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Opinión

Ahora bien, independientemente de las circunstancias constitucionales y éticas que rodearon su convocatoria, la constituyente es una realidad existencial de impredecibles consecuencias por tener como objeto transformar el estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva constitución, por lo tanto y como integrante del poder constituyente originario del pueblo venezolano, solicitare un derecho de palabra y en el supuesto caso que se me conceda, haré uso de la tribuna de oradores de la constituyente y desde allí, propondré lo siguiente:

-Regresar al nombre original de República de Venezuela.

-Promulgar una ley de amnistía general.

-Decretar el desarme total de la población civil.

-Establecer que los yacimientos mineros y de hidrocarburos subyacentes en el subsuelo venezolano, sean propiedad exclusiva del pueblo y no del estado.

-Conformar el poder público con tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

-Convocar a elecciones generales.

-Aceptar con humildad y dignidad la ayuda internacional.

-Organizar políticamente la República en función de entidades regionales y municipales.

-Establecer que el Territorio de la República de Venezuela debe corresponder exactamente al que ocupaba la Capitanía General de Venezuela, antes de la revolución del 19 de abril de 1810.

-Ahorrar el 20% de los ingresos petroleros totales para el usufructo de las nuevas generaciones.

-Crear la Universidad Autónoma, Agropecuaria, Técnica e Industrial de Venezuela, de donde egresarán los jóvenes obreros, peritos, técnicos y tecnólogos que el país vaya necesitando en base a un instrumento de planificación ascendente que previamente haya programado el desarrollo armónico y proporcional de la nación venezolana.

-Integrar en una sola Institución, salvo la Universidad Agropecuaria, Técnica e Industrial de Venezuela, a todos los entes que imparten educación superior y proyectarla como Núcleos Regionales hacia cada Capital de Estado y como Aldeas Universitarias en todos y cada uno de los municipios de la República.

-Crear la Universidad Central de las Fuerzas Armadas, de donde egresarán los jóvenes oficiales y suboficiales que posteriormente se incorporarán al Ejército Libertador Venezolano, el cual estará conformado por tres componentes: Ejercito Terrestre, Ejercito Naval y Ejercito del Aire.

-Delegar en el Banco Central de Venezuela la recepción y distribución de todas las divisas que genera la industria petrolera.
-Respetar la propiedad privada, y los medios de producción deben ser la consecuencia de la cogestión solidaria entre empresarios y trabajadores para producir mercancías cuya posterior plusvalía debe ser distribuida equitativamente entre ambos.

-Actualizar la totalidad del sistema hidroeléctrico del Guri.
-Comenzar a planificar El Gran Ferrocarril de Venezuela, construyendo un troncal de distribución nacional en Villa de Cura.

-Reducir el Poder Ejecutivo a quince ministerios.

-Reincorporar Venezuela a la Comunidad Andina de Naciones e incorporarla a la Alianza del Pacifico.

-Fundamentar la salud a dispensársele al pueblo sobre tres principios éticos: no dañar, prevenir para no curar y suministrar calidad de vida.

-Crear el Servicio Único de Salud.

-Promover una poderosa clase media que ayude a sacar de la pobreza a todo aquel venezolano que la padezca, pero mientras esto no se logre a ese sector de la población habrá que saciar su hambre, curar sus enfermedades, proteger de la intemperie y garantizarle que el futuro que lo aguarda, será mejor.

-Defender la soberanía e Independencia de la República de cualquier potencia hambrienta de energía petrolera.
-Cimentar la libertad de expresión sobre el siguiente aforismo: “no estoy de acuerdo con lo que dices pero daría mi vida por defender el derecho que tienes a decirlo”.

-Aplicar la hipótesis de la línea media al problema limítrofe que tenemos con la hermana República de Guyana.

-Desactivar el argumento que propone: “A los pueblos indígenas hay que mantenerlos dentro de su hábitat natural para evitar que el hombre blanco los contamine”.

-Proscribir todo tipo de explotación minera en el frágil ecosistema de Guayana.

-Incorporar sustancialmente la mujer venezolana a la planificación, ejecución, supervisión y evaluación de políticas públicas trascendentales.

-Restablecer las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos en un ambiente de respeto mutuo y sin complejos latinoamericanos ni tercermundistas.

