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Opinión

La historia de las penas es la historia de la crueldad de la humanidad, como dice Ferrajoli, siendo más despiadada la violencia producida por las sanciones penales que la violencia de los hechos delictivos.

Sin duda, los delitos constituyen las infracciones más graves que se pueden llevar a cabo en una sociedad y, por ello, la imposición de las más duras sanciones, una vez acreditado en un proceso que se ha cometido un hecho punible y determinada con certeza la culpabilidad de sus autores y partícipes.

El proceso es un medio y no un fin que persigue esclarecer la verdad de los hechos y precisar las responsabilidades, a través de la justa aplicación del derecho y con absoluto respeto por las garantías del imputado, cuya inocencia se presume, mientras no se pruebe lo contrario a través de una sentencia firme, por lo cual, como regla general, salvo situaciones excepcionales, de evidente riesgo para la actuación de la justicia o de evasión del proceso, ninguna persona imputada o acusada debería quedar restringida en sus derechos o sufrir la pérdida de su libertad.

Evidentemente, lo expresado es un simple planteamiento teórico que nada tiene que ver con nuestra realidad en Venezuela.

Más de 60% de nuestros presos están sometidos a procesos y pagan condenas anticipadas en antros penitenciarios para sentenciados o en calabozos policiales infames no aptos para albergar procesados, en condiciones de flagrante atropello a la dignidad humana.

Este cuadro evidencia que el proceso es ya una pena que, inclusive, puede conducir a la muerte de un inocente, cuya libertad había sido decretada, como ocurrió en la reciente tragedia de la Comandancia de la Policía de Carabobo.

Por otra parte, quedar sujeto a la “justicia penal” en Venezuela no solo implica la pérdida de la libertad, sino que, aún sin recurrir a tan extrema medida, hace posible que se acuerde, sin fundamento alguno, la prohibición de salida del país, la censura de toda declaración a los medios y, como añadidura, el sometimiento a un régimen de presentación semanal o mensual, que puede prolongarse por años.

En definitiva, el proceso penal es el castigo ordinario por “presuntos delitos cometidos”, con las notas de la incertidumbre y la cadena de corrupción que genera como fórmula extorsiva, todo lo cual le abre la puerta a la alternativa cruel de admitir los hechos para adelantar la imposición formal de una pena que es más tolerable que el proceso.

Con la convicción de una exigencia impostergable para rescatar el valor de la justicia, resulta imprescindible garantizar la transparencia y la objetividad del proceso penal, camino de la verdad y no emboscada o alcabala de corrupción para satisfacer intereses personales o cumplir cometidos políticos.

aas@arteagasanchez.com

@ArteagaSanchez

30 de abril 2018

El Nacional

 2 min


La candidatura de Henri Falcón no nació de la nada. Surgió como consecuencia de la decisión de la MUD de no presentar candidatura presidencial después del fracaso del diálogo de Santo Domingo. Decisión tomada como respuesta a la premeditada -repetimos: premeditada- intransigencia de los dialogantes enviados por Maduro.

Después del fracaso del diálogo fueron abiertas a la MUD dos opciones. La primera: la de “pelear peleando”, es decir, la de levantar una candidatura que denunciara ante el mundo la ausencia de condiciones electorales, desatando un masivo movimiento político en contra del régimen. La segunda: la de seguir el juego del oficialismo, cediendo el paso para que este venciera en las elecciones.

1.- El error más grande de la historia de la MUD

La dictadura demostró tener un conocimiento exacto de la MUD. Sabía que no tenía candidato y que -dadas las rivalidades entre los partidos del G4- iba a ser difícil que lo tuviera, por lo menos a corto plazo. Ese fue sin duda el primer error que llevaría a la MUD a cometer el segundo, el más grande de su historia: no levantar candidatura frente a un gobierno que había alcanzado sus puntos más bajos de aprobación. La no-existencia de condiciones electorales mínimas, en lugar de convertirse en una consigna de participación, se convertiría así en un llamado a la apatía, a la resignación, a la nada. La única candidatura de la MUD es hoy la señora abstención lo que para una asociación electoral -la MUD es eso- significa una (auto) condena a muerte.

Para disimular su monumental error, los dirigentes de la MUD adujeron que el llamado a la abstención seguía la orientación de una supuesta Comunidad Internacional, vale decir, de un conjunto de gobiernos dispares entre sí, cuya preocupación fundamental dista de ser Venezuela, como demostró la Cumbre de Lima. Votar es legitimar a la dictadura ante el mundo, fue la consigna central. Un absurdo: una dictadura no puede ser legitimada con nada porque una dictadura es una dictadura. No existen dictaduras legítimas. Pero aún suponiendo que esa, por la MUD fetichizada “comunidad”, hubiera tenido el poder que le supuso la MUD (ni en la OEA posee mayoría ejecutiva) ese poder habría sido inútil pues con la abstención ya no tenía a qué ni a quién apoyar.

Sin elecciones la MUD es como un sistema solar sin sol, un montón de meteoritos perdidos en la noche de la anti-política. Ni siquiera la creación del Frente Amplio (la MUD más organizaciones pro-MUD) que en condiciones electorales habría sido un poderoso instrumento de lucha, pudo interceptar la crónica del fracaso anunciado. Fracaso, porque la MUD al retirarse de las elecciones, se retiró de su ruta, rompió con su única línea y no supo levantar otra.

¿Extraña que bajo esas condiciones los abstencionistas de la primera hora -los anti- electoralistas crónicos, los del “maduro vete ya”, los de “en dictadura no se vota”, los del “dimite-pues” - hubieran llenado el espacio vacío que dejó la MUD imponiendo consignas que hoy repiten los neo-abstencionistas como si fueran de su autoría? ¿Extraña que abstencionistas y abstencioneros cierren filas para bloquear la alternativa que hoy representa el candidato Henri Falcón? ¿Extraña al fin que la candidatura de Falcón se convirtiera en el blanco de los más viles ataques, injurias e infamias que es posible imaginar?

