida

La sesión de investidura de Pedro Sánchez reveló aspectos importantes no solo de la política española sino también de las peculiaridades de la negociación y de la estrategia política.

En los siguientes 10 apuntes repaso algunos de esos aspectos:

El sistema de partidos sigue siendo inestable. Durante décadas España tuvo un sistema bipartidista en el cual solo el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) tenían expectativas reales de acceder a la Presidencia del Gobierno. En los últimos 5 años surgieron nuevas formaciones (Ciudadanos, Podemos, Vox) que pusieron en cuestión aquel bipartidismo y fragmentaron el voto. Los nuevos partidos, de todos modos, no han logrado desplazar a los tradicionales. El sistema ya no es lo que era pero tampoco se ha estabilizado en una nueva estructura. Eso significa, inevitablemente, turbulencias políticas.

La negociación política es la clave del sistema. Negociar es una acción decisiva en todos los contextos políticos. Para todo: para consolidar una victoria, para achicar una derrota, para conquistar nuevas posiciones o para defender algunos logros. Cuando se trata de un sistema parlamentario como el español, entonces la negociación política se convierte en la herramienta más poderosa de los partidos políticos y al mismo tiempo en el oxígeno que permite respirar al sistema entero. Con más razón aún en tiempos turbulentos.

Los liderazgos políticos actuales son inexpertos. Pedro Sánchez, Pablo Casado, Albert Rivera, Pablo Iglesias y Santiago Abascal son los máximos líderes de sus partidos. Ninguno de ellos tiene un largo historial de liderazgo partidario ni de gestión de gobierno ni de convocatoria popular. Ninguno de ellos supera los 5 años de presencia destacada en la política española. Surgieron como un soplo de aire fresco para sus respectivos votantes, crecieron políticamente y ahora son grandes protagonistas del presente. Tal vez alguno de ellos sea hasta un gran proyecto de futuro, pero aún no lo sabemos.

El PSOE y Podemos hicieron de la negociación un espectáculo mediático. La negociación política debe ser privada. Para que sea efectiva tiene que ser llevada adelante por equipos negociadores que se reúnan de manera reservada, lejos de los micrófonos y de las cámaras, con suma discreción, con profesionalismo y con mucha paciencia. Lo que sí tiene que ser público y transparente es el resultado final, el acuerdo alcanzado entre las partes, pero nunca el proceso mismo. La negociación fracasa invariablemente si se transforma en campaña electoral o en espectáculo televisivo.

Fue una negociación marcada por los ataques y la desconfianza mutua. La empatía y la confianza facilitan la negociación. Los negociadores necesitan crear un clima empático en el cual se fortalezca la confianza mutua. Las filtraciones, los ataques políticos y las agresiones personales dinamitan ese clima y lanzan la negociación por el barranco.

Negociaron tarde y mal. La negociación política es un proceso. Se desarrolla a lo largo de un tiempo, el cual debe ser aprovechado sin especulaciones de menor calado que solo dilapidan ese valioso activo que es el tiempo. Un criterio fundamental debería ser el de comenzar por las coincidencias, continuar por las zonas de proximidad y así ir consolidando y avanzando poco a poco, conquistando mayor solidez antes de llegar a los temas más difíciles y que más separan.

A Podemos le faltó una dosis de Gramsci. Ya lo sabía el teórico marxista italiano Antonio Gramsci: conquistar trincheras es avanzar políticamente. Lo dijo con lucidez el diputado republicano Gabriel Rufián al señalarle a Iglesias que era extraordinario para Podemos lograr una vice presidencia y 3 ministerios con apenas 5 años de existencia política. Y lo dijo con poesía el diputado del Partido Nacionalista Vasco (PNV) Aitor Esteban cuando explicó que no se toma el cielo por asalto sino que se conquista nube por nube.

El PSOE olfateó la sangre y atacó. En el tramo final de la sesión de investidura los socialistas atacaron de manera demoledora a Podemos. Por momentos parecía casi una ejecución política, un ajuste de cuentas dentro del campo de las izquierdas. Seguramente las consecuencias serán negativas tanto para Pablo Iglesias como para su formación política.

Ciudadanos enfatizó en su viraje a la derecha. El movimiento político de Albert Rivera realiza desde hace ya un buen tiempo una trayectoria extraña: abandona el centro político donde no tenía competencia directa y podía desembarcar en los flancos moderados del PSOE y del PP, y al mismo tiempo intenta posicionarse en la derecha donde el PP mantiene su liderazgo histórico y donde Vox aparece como novedad. Estratégicamente parece un error importante. Empeorado por una oratoria malhumorada que parece buscar nada más que frases efectistas, todo muy por debajo de las posibilidades del propio Rivera.

El Partido Popular dejó que sus adversarios se equivocaran. La sonrisa de Pablo Casado sugería su rediseño estratégico. Lo mismo su oratoria fuertemente opositora pero institucional, tranquila y seria. La estrategia es clara: mostrar al PP como una fuerza segura y estable, al tiempo que le da espacio a sus adversarios y no los interrumpe mientras se equivocan. Con un as en la manga: la imposibilidad de ponerse de acuerdo por parte de las izquierdas seguramente provocará una menor participación de sus votantes en unas eventuales nuevas elecciones. Una abstención que podría cambiarlo todo, claro está.

El paisaje político español sigue inestable en 2019. La capacidad de negociación política de líderes y partidos es el principal factor que podría desbloquear la situación y que incluso podría comenzar a estabilizar el sistema. Aunque la crónica de la reciente negociación fallida abre un interrogante al respecto.