-Rechazar la injerencia de cualquier país en nuestros asuntos internos, tanto más, si esta conducta política se mimetiza en la noble expresión de Simón Bolívar: “Para Nosotros la Patria es América”.

-Actualizar todos los convenios internacionales firmados por la República.

-Establecer como requisito para ejercer la Presidencia de la República, haber aprobado el primer nivel de la educación superior.

-Reducir el periodo presidencial a cuatro años con una sola reelección y establecer que el rol como Primer Maestro de la Nación Venezolana, que le corresponde ejercer al Primer Mandatario, debe estar por encima de sus condiciones de Presidente de la República, Jefe de Estado, Jefe de Gobierno y Comandante en Jefe del Ejército Libertador Venezolano.

-Para concluir, se sugiere no eliminar la Asamblea Nacional por cuanto ello en nada contribuiría a la Paz de la República.

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Claudio Nazoa

En inmigración de Estados Unidos, un guardia me preguntó:

—¿Cómo hacer usted parra trabajar en diarrio El Nacional y no estar preso o perseguido?

¡Me quedé loco! En ningún lado notifiqué que trabajaba aquí. Así que, con sobrado orgullo, le expliqué que en este periódico el único que apoya al gobierno soy yo.

No tengo miedo de ir preso por mis opiniones. No. Imposible tener miedo por decir la verdad: nunca he visto un gobierno tan de pinga como este. No reconocerlo sería mezquino. No tengo miedo de que la policía, a medianoche y en pijama, me saque a empujones de mi casa. Yo soy, y he de admitirlo, igual al único bueno de Serenata Guayanesa. El grandote, talentoso y simpático que canta: “Saaapo… ¡Vete de aquí…!”.

Hay que estar ciego para no ver el progreso de Venezuela. Hoy somos el centro de atención del mundo. El país más admirado por Cuba, Bolivia, Nicaragua, Corea del Norte y… y… otros.

Nótese la libertad con la que escribo. Sin temor a que agentes de seguridad, con una tanqueta, destrocen la reja de mi edificio, destruyan los ascensores, vuelvan añicos los automóviles o maten a mi mascota. Eso, a mí, no me va a pasar, porque con valor y sin mariconerías de ninguna especie digo la verdad. Respondan: nuestro comandante presidente ¿no está realmente bello? Cutis perfecto. Bigote mexicano. Trajes estilo Mao, que están ¡guaooo! Sonrisa Colgate. Verbo audaz y locuaz. Inglés sin precedentes y ni hablar de lo bello que baila. Rudolf Nureyev, a su lado, era un pendejo.

¡Qué maravilla de mandatario! Qué tacto. Elegante hasta cuando se pone bravo y denuncia, con razón, a países horribles que envidian a Venezuela: España, Italia, Francia, México, Argentina, Brasil, Alemania, Chile, Paraguay, Perú. Los ingratos de Colombia, Reino Unido, Panamá, Costa Rica, Suiza, Noruega, Holanda, Canadá y… la Colonia Tovar. Todos lacayos del imperio yanqui donde, como bien dijo nuestro comandante presidente, desprecian a los negros. Al punto de que el presidente era un negrito y ahora pusieron a un catire.

Por cierto, me reuní con Winston Vallenilla, Roberto Malaver, Roberto Hernández Montoya, Roque Valero y el grandote de Serenata Guayanesa, para fundar un colectivo y caerle a coñazo limpio a los artistas de la derecha que digan que nuestro presidente es malo. Solo le pido al gobierno que nos faciliten las motos. Seguro las consigo porque Nicolás Maduro es muy bueno.

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Una de las implicaciones del fraude groseramente perpetrado el domingo pasado contra la República es que pone al descubierto que los que quedaron en la asamblea inconstitucional no fueron en verdad electos por quienes acudieron a votar. Si en realidad estos no pasaron de 3 millones, los 5 millones de votos que añadió la tramposa Tibisay borró totalmente la relación entre elector y elegido. ¿Cuáles votos designaron a qué delegados? Emerge como probabilidad realista que la asamblea fue previamente designada por las mafias que controlan el poder y que se estafó abiertamente a los escasos electores que se presentaron. Sus consecuencias son perversas.