En Venezuela no existe un falconismo, como sí hubo un chavismo, un madurismo y de algún modo, un caprilismo. Pero sí existe una ideología anti-Falcón cuyas connotaciones son brutales tanto en las redes como en la prensa. La ideología anti-Falcón ha llegado a ser la de la impotencia política, la de los que ven en Falcón lo que ellos no supieron (y tal vez quisieron) hacer, la alternativa que los denuncia y acusa, el hecho objetivo que no les permitirá posar como víctimas inocentes y, por eso, el chivo expiatorio de tantas frustraciones. De lo que no se han dado cuenta es que, mientras más atacan al candidato, más significado adquiere la candidatura. En el hecho -aunque Falcón no se lo hubiera propuesto- lo han convertido en el representante de una doble protesta. En contra de la dictadura y en contra de una oposición donde abnegados y respetables políticos conviven con burócratas sin ideas, con tácticos sin estrategia, con aventureros de ocasión. Ha llegado quizás la hora de desmontar la ideología anti-Falcón.

2.- Seis afirmaciones falsas en contra de Falcón

No valdrá la pena detenerse en las difamaciones que acompañan a la ideología anti-Falcón. Afirmar por ejemplo que Falcón es el candidato de Maduro sin presentar la menor prueba, es una frase que solo delata la miseria mental de quienes la emiten. Sin embargo, si subimos un poco el nivel discutitivo podemos encontrar algunas afirmaciones que a primera vista podrían poseer cierta verosimilitud.

La primera se refiere a la supuesta traición de Falcón al no acatar la decisión de la MUD. De más está decir que el concepto de traición pertenece a los estamentos militares, a las mafias, a las cofradías conjuradas, pero no a la vida política. Falcón, en el peor de los casos, desobedeció a una directiva. Pero la política no está basada en relaciones de obediencia. Nadie puede estar sometido a una dirección que ha tomado el camino errado. Más aún, Falcón – es importante subrayarlo – ni siquiera rompió con la línea política de la MUD. La MUD en cambio sí rompió con su línea política al asumir la alternativa abstencionista bajo el pretexto de obligar al gobierno ( y ¿con qué?) a crear las condiciones electorales óptimas. Falcón representa -si así se puede decir- la ortodoxia de la MUD. Las declaraciones programáticas de Falcón no se diferencian un solo centímetro de las que fueron de la MUD.

La segunda afirmación, una variante de la primera, señala que Falcón dividió a la MUD. Cualquiera que la escucha podría imaginar que la MUD había sido siempre monolítica. Pero no es un misterio para nadie que la historia de la MUD es la historia de sus divisiones. La MUD solo ha marchado (relativamente) unida en períodos electorales. Por eso, al abandonar la ruta electoral, la MUD se separó de sí misma. Por lo demás, la unidad por la unidad solo existe en las relaciones amorosas. La unidad política, en cambio, solo se puede dar en torno a objetivos concretos. Si estos objetivos no aparecen, o si han sido borrados del mapa, la unidad no se justifica.

La tercera afirmación apunta al hecho real de que Falcón perdió su gobernación en Lara. Cierto, Falcón perdió como muchos perdieron en unas elecciones en las cuales después del aplastamiento militar de las protestas del 2017, la MUD acudió desmembrada, sin entusiasmo, resignada. Lo que no se puede obviar es que la carrera de todos los políticos está marcada por victorias y derrotas. El político siempre ganador no ha nacido todavía. Más aún: la carrera política de Falcón, a diferencia de otros políticos, está signada por muchas victorias y una sola derrota. Cabe añadir que ninguna elección es igual a otra. Hasta un Abraham Lincoln perdió en dos elecciones antes de vencer en las presidenciales.

La cuarta afirmación, quizás la más recurrente, es la de los que acusan a Falcón de haber sido chavista. Dicha afirmación parte de la premisa de que los candidatos deben dar pruebas de virginidad política antes de postularse. Olvidan que la dimensión de la política es el “ahora y aquí” y no el pasado, sobre todo si ya es lejano, como el de Falcón. Olvidan, además, lo que fue el chavismo antes de que degenerara en madurismo: Uno de los más multitudinarios y poderosos movimientos sociales de la historia latinoamericana cuyo influjo traspasó las fronteras venezolanas. El mismo Luis Almagro fue un furibundo chavista, aún durante Maduro, tres años después de la ruptura de Falcón con Chávez. Es posible entonces comprender las razones por las cuales tantas personas -entre ellas destacados académicos venezolanos- se dejaron atraer por el embrujo del chavismo. Después de todo, el mismo Falcón lo dijo: “Si dejé de ser chavista en los momentos de gloria del chavismo, no lo voy a ser ahora, en el momento de su declive”. Lo que Falcón, ni como chavista ni como no-chavista ha sido, en cambio, es un político extremista. Y eso no lo perdonan los extremistas de lado y lado. Falcón como Capriles es un político de centro. Hay, quiérase o no, una línea de continuidad entre la candidatura de Capriles y la de Falcón. Y Capriles lo sabe.