Recomendaciones para dirigentes políticos

Sea cual sea el lugar del mundo desde el cual lees este artículo, seguramente podrás extraer algunas recomendaciones que son válidas para todos los partidos políticos. Por ejemplo:

Capacita en negociación política a un grupo de tus más valiosos dirigentes.

Cuando es tiempo de negociar, pues negocia. Deja para después la batalla del relato, la lucha por imponer tu narrativa.

Nunca olvides que la política actual es lucha de trincheras. Tienes que ser frío y racional para valorar el peso de cada trinchera posible.

Nunca interrumpas a tu adversario mientras se equivoca. Let it be. Déjalo ser. Déjalo caer.

Recuerda que las tácticas efectistas de corto plazo te pueden dar notoriedad, pero lo que te da el triunfo es siempre la estrategia.

Analiza bien el contexto político y social antes de mover tus piezas. Y después también.

Conoce a tu adversario: sus posiciones políticas, pero también su psicología y sus necesidades.

Negocia. En privado. Con empatía. Creando confianza. Invirtiendo tiempo. Comenzando por las coincidencias. Negocia. Siempre.

La sociedad de hoy es muy compleja. Si eres dirigente político, ya no te bastará con el carisma, la intuición y la palabra. Vas a necesitar mucha estrategia y mucha negociación para lograr tus objetivos.

Prepárate.

Si no te preparas, pues entonces tarde o temprano los periódicos mostrarán en portada tu imagen cabizbaja.

Maquiavelo&Freud

https://maquiaveloyfreud.com/negociacion-politica-Espana-sin-gobierno/

 6 min


​José E. Rodríguez Rojas

El informe de Bachelet tuvo un fuerte impacto en la izquierda latinoamericana. Los partidos más influyentes y relevantes decidieron distanciarse del régimen venezolano. En este contexto, se desmarcaron de las intenciones del régimen de utilizar el Foro de Sao Paulo para descalificar a la expresidente chilena y cuestionar su informe. La mayoría no asistieron, convirtiendo el Foro en un evento débil y deslucido. Parte de los que participaron no acompañaron al régimen, lo que impidió un pronunciamiento alineado con las aspiraciones del gobierno del presidente obrero.

El informe de la expresidente chilena fue demoledor para el régimen, en primer lugar por la contundencia del contenido y crudeza del mismo, en relación a la violación de los derechos humanos, y en segundo lugar por el prestigio de la autora del informe dentro de la izquierda latinoamericana. El gobierno en lugar de conciliar con Bachelet y hacer concesiones, procedió a su descalificación, presentándola como una aliado de la derecha y del imperialismo. Como lo expresó Diosdado Cabello recientemente: “Ese informe no lo hace ella, ella lo que hace de manera irresponsable es firmarlo (…) ese informe es realizado, hecho, redactado por el imperialismo norteamericano y se lo ponen en su escritorio.”. En este contexto decidió utilizar la reunión del Foro de Sao Paulo para desacreditar a Bachelet y su informe, esperando contar con el apoyo de los delegados al evento. Para el éxito de su estrategia el gobierno confiaba, no tanto en el prestigio de sus integrantes frente a los antecedentes de la expresidente chilena, sino en la ayuda financiera que ha estado repartiendo a diestra siniestra en apoyo a la izquierda, en Uruguay, Argentina, Managua, Brasil y pare usted de contar.

Sin embargo el gobierno venezolano no sopesó debidamente la contundencia del informe en la izquierda democrática de la región, fue algo cercano a una explosión lo que detonó en las oficinas de Partido Socialista Chileno, en el Frente Amplio de Uruguay o el Partido de los Trabajadores de Brasil. Lo que se ve a estas alturas, es que en la relación del gobierno de Maduro con la izquierda democrática latinoamericana el informe marcó un punto de inflexión, a partir del cual la izquierda latinoamericana comenzó a distanciarse del régimen venezolano.

Según información divulgada por diversos articulistas, proveniente del portal de noticias Venezuela Redinformativa el informe de Bachelet disuadió a varios de los partidos de izquierda democráticos de la región de no participar en la convocatoria, a fin de no retratarse con un régimen violador de los derechos humanos. Entre los que decidieron no asistir estuvo el Partido Socialista de Chile en respaldo a uno de sus miembros, la ex presidenta Bachelet. Igual hicieron el Partido por la Democracia del ex presidente Ricardo Lagos. De México el histórico PRD decidió no asistir para no avalar a Maduro. En Ecuador tres partidos de larga presencia en el FSP decidieron lo mismo: Proyecto País del presidente Lenin Moreno, Movimiento Pachacutik de filiación marxista y representante de grupos indígenas e Izquierda Democrática (ID). La lista la completa el PRD de Panamá y República Dominicana. Todas son sensibles bajas que se han producido como consecuencia del proceso de distanciamiento de la izquierda democrática que se desmarca del régimen de Maduro.

La mayor evidencia de la fractura la muestra la actitud de Bolivia que decidió no participar como Estado, producto de un caculo electoral de Evo Morales que no quiere empañar su imagen, dada la cercanía de las elecciones que se celebrarán en octubre. La desbandada que se produjo dejó al Foro con una asistencia raquítica que lo convirtió en el más débil que se ha producido en muchos años. La asistencia se estimó en 150 personas entre delegados e invitados, muy lejos de los 800 señalados por Diosdado Cabello.