Además de haberse violado los artículos 5, 63 y 347 de la Constitución -entre otros- que señalan que la soberanía reside en el pueblo, que solo éste puede convocar a una Asamblea Constituyente y que el sufragio debe ser siempre libre, universal, directo y secreto, tal designación entierra definitivamente toda pretensión de legitimidad de la asamblea espuria. Pero el fascismo se empeña, de todas maneras, que ésta disponga de poderes supra-constitucionales para hacer y deshacer.

Nicolás Maduro se ha transformado en dictador, pero con un costo político elevado por la violación masiva de derechos de los venezolanos, el asesinato de más de un centenar de manifestantes en los últimos cuatro meses, y la usurpación de potestades de la Asamblea Nacional, además de su aquiescencia con el saqueo del país. Es decir, los remanentes del Estado de Derecho, ante una opinión pública nacional e internacional que exige su cumplimiento, lo obligó a incurrir en subterfugios para intentar cobijar el escamoteo de sus preceptos. Pero ahora, una asamblea inconstitucional sacado de la chistera por los capos que controlan el poder pretende pasarle la aplanadora al país sin siquiera molestarse por aparentar su apego a la ley, ¡a cuenta de que se arroga unilateralmente ser plenipotenciaria! Un asalto aún más vulgar a la institucionalidad democrática que la ejercida hasta ahora.

Debe rechazarse tajantemente cualquier decisión que pretenda imponer esa asamblea inconstitucional. No es que las fuerzas democráticas deben lidiar con una asamblea con la cual discrepa en cuanto a su legitimidad, como si eso fuese un asunto a aclarar. No. Esta asamblea simplemente no existe en términos legales y no tiene legitimidad ni potestad alguna para hacernos creer que sus decisiones deban ser acatadas. Como se ha repetido hasta el cansancio, el pueblo venezolano debe acogerse a lo dispuesto en los artículos 333 y 350 de la Constitución, que rezan, respectivamente:

(art. 333) “Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella.

En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.”

(art. 350) “El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.

La desobediencia civil reside precisamente en eso, en desconocer órdenes o decisiones ilegítimas que violan los preceptos básicos sobre los cuales se sustenta la convivencia democrática. El liderazgo opositor pagó muy caro la pifia de no haber respondido de inmediato y de manera contundente a la designación fraudulenta de trúhanes en el Tribunal Supremo que prostituyó sus funciones a favor de las mafias que controlan el poder. Creyó que podría dirimir este conflicto apelando al derecho, pero con los mismos farsantes que lo habían secuestrado. Y mira el terrible daño que han hecho. Son responsables directos de las lamentables muertes de decenas de ciudadanos que protestaban por que ellos le negaron sus derechos a una salida pacífica, constitucional y electoral. No se puede hacer lo mismo ahora. Debe rechazarse toda pretensión de legitimidad de la asamblea espuria. Esto tiene connotaciones de lenguaje muy precisas. No se puede hacer referencia a una Asamblea Constituyente, aun para descalificarla, porque no es tal. Es una asamblea inconstitucional y así debe ser referida.

Toca blindarnos, detrás de un liderazgo resuelto, en el desacato de toda disposición que nos intenten imponer salida de ese cuerpo. Si la defensa del orden constitucional es la base de las alianzas que deben construirse entre venezolanos demócratas para derrotar a la dictadura, no podemos transigir cuando ésta se violenta tan descaradamente. Esto envuelve riesgos. Pero la única fuerza que tenemos en este momento -además del apoyo internacional cada vez más comprometido- está en rechazar, como una sólo ser, los atropellos y arbitrariedades del fascismo. Hagamos inviable, inoperante, su pretensión totalitaria negándonos a obedecer. Inspirémonos en Gandhi, que tantos gustan invocar.

Al respecto, ya se ha presentado la primera prueba a la que debemos someternos: la destitución ilegal y abusiva de la Fiscal General por parte de esa asamblea espuria y la imposición de otras sanciones (inhabilitación, prohibición de salida) por la guarida de bribones que se arrogan la jefatura del poder judicial. Además de la defensa resuelta de la Fiscal, no debe dirigirse gestión alguna relacionada con sus al monigote puesto como reemplazo. La fiscalía, para los demócratas, seguirá estando en manos de Luisa Ortega Díaz hasta que los mecanismos constitucionales existentes dispongan otra cosa. Entre paréntesis, ¿se ha visto cosa más absurda que designar a quien funge de defensor -Tarek Saab- también como acusador (fiscal)? Sólo es posible bajo el totalitarismo. Definitivamente, Tarek carece de personalidad, de principios y de amor propio.