La quinta afirmación nos dice que Falcón fue militar, alcanzando el grado de sargento y por ello vinculado al ejército. Algo difícil de entender. Falcón abandonó las filas militares hace ya mucho tiempo con el título de “maestro técnico de tercera”. Lo que callan sus enemigos es que la posterior formación profesional de Falcón (es abogado) supera lejos a la media de los políticos venezolanos, incluyendo a ex-candidatos presidenciales. Después de haber obtenido su título realizó post-grados en Ciencias Políticas y Derecho Laboral. Innegable por lo tanto es que Falcón ha sido un hombre de esfuerzo y trabajo. Sin embargo, la chusma tuitera lo sigue llamando “el sargento”. Lo que no puede ocultar con esa denominación es el intento por discriminar socialmente a Falcón. El candidato, efectivamente, no pertenece a los altos círculos de la post-oligarquía capitalina, blanca y adinerada. No se educó en colegios exquisitos, no asistió a fiestas de gala, ni pertenece a la cultura del jet-set. Detrás de la denominación de “el sargento” se esconde el clasismo de un sector social con ínfulas aristocráticas, secundado por arribistas de medio pelo a quienes Falcón les parece un candidato sin “glamour”. Pero quizás por eso mismo Falcón tiene “llegada” en sectores donde los políticos de la (supuesta) “clase alta” nunca podrán aparecer.

La sexta afirmación se refiere al hecho de que Falcón no congrega multitudes. También es cierto. Como ya se dijo, el falconismo no existe. Lo que existe es una candidatura política de un candidato sin poses mesiánicas. Algo tal vez raro en Venezuela. No así en la mayoría de los países latinoamericanos. Ni Piñera, ni Macri, ni Kuczinski- Pizarro, ni Temer, ni Moreno, ni tantos más, son líderes de multitudes orgásmicas. El tiempo de las grandes muchedumbres va quedando atrás. En Europa ya no hay líderes de masas. En América Latina los hay cada vez menos. Falcón no es una excepción. Más bien parece confirmar una regla

3.- 20-M

Las elecciones del 20-M serán decisivas. Derrotar a los dos principales aliados de Maduro: el abstencionismo y el fraude, es el gran desafío de los electores venezolanos. Si el abstencionismo logra imponerse, vencerá el fraude. Quizás por primera vez en su historia los opositores venezolanos serán llamados a votar no con el corazón sino con la mente. Pues la alternativa Falcón no representa un futuro luminoso, no porta consigo la promesa de una nueva sociedad y mucho menos la de un mundo feliz. Por el contrario, el propio Falcón ha ofrecido su candidatura para presidir una futura transición la que, como toda transición, deberá ser pactada. Lo único claro es que si Falcón es derrotado, la dictadura logrará mantenerse por mucho tiempo más. Y eso no lo merece el pueblo venezolano. La candidatura de Falcón es la única posibilidad que tiene ese pueblo para comenzar a salir, al fin, de la larga noche dictatorial.

abril 29, 2018

https://polisfmires.blogspot.com/2018/04/fernando-mires-falcon-el-candid...(POLIS)

 9 min


Jesús Elorza G.

Los recién nombrados Jefe de Campaña y Organización Electoral, Jorge Rodríguez y Francisco Ameliach, llegaron muy sonrientes y cargados de carpetas al Palacio de Miraflores. Venían, con la misión de presentarle al camarada Nicolás, todo lo relacionado con la estrategia electoral que conduciría inexorablemente a su reelección.

-Soy todo oído, fue el saludo que les dio su jefe.

En primer lugar, quiero decirte que el triunfo esta más que asegurado. La recuperación de la pana Tiby es una garantía absoluta de los resultados irreversibles. En segundo lugar, debo felicitarte Nicolás por la sabia escogencia de Ameliach para que se encargue de todo lo relacionado con la maquinaria electoral. Su experiencia en la gobernación de Carabobo con el manejo de los Círculos Bolivarianos y en la Asamblea Nacional nos asegura que todo aquel que se incorpore a trabajar en las mesas y en la custodia logística de los centros de votación, lo hará como un verdadero miliciano de la revolución.

-Todo eso suena muy bonito, pero ¿Tenemos los votos amarrados? preguntó Nicolás.

Tranquilo jefe, todo el proceso está blindado. Con el Carnet de la Patria, la distribución de las Bolsas Clap y los Puntos Rojos no hay posibilidad alguna que nos puedan ganar.

Ameliach, se encargara de asegurar la movilización “obligatoria” de todos los funcionarios públicos para la campaña.

Es más, señaló Rodríguez, vamos a duplicar la votación que obtuvimos en la elección de la Asamblea Constituyente (8.089.320)….ahora vamos por 16 millones de votos.

-Estás seguro.

De bola que sí. Deja el miedo atrás. Tiby y las maquinas nos garantizan al 100% estos irreversibles resultados.

-Bueno, si así es la cosa, pasemos a otro punto. ¿Cómo desarrollamos la campaña?

A eso venimos camarada. Luego, de analizar con los especialistas brasileros y con el G-2 cubano, logramos diseñar el Plan Electoral “Simón Bolívar”….

-Disculpa Jorge, y ese nombre de donde sale. No era mejor Hugo Chávez, pregunto yo.

No vale, hay que bajarle el perfil al Difunto Eterno….como dice el refrán “El muerto al hoyo y el vivo al bollo”…..Bolívar nos sirve de parapeto patriótico….el nuevo Líder eres tú Nicolás.

-Me gusta oír eso. Todas las noches, la Primera Combatiente me susurra esas palabras que ustedes dicen….pa’lante es pa allá.

Continúo con el plan, dijo Jorge. El núcleo central de la propuesta electoral estará basado en el concepto “Dando y Dando”.

-¿Cómo así? no entiendo.

Tranquilo Nico, los asesores nos indican que como hemos dado el real que jode, llegó la hora de solicitarle la debida correspondencia a ese coñazo de enchufados que tenemos regados por todo el país.

-Buena esa. Voy a pedirles de inmediato a los cubanos que me preparen los discursos para la campaña. ¿Cuándo arrancamos?

Mañana camarada.