A pesar de la escasa participación de partidos y personajes de relevancia de la izquierda, todo hacía predecir, a la hora de iniciarse el Foro, que el gobierno lograría sus objetivos. Sin embargo en la medida que las reuniones se fueron desarrollando quedó claro que algunos de los asistentes venían con instrucciones claras, como fue el caso de los representantes del Frente Amplio de Uruguay, a quienes el gobierno de su país les exigió no acompañar ninguna declaración contra la ex presidenta de Chile o el informe presentado por ella. El Partido de los Trabajadores (PT) de Lula Da Silva también se desmarcó de la intención del régimen. Esta última posición fue muy influyente dado que el PT fue la organización que auspició al FSP en sus inicios. Adicionalmente a ello la disidencia del chavismo venezolano que asistió al Foro se unió a las críticas de los delegados de la izquierda democrática. En la medida que las sesiones del Foro se fueron llevando a cabo los desacuerdos se hicieron evidentes, así como la imposibilidad de lograr una declaración final alineada con los propósitos del régimen.

Al final del Foro usualmente se firma y se hace público un documento, en el cual los asistentes al mismo afirman sus compromisos y solidaridad con sus camaradas y su rechazo a lo que considera sus enemigos históricos, el neoliberalismo y el imperialismo yanqui. Así lo hicieron esta vez emitiendo una declaración final donde se solidarizaron con sus camaradas cubanos por su histórica lucha contra el imperio. Igualmente lo hicieron con los regímenes de Ortega y Maduro. Extendieron su solidaridad a la expresidente Kichner perseguida por la justicia argentina, al ex presidente Lula quien, permanece tras las rejas en Brasil, acusado de corrupción. Igualmente expresaron su apoyo a Evo Morales en su lucha por la presidencia de Bolivia. Sin embargo la declaración no contempló, como aspiraba el gobierno, el cuestionamiento de Bachelet y su informe. La declaración se produjo sin mucha fanfarria, al igual que una escuálida reunión de clausura con los más incondicionales en el palacio de Miraflores. Aparentemente el gobierno, al darse cuenta del estrepitoso fracaso de su estrategia, quería finiquitar el evento sin mucha bulla.

Profesor UCV

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Con voz propia

Narcorrupto régimen actualiza el pensamiento de Simón Bolívar: "Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar la América de miseria en nombre de la libertad" (Carta al Coronel Patricio Campbell, diplomático de Gran Bretaña, fechada en Guayaquil, 5 de Agosto 1829)

Algunos análisis la atribuyen a la temperancia: era un oligarca, dueño de hacienda con esclavos, odiaba a los imperios. Por lo general es una expresión utilizada, más que usada, fuera de contexto; como lo reafirma el historiador Manuel Caballero quien agrega que se trata de “una de las frases del Libertador que cuenta con el mayor favoritismo de la izquierda” (para bochorno de quienes nos formamos en ella -acotamos).

Entre otros argumentos se aduce a la permanencia William H. Harrison futuro Presidente de EEUU, como ministro plenipotenciario en Colombia, que presidía Bolívar, a quien calificaba de dictador y conminaba a fomentar el desarrollo de una democracia. El Libertador le respondió con la conceptualización de la frase, que en el recién aniversario 236 de su natalicio los dictadores corruptos Nicolás Maduro y Daniel Ortega de Nicaragua, reivindican. Peor provocación la del usurpador de Venezuela, con su General ministro de la Defensa: “decir chavista es decir Bolívar” e invocó el supuesto antiimperialismo.

Varios opinan que Bolívar jamás amó a EEUU; otros que nunca lo odió, más bien admiraba cómo conquistó su independencia; lo indica de ser “el más libre y más bien constituido del universo”. Diez años antes de la polémica frase, en su doctrinario discurso del Congreso de Angostura enalteció que el yanky “es único en la historia del género humano, es un prodigio, repito, que un sistema tan débil y complicado como el federal, haya podido regirlo en circunstancias tan difíciles y delicadas”

Se albergó en 1807 unos cinco meses en EEUU; fue uno de los pocos latinoamericanos de su época que lo visitó.

“El Néstor de la Libertad” definía a Washington y ese Bolívar lo tildaban "Washington de América del Sur".

Libertador de Venezuela fue el título otorgado por la Municipalidad de Caracas el 14 de octubre de 1813. Mucho antes, en 1799 le solicitaron al general Washington que asumiera el liderazgo del momento y se convirtiera en el «Gran Libertador de América».

"Pienso que sería mejor para América del Sur adoptar la forma de gobierno del Corán antes que la de los Estados Unidos, aunque la última es la mejor en la tierra", decisoria expresión bolivarense

La primera ciudad en la historia con el nombre de Bolívar se fundó en Tennessee, cuyos habitantes le pusieron ese nombre.

Para 1821 en los EEUU contaban 15 localidades que llevaban el nombre de Bolívar. Al menos existen 42 ciudades en honor al Libertador.

En 1825 le otorgaron a Bolívar un medallón con el retrato “del autor de la libertad en la América del Norte”.

Con el nombre de Bolívar existen 84 secundarias en el territorio estadounidense.

En 1964 bajo Presidencia de John F. Kennedy, la Armada lanza el Submarino Nuclear USS “Simón Bolívar”.

Todo este panorama resalta en la celebración del XXV Foro de Sao Paulo, ideado en 1992 por Lula Da Silva y Fidel Castro con el propósito de reunir a los movimientos de izquierda de distintos lugares del planeta. Lejos estaba de la ideología comunista del régimen que hoy lo celebra sometiendo al pueblo en una cruel hambruna. Arrogante se declara estar listo para una “guerra absoluta” contra EEUU.