Para el dictador Maduro, la asamblea inconstitucional iba a asentar la paz en el país. Pero la primera decisión que toma es ésta. Por demás, quien resultó electa como presidente -dotada, según las aspiraciones totalitarias, de más poder que el propio Maduro- no es precisamente alguien que se ha destacado por su disposición a la paz, al encuentro con el otro, al entendimiento.

Debe recordarse -y me perdonan por lo reiterativo- que para el fascismo la política es una guerra. No reconoce freno moral, ético, legal ni político a la hora de atropellar. Cede y negocia sólo ante razones de fuerza. No caigamos en la ilusión, porque la razón constitucional y ética está de nuestro lado, de que podamos convencer a los Diosdado y Maduro de que desistan de su impostura despótica. Es menester forzar a que desistan, encontrando la forma de que sus pretensiones se hagan inviables y que tengan que pagar un alto costo político por quererlas imponer. Estrechar el apoyo internacional para aislar aún más al régimen, consolidar acuerdos con el chavismo democrático y formular propuestas claras a la Fuerza Armada para que se inhiba de prestarse a la imposición represiva de los diktats de la asamblea espuria y defienda la constitución, debe marcar las acciones de la oposición en el futuro inmediato. Decenas de miles de militares que formaron parte del Plan República son testigos de que pocos fueron a votar y que la jornada resultó un fraude descomunal.

En esta estrategia, no puede abandonarse los espacios de lucha disponibles. Las fuerzas democráticas deben inscribirse para las elecciones regionales y dar la pelea para que éstas se den debidamente, en forma imparcial, acorde con el ordenamiento constitucional. Pero esto es asunto de otras reflexiones.

Economista, profesor de la UCV.

humgarl@gmail.com

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El debate sobre si las fuerzas democráticas participan o no en unos eventuales comicios regionales en diciembre del año en curso, debe darse sin complejos, sin descalificaciones ni agresiones. Debe asumirse con una dosis grande de realismo y pragmatismo. Y la realidad nos indica que todo lo hecho desde abril hasta la fecha no ha sido suficiente para producir la salida del régimen.

Hemos avanzado mucho, por ejemplo lo ocurrido el domingo 30 no fue, precisamente, una victoria del oficialismo, aunque lograron materializar los comicios, sufrieron una derrota política debido a la vigorosa abstención que se produjo y a la evidencia innegable de que se cometió un fraude colosal en todo el proceso.

El chavismo, antaño hegemónico movimiento político, devino en uno repudiado por la inmensa mayoría nacional que desea un cambio y lo desea por vía pacífica y electoral.

Es conveniente que la MUD seleccione e inscriba candidatos a los eventuales comicios regionales de diciembre. Inscribirlos no supone necesariamente que se termine participando ni que haya confianza ni le concedamos legitimidad al CNE. Eso, finalmente depende de lo que pase de aquí a diciembre, y pueden pasar muchas cosas. Se trata simplemente de estar en condiciones de competir si esos comicios se dan con las mismas condiciones del proceso realizado en diciembre del 2015, es decir unas elecciones justas, libres y democráticas. De no ser así retiraríamos nuestros postulados. Lo que no debemos ni podemos hacer es regalarle al régimen una victoria por forfait cuando podemos obtener un gran triunfo que debilitaría aún más a la dictadura.

La abstención o la participación en la situación actual deben ser vistas como opciones tácticas subordinadas al objetivo supremo de desplazar al chavismo del poder.

Entre los escenarios posibles están: a) la Constituyente decida eliminar las gobernaciones y alcaldías, b) la oposición inscribe sus candidatos y el Gobierno decida que no habrá comicios en diciembre, C) el CNE convoque el proceso y el mismo carezca de las condiciones requeridas, d) una intensa presión nacional e internacional obliga al régimen a permitir un proceso electoral con las garantías antes señaladas.

Como se ve no está claro lo que puede ocurrir y por ello no luce conveniente decidir de una vez abstenernos.

En todo caso la lucha continúa, el objetivo oficialista de instaurar una nueva Cuba y perpetuarse en el poder es inviable, lo cual no implica que no lo intenten. La crisis no hará más que agravarse y ese es el talón del oficialismo.