Al día siguiente, el camarada Nicolás se bajó de su avión con una amplia sonrisa en el rostro para dar inicio a su campaña, con el primer mitin. Seleccionando sus palabras de acuerdo con el guión de su comando, orientó su discurso a pedirle a sus seguidores que le dieran su apoyo con los votos. “Les he dado de todo solo les pido sus votos, no sean malucos….dando y dando es la consigna.

Al oír aquello, el silencio de los presentes fue absoluto, lo que encendió las alarmas del comando de campaña.

-Segundos después, del anuncio, alguien de los espectadores preguntó a grito pelao ¿Explícanos cómo es eso de dando y dando?

-Bueno camaradas, yo les he dado perniles en las navidades y ahora les pido el voto.

Esa afirmación, transformo el mitin en un encuentro dialéctico por la confrontación de razonamientos y argumentaciones contrarios entre sí, que se generaron a partir de ese momento:

-¿Cuáles perniles nos diste si nunca llegaron?

-Les he dado Amor y Paz, insistió Nico.

Mira tú sabes cómo es la vaina: Amor con hambre no dura y tú paz es la Paz de los Sepulcros: Solamente en el 2017 se registraron 26.616 homicidios violentos. Es decir 89 homicidios por cada 100mil habitantes. Y 1 de cada 5 homicidios fue ejecutado por funcionarios de organismos de seguridad, es decir que hay un uso desproporcionado de la fuerza pública.

-Les he matado el hambre con mis Bolsas Clap y solo les estoy pidiendo un votico…no sean malucos.

Tus bolsas cada día tienen menos productos y son más caras. Ya parecen sobrecitos, gritaban las amas de casa presentes en el mitin.

-Coño no sean tan mal agradecidos, les aumento el sueldo a cada rato y no me van a dar su voto.

Los trabajadores presentes unieron sus voces para expresar: aumentos en bonos que no inciden en las prestaciones o jubilaciones. Aumentos por debajo de la inflación que solo sirven para impulsar la escalada de los precios. Solamente para adquirir la Canasta Alimentaria Familiar se requieren ¡¡¡Más de 132 salarios mínimos!!!

-Sé que la guerra económica imperialista nos ha afectado a todos, pero he llenado los barrios del país con Centros de Diagnóstico Integral CDI para con los “médicos” cubanos atender y superar los problemas de salud de la población y solo les pido como retribución su voto.

Verga, mira Nicolás, vos como que no te leéis los informes que presentan tus ministros:

El Ministerio de Salud lanzó en mayo de 2017 el primer Boletín Epidemiológico en tres años. Los números muestran un incremento de 30% en mortalidad infantil y 65% en mortalidad materna entre 2015 y 2016: de 256 mujeres fallecidas en 2015 se pasó a 456 en 2016. Además, según el documento, la malaria, que estuvo controlada por más de 50 años, se volvió endémica. Hoy hay alrededor de 240,000 casos y 13 estados del país están en condición de epidemia, cuando en 2010 sólo había tres estados con casos reportados. El boletín también mostró el regreso de enfermedades como la difteria, erradicada hace ya dos décadas, que volvió el año pasado con 324 casos.

76% de los hospitales públicos les faltan medicinas. Al 81% de ellos también les falta material quirúrgico, catéteres o sondas. El 86% tiene sus equipos de rayos X dañados. En el 94% los tomógrafos están averiados y en el 44% de esos hospitales los quirófanos están cerrados. La Federación Venezolana de Farmacias afirma que, desde 2015 la escasez de medicinas es de 80 %.

-Nicolás seguía en su discurso como si nada: Dame tu voto y mejoraré el servicio eléctrico.

Si Luis, gritaron los presentes. Pédile el voto a las iguanas come cables.

-Tomaré medidas para garantizar el regreso de los que se han ido del país.

Será que vas a construir miles de baños públicos para que vengan a “limpiar las pocetas” gritaron los padres y madres de jóvenes migrantes.

-Ya a punto de desespero, prometió que con la entrega de nuestras riquezas minerales (oro, diamantes y petróleo) a los rusos y chinos iban a controlar la inflación.

Unos estudiantes de economía de la Universidad Bolivariana presentes en el mitin, no lograban entender lo dicho por el camarada. Ya que para Noviembre de 2017, superó la barrera de 50% de inflación mensual, llegando a 57,70%, con una inflación anualizada de casi 2000% para el cierre del año, según datos del BCV. El FMI en informe del 25/01/2018, proyectó para Venezuela una inflación de 13000% y un decrecimiento de -15% para el año 2018. La respuesta a la inflación es la emisión de dinero inorgánico a través de bonos y asignaciones directas, lejos de coadyuvar la crisis, la empeora. Todo se trasluce en un elevado deterioro del poder adquisitivo del venezolano.

Al terminar el mitin, el comando de campaña se reunió de emergencia para evaluar los acontecimientos y llegaron a la siguiente conclusión: Dando y Dando será la política a seguir con Tiby y las otras camaradas del CNE, con la empresa proveedora de las máquinas de votación y con las Fuerzas Armadas Revolucionarias y Bolivarianas para garantizar los resultados ya cantados de las elecciones. Como les hemos dado el billete verde que jode ahora que nos den los numeritos irreversibles que garanticen la reelección del camarada Nicolás……Dando y Dando Venceremos.

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Juan Gonzalo Aguilar

#loquequepaquesesepa

Ayer sábado 28 de abril 2018, en Maracay se llevó a cabo un acto de singular importancia por su agenda y por los actores que intervinieron en el mismo; se trató de la culminación de 10 conversatorios bajos los auspicios de la Fundación Raúl Leoni en la Escuela de Formación de Técnicos Electorales y cuyo director es el ex gobernador del Estado Aragua, profesor Antonio Aranguren.