Muchas son las lecciones a maldados y/o malvados nominados bolivarianos para perpetuarse en el Poder, que gran parte del planeta desaprueba.

Como narcorrupto régimen norma sus crueles métodos, al pueblo corresponde el mandato de Bolívar: la rebelión es un derecho.

Al MARGEN. El nominado del Estado Guaira lo están imponiendo algunos comunicadores, que –esperamos- sin pensarlo menosprecian al único prócer civil, cuyo nombre José María Vargas, se había asignado a esa entidad.

jordanalberto18@yahoo.com

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¿Reglas discernibles?

A Fernando Mires hay que agradecerle sus aportes al examen de la realidad venezolana. Ha denunciado aberraciones del chavismo, razonado a favor de determinadas medidas y discutido sus implicaciones, fortaleciendo la convicción acerca de la necesaria salida del poder de la camarilla de Maduro. Pero su facultad analítica, de descomponer un problema en sus partes para entender cómo se relacionan entre sí y la dinámica que resulta de ello, puede también obnubilar. Sin ánimos de banalizar argumentos serios, traigo a colación la célebre fábula de la rana y el escorpión: la rana accede a cruzar el río con el alacrán a sus espaldas porque éste la persuade que sería ilógico picarla. A mitad del caudal --como sabemos--le clava el aguijón causándole la muerte (junto a la suya por ahogo). Creo que Mires y quienes comparten su postura no han comprendido cabalmente la naturaleza del régimen que enfrentamos.

Conciben un escenario político con reglas discernibles, en el que dos grupos se enfrentan por el futuro del país. Como la fuerza del régimen –no de la oposición-- está en el apoyo de las bayonetas y la de la oposición –no de Maduro-- en su capacidad de aglutinar y movilizar a las mayorías tras banderas democráticas, la lógica aconseja luchar por una salida electoral como estrategia opositora. La realización elecciones confiables es, por demás, la principal petición de los países democráticos que nos apoyan. Hasta aquí, bien. Pero a partir de ahí, el análisis se extravía con un silogismo: al no participar la oposición en la contienda del 20-M, abandonó la ruta electoral --“la misma que llevó a la gran victoria del 6D”-- y cayó en un “extremismo” que le hizo el juego a Maduro. Mires asume estar en un juego de ajedrez cuando el fascismo bombardea el tablero: no hay juego, no hay reglas, no cabe otro final que el suyo.

Si fuera por lógica, Maduro ha debido haber caído hace tiempo. Ha urdido la peor crisis económica de que se tenga memoria, es un corrupto ignorante e incompetente que nadie respeta, un dictador fascista que ha perdido legitimidad, repudiado por la gran mayoría de la población. Ha enfrentado mes tras mes de protestas masivas, sanciones, y se ha convertido en paria internacional. Que todavía esté mandando es insólito. Desafía toda lógica y obliga a buscar explicaciones. Estas tienen que ver con su naturaleza.

La naturaleza del conflicto

El madurismo es una mafia militar – civil dominada por la gerontocracia cubana, hundida hasta los tuétanos en el narcotráfico y la expoliación del país, que vive, gracias a su construcción ideológica, en un mundo ficticio que la aísla de la realidad y la blinda contra toda increpación. En esta burbuja consigue amparo y absolución de sus crímenes: borra todo freno moral o ético al ejercicio de su malignidad. El informe de la expresidente Bachelet es contundente al respecto. No va a abandonar el poder ni a rectificar sus políticas, ni a llegar a acuerdos con la oposición democrática, sea cual sea el costo, porque el país es suyo, le pertenece por asignación de la Providencia y harán con él lo que les da la gana.

Mires reconoce que Maduro se afianza en la anulación de la política ¡pero propone lograr que acceda a nuevas elecciones! No estamos enfrentando a un Pinochet cuyo plebiscito le salió mal porque no contó con las complicidades para trampearlo. Lo que existe hoy en Venezuela es un poder desquiciado, sumamente tóxico, auxiliado por esbirros de la peor especie (cubanos), que está matando un país.

No es una contienda con reglas de juego que la médula dura del fascismo esté dispuesta a respetar. El 6D 2015 se convenció de no realizar elección que no garantizara su triunfo. Dejó de existir la ruta electoral de que habla Mires. Así lo asumió la población ante el 20-M 2018 con dirigentes de oposición perseguidos, encarcelados o inhabilitados; los partidos principales de oposición inhabilitados; excluida toda observación imparcial externa; sin auditoría del registro electoral; con el mismo CNE tramposo denunciado por fraude por Smartmatic --la empresa proveedora de la tecnología electoral-- cuando las elecciones para la asamblea constituyente; y sin que pudieran votar millones de emigrados.

Wishful thinking

Preguntémonos, ¿de dónde salió el consenso internacional sobre la ilegitimidad actual de Maduro? ¿Se hubiese producido si la oposición como un todo hubiese participado el 20-M? ¿Los venezolanos hubieron acudido masivamente a acompañarla? ¿Se hubiera respetado su triunfo en tal caso? Se argumenta que participar hubiese movilizado a la gente y que hubiera dejado patente el fraude cometido. ¡Constituiría un triunfo político! ¡Por favor! El fortalecimiento de la oposición y la deslegitimación de Maduro resultaron –obviamente— de no haber participado en tales comicios fraudulentos, con las razones que se dieron a conocer urbi et orbi, y desconocidas internacionalmente. ¿Dónde está ahora Falcón? ¿Dónde Guaidó?