El acto con asistencia plena de 100 invitados, se desarrolló con la moderación de la periodista Amira Mucci quien, con su acostumbrada sapiencia y timbrada voz, supo colocar en cada palabra el acento para que el auditorio disfrutara de su presencia y rol asignado: "Aprender a escucharnos, aprender a respetarnos" fueron sus palabras de entrada y miren que tanta falta hace dicha recomendación en estos instantes. Cinco personalidades antecedieron al orador invitado:

Antonio Aranguren como Presidente de la Fundación Raúl Leoni y Director de la Escuela de FTE dio las palabras de bienvenida y expuso las conclusiones de los conversatorio anteriores los cuales fueron los siguientes:

(1) La Unidad como valor fundamental para enfrentar al régimen

(2) La necesidad de organizar las fuerzas del sector opositor

(3) Las propuestas al pueblo venezolano por parte de la oposición para rescatar al país.

La Dra. Zuleima Siso en representación de Conexión Ciudadana informó acerca de los avances en la configuración del Frente Amplio Regional, así como también sobre el trabajo que realiza el equipo de abogados a favor de la defensa de los DDHH de los presos políticos del Estado Aragua, la respectiva ubicación y trato de todos y cada uno de ellos en los centros de reclusión.

El Dr. Perkins Rocha miembro de “Soy Venezuela”, expuso brevemente sobre la necesidad de reconstruir la unidad política de las fuerzas contrarias al régimen en torno a la tolerancia y al respeto en la disidencia, con plena aceptación de las divergencias, coexistiendo tácticamente todas las múltiples ideas que hacen vida en la oposición. Es necesario reconstruir un marco de entendimiento entre todos los ciudadanos que si bien, participan de distintas facciones y grupos, persiguen el mismo objetivo: rescatar a Venezuela de manos de la dictadura. Para ello la táctica, debe ser la unidad; la estrategia, la reinstitucionalizacion de la disidencia; y el fin inmediato, el inicio de una transición que desmonte el actual régimen y lo sustituya en un futuro, por un sistema democrático”.

El Visionario Lester López, Secretario Ejecutivo de Aragua en Red explicó la iniciativa de llevar ante la Asamblea Nacional por parte de dicha organización, una propuesta de negociación pública entre gobierno y oposición que recoge dos aspectos:

1. Un plan (no una ley) de emergencia financiera con ayuda internacional para comenzar a estabilizar la moneda y la economía nacional.

2. Como contraparte, la AN propondrá al régimen un nuevo cronograma electoral, suspendiendo el fraudulento actual, dejando para julio la elección de los diputados regionales, para septiembre los concejales municipales y en noviembre las presidenciales las cuales incluirían un referendo para aprobar la supuesta constitución que está redactando la fraudulenta ANC, y con lo cual cesaría en sus funciones ese mismo día.

Jorge Mirabal Jefe de Campaña de Henri Falcón en Aragua, saludó la iniciativa de la Fundación Raúl Leoni y describió las razones por la cual se asumió el reto de participar en el proceso electoral más allá de las condiciones y las desventajas que tenía el candidato en dicha contienda, respetaba la decisión de la MUD pero a la vez la exhortó a la rectificación, agradeció el esfuerzo de la comunidad internacional, pero afirmó que el problema nos correspondía a los venezolanos, un 80% de electores no podían cometer la equivocación de permitir que Maduro profundice la ya agónica situación del país y eso era lo que ocurriría si el electorado no abandonaba la abstención como estrategia para derrotar a la dictadura.

Américo Martín: Orador invitado, escritor, abogado, luchador social, político de la vieja guardia, formó parte de los jóvenes que arriesgaron su vida en la lucha contra la dictadura del General Pérez Jiménez: "Su intervención fue por demás académica en cuanto a los hechos históricos de la lucha por la democracia, hasta el beso del General en Jefe López Contreras al cadáver del General Gómez salió a relucir, el G4 cuando Pérez Jiménez - Rómulo - Caldera - Jóvito y Pompeyo y muchas anécdotas más, al final dos elementos entrelazados, transición y no votar:

En la transición es imperante tomar conciencia de la necesidad de la negociación a costa del sacrificio de lo material si fuese necesario con tal de recuperar la democracia en Venezuela y aquí se une la parte de no votar para reforzar su punto de vista de la transición; no votar implica que Maduro pasa a ser un presidente con ilegitimidad de origen y como tal no podrá ser reconocido en las instancias internacionales, así como que todos sus actos son nulos, esto, según Martín, lo obligaría a una dimisión negociada, donde el Presidente de transición sería el actual Presidente de la Asamblea Nacional, quien llamaría a las elecciones según lo establecido en la Constitución. Incluye en la negociación, nuevo CNE, reafirmación del TSJ en el exilio, la Fiscal Ortega Díaz, seguirá en su cargo, los militares en cargos públicos a sus cuarteles.

El "a ver si entiendo" de mi parte se refería a este segmento de lo dicho por Américo, y en verdad no entendí nada, sin querer prejuzgar, creo que como siempre pasa, la edad doblega los ímpetus de los guerreros, aquel que arriesgó todo porque hubieran elecciones en el 52, hoy prefiere caminar en sana paz, volver a la salida negociada, considerando que al quedar deslegitimado, Maduro quedaría obligado a renunciar.

Aún me pregunto, ¿eso fue lo que escuché? O mis pensamientos divagaban por el extraño mundo de Subuso.

Consultaré con otros asistentes, porque no quiero asumir yo solo lo que aquí escribo.

Foto Roberto "Chino"Sánchez"

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Alfredo Maldonado Dubuc

Si creen ustedes que los enemigos del Gobierno son personas como María Corina Machado, Antonio Ledezma, la Asamblea Nacional y especialmente los multihabladores e incansables viajeros de la MUD, permítanme sacarlos de su error. Esos no son enemigos. Son adversarios, opositores por terquedad, enfrentados porque no les han dado chance, como quieran ustedes llamarlos, algunos como Machado adversarios por conciencia, pero no son enemigos serios ni peligrosos, no tumban gobiernos en general ni a éste en particular.

Los enemigos son otros, los que van destruyendo al Gobierno no están en esa llamada oposición sino en otra que se oculta, se disfraza arteramente en este desastroso y patético carnaval comunista venezolano.

Como virus de algunas enfermedades lentas pero destructivas, permanecen subrepticiamente, hacen ruido pero no suenan, hablan pero no se escuchan porque se funden en el sonido ambiental, se ponen sus chaquetas tricolores o las guayaberas rojas y no destacan dentro de la parafernalia socialista, mientras van royendo con extraordinaria eficiencia como esos moluscos bivalvos curiosamente llamados “bromas” que se aferran a los cascos de madera de los barcos, hoy en día artesanales, y se van comiendo la madera abriendo así auténticos túneles hasta que finalmente entra tanta agua a la nave que se hunde.

Esos terribles moluscos –“bromas”, vaya nombre- llamados teredos, están comiéndose la madera de este Gobierno y el capitán en Miraflores no parece tener idea no sólo de qué hacer, sino ni siquiera de que existan.

Son esos que tanto si roban como si nó –dejo esas especulaciones a otros opinadores más osados- hacen o, aún peor, no hacen, y dejan sin electricidad todos los días a los zulianos, o sin agua a Caracas, Valencia y otras capitales. No necesito decir nombres, todos los conocemos y ellos mismos se identifican para reconocer los graves problemas pero nunca para asumir las culpas.

Ésas las tienen siempre saboteadores que jamás son atrapados, extranjeros que dificultan o no traen los equipos necesarios, imperialistas perversos que quieren robarse el petróleo, el oro, las diversas minerías del país incluyendo esa nueva minería que no es de la tierra sino de computadoras que manejan la nueva ficción oficial de las criptomonedas.

Son siempre obedientes empleados e interesados cómplices del Presidente de Estados Unidos, de las implacables y codiciosas multinacionales, de una cosa abstracta e indefinible, pero como Dios presente en todas partes llamada por los castristas, los chavistas y maduristas, y por el comunismo internacional al cual se dedican a hacer fracasar donde llega, “derecha burguesa”, o “burguesía de derecha” o simple y confianzudamente “la derecha”.

Pero la realidad, la verdad verdadera, son los terendos criollos vestidos de rojo, los que se alimentan de la madera del Estado con el simple recurso de no hacer nada o de hacer todo lo que esté equivocado. Y son eficientes. Están hundiendo aceleradamente el barco petrolero, ya hundieron el metalúrgico, el de la seguridad de los ciudadanos, el de la alimentación básica, las medicinas y la tranquilidad de los ciudadanos. Y, claro, los de los servicios de electricidad y de agua.

Están en todas partes, pueden ser jefazos incapaces de resolver las grandes carencias, o modestos funcionarios que cobran comisiones a los pocos que regresan al país para que puedan pasar las medicinas que traen para sus familiares. Pueden ser civiles enchaquetados o militares que han confundido la función de las armas y no las usan para defender sino para agredir. O civiles armados que para defender al Gobierno agreden y enfurecen a los ciudadanos.

Y si el capitán de la flota cuyos barcos se están hundiendo uno tras otro, no sabe lo que está pasando, o lo sabe pero no tiene ni iniciativa ni ideas para quitar los terendos de los cascos, entonces debe dimitir, dejarle el mando a otro.

Lo acaba de hacer Raúl Castro, con una diferencia importante. El barco cubano no se está hundiendo, se hundió hace décadas, aunque sus oficiales sigan gritando, en medio del Caribe, que ellos no están hundidos, que lo que pasa es que bajo las aguas se vive mejor.

Abril 28, 2018

Publicado en: Opinión. La Patilla

 3 min


Andrés Velasco

En Lake Wobegon, el ficticio pueblo estadounidense creado por Garrison Keillor, todos los niños tienen inteligencia por sobre el promedio. La vida imita al arte, no solo en Estados Unidos –y no solo en el caso de los pequeños–. En encuesta tras encuesta, en países tanto ricos como pobres, la gente dice sentirse satisfecha con su vida familiar, contenta con su barrio, y optimista sobre su futuro personal. Pero estas mismas personas informan a los encuestadores que su país y el mundo se están yendo directamente al diablo.

Al parecer, los adultos también llevan vidas que siempre están por sobre el promedio.

Consideremos algunos ejemplos. Según la encuesta Eurobarómetro, alrededor del 60% de las personas predice que su situación laboral continuará sin cambios, mientras que el 20% espera que mejore. Sin embargo, la mayoría de la gente sistemáticamente espera que la situación económica de su país se deteriore o permanezca igual. Las expectativas sobre el futuro individual varían muy poco a través del tiempo, mientras que las expectativas acerca de la situación económica nacional empeoran con las recesiones y mejoran con los auges, como cabría esperar.

Este fenómeno no es exclusivamente europeo. La encuesta CEP, el sondeo de opinión de mayor prestigio en Chile, ha hecho preguntas semejantes desde 2004, y sus resultados son igualmente desconcertantes. El porcentaje de personas que dicen sentirse satisfechas con su situación económica personal siempre es mayor que el porcentaje de quienes están satisfechos con el estado de la economía nacional. Y la brecha entre los dos indicadores se ha acentuado de manera rápida desde 2010.

El desconcierto no se limita a la economía. Bjørn Lomborg informa que en muchos países, el porcentaje de pesimistas sobre el estado del medio ambiente a nivel mundial es mucho más alto que el de los pesimistas acerca de la situación ambiental local o nacional. Las preguntas que se hacen en los sondeos con respecto al nivel de pobreza, al consumo de drogas o a la prevalencia de la delincuencia, arrojan los mismos resultados.