Por supuesto que se han cometido errores. La “salida” de 2014 no sólo fue uno costosísimo, fue también oportunista. Como se recordará, la protesta comenzó por la violación de una estudiante en el Táchira y se extendió, en solidaridad, a nivel nacional. Aprovecharlas para sacar a Maduro del poder cuando había ganado las elecciones municipales meses antes –sobre la ola del “Dakazo”— fue irresponsable.

Luego está lo del 30 de abril de 2019. Fracasó al no alcanzar su propósito, pero ¿fue contraproducente? ¿No reveló las costuras del respaldo militar? ¿No puso al desnudo que Maduro no tiene en quien confiar? Por supuesto, abortó una valiosa posibilidad de salida. Algún día se sabrá hasta qué punto y si falló por precipitado, por irresponsable o por no tener claro la fuerza real con la que se esperaba contar. Pero ¿Maduro y la mafia militar salieron fortalecidos?

Una descalificación ligera de la estrategia asumida por Guaidó

Lo anterior no implica ningún “extremismo”, como despacha a la ligera Mires. Pero abona a favor de argumentar que la estrategia de sanciones, creciente presión y amenazas creíbles es la única efectiva. Ello no invalida Barbados por una razón harto evidente. Las fuerzas democráticas venezolanas no tienen la capacidad, por sí solas, de sacar a Maduro a la fuerza. Su legitimidad en intentarlo no le otorga la posibilidad de hacerlo. Esta reside en los aliados internacionales, muchos de los cuales han manifestado su oposición a una solución de fuerza. Quieren agotar las posibilidades de elecciones presidenciales legítimas como salida. Pues recorramos esa negociación, exigiendo como condiciones imprescindibles: 1) Habilitación de todos los partidos y dirigentes políticos; 2) Nuevo CNE, confiable. 3) Auditoría y actualización del registro electoral. 4) Observadores internacionales. 5) eliminación del ventajismo electoral (“puntos rojos”) y de la violencia de colectivos fascistas en contra del electorado opositor. 6) Habilitación del voto de millones de venezolanos adultos que se encuentran afuera. 6) Fecha próxima, conforme al cronograma que se deriva de la ley del sufragio. El país no aguanta más demoras.

¿El fascismo aceptará un acuerdo sobre estas bases? ¿Lo respetará? Por supuesto que no. Implicaría su salida del poder, con la ignominia de haber sufrido una derrota apabullante –suponiendo un candidato democrático consensuado y único-- que enterraría su épica justificadora de campeón del Pueblo. Obviamente, tampoco accederá Maduro a negociar sin mas su salida, ¡a no ser que aceptemos condiciones que la pospongan indefinidamente o invaliden totalmente su sentido! Vade retro, satanás.

Una psicopatía letal

¿Podemos esperar una negociación seria, constructiva, de un usurpador que no más ayer porfiaba de estar construyendo una potencia económica en un país que tan cruel y afanosamente ha destruido? ¿Es confiable un energúmeno que insiste, sin el menor rubor, en la estupidez de achacarle los apagones a un ataque electromagnético? ¿Y qué hay del fascista que, emulando a Noriega, afirma que Venezuela está preparada para una “guerra total” con EE.UU.? Pues, ¡con ellos es que hay que negociar!

Es difícil asir la profundidad del desquiciamiento de quienes hoy comandan la depredación del país. Sumergidos en una burbuja, en un mundo ficticio sin contacto con la realidad, todo se justifica. Alientan su insania quienes quieren pescar en río revuelto, como Putin, o los esbirros cubanos aterrados por que el modelo criminal del que poseen marca registrada sea derrotado. De ahí que el símil a evocar no es el de Pinochet, todavía con la lucidez para aceptar que había perdido la partida en el plebiscito, sino Hitler en su bunker, con las tropas soviéticas a las puertas de Berlín, demandando la movilización de batallones inexistentes para enfrentarlos y acusando a Himmler de traidor por sugerir un pacto. En sus últimos estertores, sin apoyo, ni recursos, los “revolucionarios” gastan todavía millones (de dólares) en convocar el Foro de Sao Paolo para desafiar al “imperio”, en vez de estar pidiendo pista para evitar una salida a lo Noriega. Estamos frente a delirios sumamente peligrosos, pero locura, en fin. Ya lo han dicho hasta la saciedad, tanto Maduro como Cabello, “¡Ni por las buenas, ni por las malas”, van a entregar!

Negociación con punch

De manera que Barbados –o cualquier otro escenario de negociación—tiene que desarrollarse en el marco de una estrategia que fuerce la salida de la mafia criminal, que le haga ver que no tiene otra opción. ¿Qué significa eso? Como eso no depende de Guaidó ni del liderazgo democrático interno, debe surgir de nuestros aliados un compromiso en tal sentido. Forjar ese compromiso es nuestro gran reto.

La Venezuela de Maduro representa una amenaza internacional, por ser base de narcotráfico y de otros ilícitos, por cobijar a grupos terroristas (ELN, Hezbolá, FARC cimarrona) y por ser fuente de una emigración masiva de absorción muy problemática en la región. Corresponderá, probablemente al Grupo de Lima liderar tal iniciativa, en particular, a Colombia, el país más perjudicado. Pero ello será difícil que fragüe en una disposición a tomar las medidas requeridas si no cuenta con el respaldo resuelto de los EE.UU., único país que puede hacer que la amenaza de intervención sea creíble. La UE, menos “doliente” de la tragedia venezolana, no puede desentenderse tampoco de su compromiso con la democracia liberal. Le toca asumir ser bastión activo y comprometido en la lucha contra el fascismo, razón, en última instancia, de esa bella esperanza de una humanidad libre y próspera, que es la UE.