El fenómeno se encuentra tan difundido, que Max Roser, economista de la Universidad de Oxford, le ha puesto nombre: "optimismo local y pesimismo nacional". ¿Cómo se explica?

Empezando con Aristóteles, muchos filósofos han sostenido que el ser humano se desarrolla mejor cuando forma parte de una comunidad unida, en la que prevalecen fuertes normas de virtud cívica. Pero según Jean-Jacques Rousseau, el primer crítico del capitalismo, los mercados promueven la codicia, hacen que dichos vínculos se rompan, y distancian al hombre de sus congéneres. Por lo tanto, no sorprende que cuando una persona mira más allá de su realidad inmediata, no le gusta lo que ve. La satisfacción individual y la sensación de que la sociedad es hostil pueden coexistir, y, de hecho, lo hacen.

Los sociólogos clásicos llegaron a conclusiones parecidas. La modernización arrancó a las personas de sus comunidades integradas y tradicionales, y las arrojó en la anonimidad de las ciudades que se industrializaban –la base de la famosa distinción que hizo Ferdinand Tönnies entre Gemeinschaft y Gesellschaft–. Incluso cuando los individuos prosperan, tienden a sentirse alienados de la sociedad en general y pesimistas a su respecto, sufriendo lo que Émile Durkheim llamó anomie.

Por último, pero no por ello menos importante, varios psicólogos y neurocientistas –Tali Sharot de University College London es la más conocida– afirman que el cerebro humano está pre programado para el optimismo. El truco es que este condicionamiento innato no se aplica al futuro de la patria ni del planeta, sino solamente al personal, de modo que es natural que se produzca una disparidad.

Todas estas son ideas que invitan a la reflexión; y que probablemente contienen más que algo de verdad. Pero si uno cree que la brecha entre el optimismo individual y el pesimismo nacional va en aumento –y así es– entonces debe señalar factores de cambio recientes a los que pueda obedecer dicho aumento. Ni la anomie a la que condujo la modernización ni los prejuicios psicológicos internalizados pueden hacerlo, dado que han existido durante mucho tiempo.

Un indicio proviene de la observación que, según revelan algunos estudios, la brecha es mayor entre quienes han tenido mayor exposición a los medios informativos. Y los medios –ciertamente los sociales– tienden a hacer más hincapié en lo sombrío y lo sangriento que en lo alegre y lo sublime. Las noticias buenas no son noticias, suelen murmurar los ejecutivos de los medios. Y con solo un minuto en Twitter o en las noticias del cable se confirma el antiguo adagio: "Si hay sangre, hay audiencia".

Sumemos a esto un segundo prejuicio psicológico que ocupa a los neurocientistas: puesto que nuestra especie ha evolucionado para defenderse del peligro, tendemos a ser más sensibles ante las malas noticias. Reaccionamos con mayor intensidad frente a fotografías de niños famélicos que a informes sobre el alza de los niveles de nutrición en África. Y, desde luego, tendemos a recordar esas horribles imágenes durante mucho más tiempo.

Alguien que comprende todo esto desde hace mucho, es Donald Trump. Recordemos el discurso que pronunció en la Convención del Partido Republicano, en el que se describió una nación plagada de "pobreza y violencia en el interior, guerra y destrucción en el exterior". Esto fue la misma noche en que ridiculizó el legado de Hillary Clinton diciendo que era de "muerte, destrucción y debilidad".

"Un poco de hipérbole nunca está demás", explica Trump en su libro The Art of the Deal [El arte de la negociación], y con ello concuerdan sus homólogos populistas. Puede que ni Viktor Orbán de Hungría ni Nicolás Maduro de Venezuela hayan leído a Rousseau ni hojeado el último estudio de neurociencia, pero los dos captan lo esencial: da igual lo que sugiera la experiencia diaria de una persona en su hogar o en su trabajo; basta con que repitan que las elites empresariales o los inmigrantes o los extranjeros están empeorando las cosas –y mucho– para que tarde o temprano el electorado les crea.

Esta es una de las razones por las que el populismo es tan peligroso –y por las que incluso lugares idílicos como Lake Wobegon no son inmunes a él–.

Apr 27, 2018

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Lluís Bassets

Empoderamiento es la palabra, el concepto. Extraño hasta hace poco para el castellano que se habla en España, aunque al final, tal como ha explicado Álex Grijelmo en estas mismas páginas (Empoderar toma el poder, 20-11-2016), ha sido recuperado incluso por el diccionario de la RAE. La novedad de hace algo más de 10 años es el nuevo poder democrático que proporcionan, entre otras cosas, las tecnologías digitales de comunicación y especialmente las redes sociales, es decir, el empoderamiento digital.

Se trataba de una revolución democratizadora, la aparición de un nuevo medio o forma de comunicación, como ha sucedido en otras ocasiones a lo largo de la historia, aunque en este caso pretendía liquidar la mediación, la representación, y conducía a la utopía populista de una comunicación sin interferencias de las élites, ni siquiera las intelectuales y periodísticas.

El momento álgido de este espejismo se produce en la confluencia de dos fenómenos fascinantes, como son Wikileaks, la máquina de filtración de secretos organizada por Julian Assange, y la caída de los dictadores de Túnez y de Egipto en un lapso de apenas dos meses, es decir, Tahrir y la revolución del jazmín, entre el otoño y el invierno de 2010-2011.

Wikileaks publicó entonces los despachos del Departamento de Estado, su mayor filtración hasta aquel momento, que dejó a la diplomacia de Estados Unidos al pie de los caballos con la revelación de una panoplia de secretos de los poderosos de todo el mundo, dictadores especialmente, desvelados en las comunicaciones secretas escritas por cónsules y embajadores de Washington. Ambos fenómenos, la primavera árabe y Wikileaks, dibujan un mundo utópico donde los Gobiernos se ven forzados a practicar la máxima transparencia y los ciudadanos tienen en sus manos los instrumentos para derrocar a los dictadores.

El espejismo duró muy poco. Las revueltas derivaron en la toma del poder por los islamistas, con sus ideas populistas, su machismo insoportable, su autoritarismo teocrático, su condescendencia con la violencia y sus conceptos excluyentes de la democracia. Y a continuación, en Egipto llegaron los militares, que liquidaron sin contemplaciones la incipiente democracia.

Otra filtración, la de Edward Snowden en 2013, con la información clasificada de las escuchas de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional), abrió los ojos a muchos de los fascinados seguidores de Wikileaks sobre el nuevo mundo de control y vigilancia al que nos enfrentamos. Descubrimos entonces que la utopía de la transparencia se había convertido gracias a los metadata, el data mining y la inteligencia artificial en la distopía del control total por un Gran Hermano que controla nuestra vida privada, capaz incluso de prever nuestras decisiones futuras.

Esta dualidad o ambigüedad de las tecnologías no es una novedad. Toda tecnología suele tener un potencial liberador y otro potencial de signo distinto como instrumento de manipulación y de control. El problema con la inteligencia artificial es que la cara oscura es tan novedosa que por el momento parece superar de largo a la cara liberadora y dibuja la distopía de una sociedad sin libertad, en la que la deliberación y la toma de decisiones individuales y colectivas llega a correr a cargo de las máquinas.

Faltaba todavía la última oleada de escándalos. De una parte, la interferencia rusa en la campaña electoral de Estados Unidos y probablemente en otras campañas electorales y en otros escenarios de crisis política, como el Brexit; una forma de guerra cibernética en la que se usan los medios convencionales, como Russia Today o la agencia Sputnik y las redes sociales, con profusión de bots, perfiles fake y fake news, y el auxilio inestimable de Julian Assange y su Wikileaks. De la otra, el uso de los datos de 87 millones de perfiles de Facebook por parte de Cambridge Analytica, una empresa de big data y psicopolítica al servicio de la campaña de Trump.

El temor del siglo XX, expresado en la novela 1984, de George Orwell, era un Gobierno, el de la Unión Soviética o EE UU concretamente, convertido en el Gran Hermano que todo lo sabe y controla, pero resulta que cuando esto adquiere visos de realidad, ya en siglo XXI, es en forma de una multinacional digital, una empresa privada. En buena lógica, su objetivo no es el control político e ideológico, sino el negocio: controlarnos para monetizarnos.

Mientras utilizábamos las redes sociales como forma de empoderamiento, las grandes multinacionales tecnológicas (Google, Amazon, Facebook y Apple, las gafa) se apoderaban subrepticiamente de todos nuestros datos para explotarlos comercialmente e incluso políticamente. Cuando nos creíamos ciudadanos, resulta que éramos clientes, y cuando ya tomamos conciencia resignada de clientes, resulta que somos una mera mercancía, materia prima aportada voluntariamente al comercio de datos de nuestras vidas privadas.

El monstruo frío que era el Estado para Friedrich Nietzsche queda superado en frialdad y en poder por unas multinacionales tecnológicas que solo buscan el beneficio para sus accionistas. Con sus monopolios de facto, han destruido el modelo industrial del periodismo tradicional, estrechamente asociado a las democracias parlamentarias y liberales. Con el acceso gratuito, han aniquilado el valor de los contenidos periodísticos y de los derechos de autor y han despojado de publicidad a los medios de comunicación convencionales. Gracias a los paraísos fiscales y a la globalización, han eludido la fiscalidad propia de los Estados de bienestar europeos. Y con el big data, finalmente, están utilizando a los usuarios, sus datos privados, su intimidad, sus sentimientos, sus gustos, sus contactos y amigos como materia prima de su negocio, hasta el punto de que pueden venderla a los enemigos de la democracia.

Democracia liberal

Nada más preocupante, por tanto, que la colusión entre estas tecnológicas y los servicios secretos rusos, y además con los hackers libertarios y Wikileaks de por medio. Primero, por la asimetría entre las democracias liberales, con división de poderes, control judicial, libertades públicas y medios de comunicación independientes; y los regímenes autoritarios e iliberales, en los que los medios, periodistas y ONG occidentales deben someterse a controles y censuras de un poder arbitrario, con frecuencia secreto, y en todos los casos fuera de cualquier escrutinio por parte de los Parlamentos, la justicia o los medios de comunicación. Y luego por la erosión que producen estas interferencias en el funcionamiento y en el modelo de los sistemas de democracia liberal, que no otro es el objetivo que persiguen las autocracias en su competencia por demostrar su superioridad a la hora de gestionar sociedades capitalistas pero sin libertades.

El acoso digital, los comportamientos violentos o abusivos, las infinitas formas de comunicación y de conducta patológicas que están surgiendo en las redes sociales pertenecen al nuevo universo de control y de poder afilado o incisivo (sharp power), concepto acuñado para describir las prácticas de estos novísimos autoritarismos. Insultarnos unos a otros en las redes, acosarnos y maltratarnos es parte de una cultura bélica de baja intensidad en la que es el público mismo quien lo suministra todo, el odio, los mensajes, las víctimas, los héroes... Cuando entramos en este juego, no nos estamos empoderando, sino que, sin saberlo, estamos entrenándonos y a la vez participando en el nuevo mundo de las guerras híbridas, en las que siempre lleva ventaja quien no tiene controles democráticos ni límites jurídicos a su poder.

Madrid 28 ABR 2018

El País

https://elpais.com/internacional/2018/04/27/actualidad/1524845669_625059...

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