Queda siempre el argumento de que la solución de la situación venezolana les corresponde a los venezolanos. Es un argumento sumamente injusto. Se alaba a los Portorriqueños porque, tras 10 días de protesta, lograron forzar la renuncia del gobernador Roselló, o a los estudiantes de Hong Kong, que tienen semanas con movilizaciones masivas contra una ley policial china. Pues los venezolanos hemos dejado, trágicamente, centenares de cadáveres en las calles persiguiendo ideales de libertad en manifestaciones masivas. Las protestas, masivas, duraron meses y meses, año tras año, a pesar de ser brutalmente reprimidas, se hizo lo posible por el referendo revocatorio como salida y la disposición a negociar nunca se cerró. ¿Se les exigió a los alemanes acabar por sí solos con Hitler?

Lamentablemente, las experiencias históricas muestran la necesidad de la ayuda externa para derrotar al fascismo. Y que el apaciguamiento solo agrava el problema.

Economista, profesor de la UCV

humgarl@gmail.com

 8 min


La intervención militar (TIAR), la Comisión Simonovis (Estados Unidos) o la implosión económica (BCV-FMI).

Las situaciones acontecidas en la sesión especial del pasado 23 de julio son de tal relevancia que es difícil describir la magnitud de las medidas radicales anunciadas en las mismas, que muchos pasan por alto, pero que constituyen una gravísima amenaza, casi mortal, para la continuidad administrativa del gobierno de Nicolás Maduro a mediano e incluso a corto plazo.

En primer lugar está la situación presentada con la aprobación del TIAR que permite la aplicación de medidas de fuerza , tal como se plantea en su artículo 8, que plantea lo siguiente: “Para los efectos de este tratado, las medidas que el Órgano de Consulta acuerde comprenderán una o más de las siguientes: el retiro de los jefes de misión; la ruptura de las relaciones diplomáticas; la ruptura de las relaciones consulares; la interrupción parcial o total de las relaciones económicas, o de las comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, telefónicas, radiotelefónicas o radiotelegráficas, y el empleo de la fuerza armada”.

Como se puede observar en el enunciado, se puede pasar de acciones políticas a acciones agresivas como un bloqueo físico naval o aéreo o un ciberataque que interrumpa las comunicaciones, antes de pasar a un ataque militar a gran escala para expulsar del poder a un gobierno supuestamente impuesto o apoyado por fuerzas extranjeras.

Si al lector le parece fantasía o paranoia, recuerde que a Jair Bolsonaro e Iván Duque, presidentes de Brasil y Colombia, no les parece tanto, dada la oportunidad política de destruir el Foro de Sao Paulo, evitando la vuelta del Partido de los Trabajadores y las fuerzas insurgentes colombianas que supuestamente usan el país de retaguardia (ELN), por lo que no sería sorpresivo que la idea de invocar el TIAR venga de allí y no de Estados Unidos y Venezuela.

En segundo lugar y en mi opinión profesional la amenaza más grave contra el gobierno nacional es la confirmación de una junta de investigación sobre el narcotráfico en Venezuela, que yo denomino Comisión Simonovis y que tiene por tarea presentar las redes del narcotráfico internacional en la política venezolana, palabras más palabras menos de lo expresado por el diputado presidente de la Asamblea Nacional y según mas de 50 países con carácter de presidente encargado, Juan Guaidó.

Debemos recordar que quien sea señalado públicamente de narcotraficante o beneficiario de estas actividades queda anulado políticamente y económicamente al ser marcado como indeseable en los círculos financieros, políticos y empresariales, así no termine en la cárcel, por lo cual el poder y responsabilidad entregados al comisario Iván Simonovis no tiene precedente, debido a que detrás de sus informes estará todo el poder de la DEA, el FBI, la CIA y otras agencias policiales y de inteligencia que se dedicarán a la cacería de las personas y desmantelamiento de las instituciones señaladas por sus acusaciones desde Washington, donde diligencia actualmente.

En un país donde desde hace muchos años se denuncia abiertamente, especialmente en el mundo informal desde el punto de vista jurídico, de las redes sociales y el Internet de las vinculaciones reales o supuestas de empresarios, políticos y cualquier otro actor social de importancia en este tipo de actividades en una forma u otra, existe la clara posibilidad de armado de un tinglado de acusaciones contra miles de personas que han ejercido responsabilidades administrativas a diversos niveles de la función pública y se termine pidiendo la disolución de corporaciones enteras de la misma manera que la doctora Bachelet (alta comisionada de ONU para los Derechos Humanos) está solicitando la disolución de las FAES por acusaciones de supuestas miles de ejecuciones extrajudiciales.

Estamos hablando de partidos políticos, instituciones de seguridad del Estado, entidades nacionales, regionales y locales, así como cadenas empresariales de naturaleza privada, que se derrumbarían con solo aparecer en estas listas y sin duda pronto estarán.

Finalmente, pero no menos grave, está en mi memoria que estas argumentaciones son las que llevaron a la invasión de Panamá un 20 de diciembre 1989, ante los señalamientos de narcotráfico que rodearon al entonces presidente de dicho país Manuel Noriega, por lo cual no es descabellado pensar que una sucesión de denuncias contra amplios sectores de la vida pública nacional por delitos de narcotráfico, llevará a la intervención militar estadounidense de la que tanto se teme por su impacto histórico, humanitario y ambiental, lo cual ya sería objeto de otro artículo en cuestión.

En tercer lugar y no menos grave es la certeza de que se acerca una implosión económica y de carácter humanitario, debido a la contracción económica actual que va a aumentar mucho más con las sanciones devastadoras que vienen camino, según las agencias internacionales de noticias y que hacen inviable cualquier ejercicio planificado de políticas públicas en materia económica.

No es común leer en los informes del FMI las expresiones de implosión o de catástrofe económica que usan para describir a nuestro país en los círculos financieros y comerciales mundiales, puesto que no es difícil prever que la nueva directiva del BCV en el exterior va a terminar de bloquear jurídicamente los exiguos recursos que aún obtiene el gobierno de Nicolás Maduro y esto incluye la venta de oro y minerales estratégicos a otros países.

Para quienes consideran que los economistas Luis Vicente León y Francisco Rodríguez andan en una onda apocalíptica sobre una posible “hambruna en Venezuela ” que llevaría a la muerte y emigración de millones de compatriotas si no se toman prontas medidas políticas y logísticas, lamento tener que admitir que considero que tienen la razón de fondo, si el problema político en Venezuela no se resuelve a corto plazo y se produce una implosión económica que lleva directamente a una explosión social cuya magnitud no me atrevo siquiera a imaginar.

Aquellos personajes de la vida pública con peso en la opinión nacional que lean estas líneas espero que actúen en plena coincidencia con su responsabilidad personal moral y cívica y salgan a sentar su palabra y convencer al resto de la sociedad de una salida pacífica, negociada y constitucional antes de que las trompetas del conflicto suenen marcando que ha llegado la hora de la violencia.

https://elecciones7oenbilbao.wordpress.com/2019/07/27/las-tres-cartas-de...

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Guillermo D. Olmo

Nacido en Teherán, pero ex colaborador de los servicios de inteligencia israelíes; proveedor de armas al Irán de los ayatolás; representante del polémico expresidente de Zimbabue, Robert Mugabe; y más recientemente de la junta militar que gobierna Sudán…

Y ahora, además, promotor en Estados Unidos de lo que presenta como una solución para resolver la enconada crisis política de Venezuela.

Es Ari Ben-Menashe, el misterioso personaje que figura como director de la firma canadiense Dickens&Madson, dedicada al cabildeo, la búsqueda de influencia en los centros del poder político, lo que en el mundo anglosajón se conoce como "lobby".

El portal estadounidense Politico publicó recientemente que Dickens&Madson fue contratada por el político Henri Falcón, quien fuera rival del presidente Nicolás Maduro en las elecciones de mayo de 2018, para convencer a los gobiernos de Estados Unidos, Rusia y otros de que lo apoyen como "candidato de compromiso" a la presidencia de Venezuela en un intento por desbloquear una situación política atascada en el pulso entre Maduro y el líder opositor Juan Guaidó.

"La firma se dispone a cabildear al poder ejecutivo y/o al legislativo del gobierno de Estados Unidos y sus agencias en apoyo a los esfuerzos del partido político Avanzada Progresista para elegir a Henri Falcón como presidente de Venezuela", afirma el documento presentado al Departamento de Justicia estadounidense, que también especifica que el valor del contrato asciende a US$200.000.

Henri Falcón asegura que lo que ha hecho su partido es "contratar de manera legal unos servicios profesionales".

Aunque al poco de trascender la noticia, Francisco Rodríguez, un economista venezolano afincado en Estados Unidos que asesora a Falcón, dijo que la inclusión de esa aspiración presidencial en los documentos se debió a un "error administrativo".

El nuevo redactado de los documentos afirma que se trata de "buscar una solución pacífica a la crisis política, humanitaria y económica de Venezuela".

Falcón le dijo a BBC Mundo que lo único que había hecho su partido era "contratar de manera legal unos servicios profesionales y de representación en el exterior, igual que hacen otras muchas formaciones políticas venezolanas".

BBC Mundo no pudo contactar con Ben-Menashe.

Pero, ¿quién es exactamente este judío iraquí nacido en Irán hace 68 años? ¿Y por qué Falcón y su partido creen que puede influir en los gobiernos más poderosos del mundo en un asunto tan crucial como la situación en Venezuela?

Los años de Israel

Ben-Menashe es un viejo conocido en el mundo de la inteligencia global.

Cuando en 2012 Wikileaks comenzó a publicar los correos que le habían filtrado de la compañía de inteligencia estadounidense Stratfor, era mencionado en algunos de ellos.

En uno, un periodista israelí le advertía al jefe de seguridad de la firma de que Ben-Menashe es "un estafador" y le aconsejaba: "Manténgase alejado de él".

Donde Ben-Menashe tiene más fama es en los círculos dedicados a la seguridad en Israel.

En 1977 comenzó a trabajar en AMAN, la agencia de inteligencia militar israelí, donde, según contó años después, su carrera se vio favorecida por su dominio de los idiomas inglés, árabe y persa.

Cuando en 1979, la Revolución de los Ayatolás triunfó en Irán, su pasado iraní se reveló especialmente útil a ojos de sus mandos.

Según su propio relato, fue como agente Israelí que se vio envuelto en el caso conocido como Irán-Contra, un escándalo que salpicó a varios altos funcionarios del gobierno de Ronald Reagan en Estados Unidos por vender armas a Irán pese al embargo que en ese momento pesaba sobre el país islámico.

También salpicó a Ben Menashe, que en 1989 fue arrestado en Estados Unidos acusado de intentar vender tres aviones de transporte a los iraníes.

Ya en libertad y enfrentado a los que habían sido sus anteriores empleadores israelíes, comenzó a hacer revelaciones explosivas.

Dijo haber sido en 1980 uno de los asistentes a las negociaciones secretas para posponer la liberación de los rehenes estadounidenses entonces en poder del gobierno iraní.

Ben-Menashe dijo que miembros del Partido Republicano, entre ellos George Bush padre, se reunieron en secreto con dirigentes del gobierno iraní para que los rehenes no fueran liberados antes de las elecciones, lo que habría favorecido las aspiraciones de reelección del entonces presidente Jimmy Carter frente a las del candidato republicano, Reagan.

Una comisión de investigación de la Cámara de Representantes de Estados Unidos que lo interrogó largamente concluyó que el relato de Ben-Menashe era "total invención".

Sea como sea, Ben-Menashe dio su versión de la historia y de lo que vivió en sus años como agente secreto con la publicación en 1992 de su libro "Profits of War: Inside the secret U.S-Israeli Arms Network", ("Los beneficios de la guerra: dentro de la red secreta de armas de EE.UU. e Israel", en español).

A la sombra de Mugabe

En 2002 el antiguo agente secreto volvió a los titulares envuelto en un turbio episodio en plena campaña electoral en Zimbabue.

Morgan Tsvangirai, líder de la oposición, fue acusado de intentar asesinar al presidente del país, Robert Mugabe, y juzgado por traición poco antes de unas elecciones en las que las encuestas lo situaban con ventaja.

La prueba de cargo contra Tsvangirai fue la grabación de una reunión con Ben-Menashe en la que se habló de "eliminar" a Mugabe, quien había contratado al ex agente israelí, que para entonces ya se había instalado en Canadá y montado allí su firma de cabildeo.

Tsvangirai dijo haber sido víctima de un montaje con fines políticos y resultó finalmente absuelto.

Pese a que Mugabe es una figura controvertida y se le ha acusado de violaciones a los derechos humanos y crímenes contra la humanidad, Ben-Menashe dijo en una reciente entrevista al programa Newshour de la BBC que se sentía "orgulloso" de haberlo representado.

Con la junta de Sudán

Antes de que se lo relacionara con Venezuela, Ben-Menashe se vio envuelto en otros asuntos polémicos en África.

Al cabildero lo contrató Jalifa Hafter, el controvertido militar que comanda el autodenominado Ejército Nacional de Libia y que en la pasada primavera lanzó una ofensiva contra la capital del país y el precario gobierno de unidad nacional allí instalado con apoyo de Naciones Unidas.

La junta militar que gobierna Sudán desde la caída del presidente Omar al-Bashir el pasado abril también recurrió a sus servicios para lograr una cobertura periodística favorable y reconocimiento de los gobiernos de los países occidentales.

Ben-Menashe ha confirmado que la junta le pagará US$6 millones, entre otras cosas, por conseguirles a sus miembros una reunión con el presidente estadounidense, Donald Trump.

Una cantidad considerada escandalosa por muchos, dada la situación del país y las acusaciones de reprimir violentamente a manifestantes pacíficos que pesan sobre los militares sudaneses.

"Ellos quieren que se establezca un nuevo gobierno encabezado por un economista de prestigio que ponga orden en la economía", dijo recientemente Ben-Menashe, que señaló que su colaboración obedece al deseo de los uniformados de "explicar lo que están haciendo y cuáles son sus objetivos".

¿Por qué ahora Falcón?

Muchos en la oposición venezolana criticaron a Falcón por participar en las elecciones de 2018.

Mientras que la mayoría de los opositores a Maduro decidieron no tomar parte en unos comicios que consideraban injustos, Falcón sí concurrió, lo que muchos detractores de Maduro interpretaron como una manera de legitimar la "farsa electoral".

A partir del no reconocimiento de esas elecciones la oposición considera que Maduro es un "usurpador" y por eso Guaidó es el "presidente encargado" en virtud de su puesto como presidente de la Asamblea Nacional (Parlamento).

La defensa frente a las acusaciones de Falcón, que fue chavista, opositor y ahora se presenta a sí mismo como una tercera vía, estaba implícita en el que fue su lema de campaña: "Si votamos, ganamos".

Ahora que el gobierno y los delegados de Guaidó negocian bajo la mediación de Noruega un arreglo que podría pasar por la celebración de unas nuevas elecciones, Falcón parece haber retomado la iniciativa.

La contratación de Ben-Menashe para mejorar su influencia y reputación en Washington no ha sido su único movimiento después de muchos meses sin apenas actividad pública.

Hace unos días presentó en Caracas su programa "petróleo por alimentos", por el que Venezuela recibiría la ayuda humanitaria que necesita a cambio de crudo y podría así reducir el impacto sobre la población de las sanciones de Estados Unidos.

Cuando BBC Mundo le preguntó si le gustaría volver a ser el candidato en unas próximas elecciones, contestó: "No se trata de una cuestión personal, sino de devolverle la gobernabilidad al país".

Y para eso ha contratado al polémico Ben Menashe.

@BBCgolmo

30 julio 2019

BBC News

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-49125315

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