Las fuerzas democráticas deben conservar y fortalecer su unidad y hacer un balance riguroso, realista y sincero de lo ocurrido desde abril.

Caracas, 5 de agosto de 2017

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I.

Esta historia se empezó a tejer el año pasado, cuando el CNE descartó el referéndum revocatorio, valiéndose de la sentencia de varios tribunales penales. Y luego de otros episodios su, por ahora, último capítulo comenzó cuando hace unos meses el Presidente Maduro introdujo la propuesta de convocar a una ANC, sin previa consulta al pueblo, misma que el CNE aceptó y tramitó con prontitud. Dicha iniciativa fue vigorosamente desaprobada desde el punto de vista legal, además de que políticamente se consideró que, al contrario de lo que argumentaba su proponente, no contribuiría a solucionar la severa crisis venezolana, sino que la empeoraría.

Encima de lo anterior, el proceso electoral que debería conducir a su nombramiento no cumplió, ni de lejos, con las normas y condiciones exigidas en materia de transparencia y confiabilidad, como tampoco en lo que respecta a asegurar que el voto fuera libre, decisión de cada quien, sin presión alguna.

II.

Hacia la media noche del domingo pasado, el CNE informo que la ANC había sido respaldada por un poco más de ocho millones de votos, cifra que generó una enorme polémica. En efecto, como explicarla en este momento cuando el país hace agua por todos lados, conforme lo vienen registrando desde hace rato distintas encuestas, dedicadas a calibrar el ánimo nacional (convertido en un gran disgusto), el rechazo al Gobierno y también a la ANC, arrojando números que hace varias semanas llevaron al ex Alcalde de Caracas, Juan Barreto, a señalar que en las condiciones actuales del país, el PSUV no ganaría ni la elección de una Reina de Carnaval. Como explicarla, así mismo, a la luz de los diversos sondeos a boca de urna realizados ese día, que estimaban la participación en los comicios en las proximidades de los tres y medio millones de personas. Cómo explicarla, por otro lado, a la luz de la percepción que, a su manera y a su alcance, tuvo cualquier persona que acudiera a observar los centros de votación y constatar los esfuerzos que realizaba la maquinaria oficialista a fin de que los empleados públicos fueran a votar, lo mismo que los beneficiarios de los CLAPS y de las diversas misiones, enterados a la fuerza de que el voto representaba la contraprestación de su partecita de la renta petrolera, entregada por el Presidente Maduro en el marco eso que lo que los entendidos llaman el populismo rentista y más recientemente el nacional-estalinismo, entendido como una especie de “populismo de minorías”.

La suma arrojada por el buche de las computadoras del CNE fue 8.089.320 de votos, o sea más o menos el doble de lo que se calculó por otras vías, suma que, por si faltara algo más, fue cuestionada por la mismísima Smartmatic, al denunciar que “sin duda hubo una manipulación de los datos” que se tradujo en “al menos un millón de votos más”.

III.

Tras el anuncio de unos resultados controvertidos, el lunes amanecimos, así pues, con una ANC cuya legitimidad está siendo cuestionada, incluso por no pocos de los candidatos a integrarla, convencidos de que fueron mera comparsa en una competencia en la que previamente ya se conocía a los ganadores. Amanecimos con una ANC controlada por una minoría política que dispondrá de poderes ilimitados, multiplicando la arbitrariedad y el desorden con los que se gobierna al país y que redactará una nueva Constitución Nacional, cuyo dibujo preliminar es poco democrático. Una ANC que probablemente será escenario de pugnas al interior del chavismo y con toda seguridad trabará la posibilidad para que este movimiento se repiense y fortalezca de cara al mediano y largo plazo. En síntesis, una ANC que no contribuirá a zanjar el aprieto en el que se encuentra el país y que, desde el punto de vista de la conflictividad política, será una piedra más en el camino.

IV.

Todo lo anterior dependerá de cómo se digiera lo que pareciera un engaño electoral. En efecto, a los reparos legales que se le hicieron desde un principio, a la ANC se le añaden ahora las críticas a una operación tramposa, que deja abiertas varias interrogantes con referencia al número de votos que la respaldó.

Así las cosas, se le debiera solicitar al CNE una explicación sobre lo que ocurrió el pasado domingo. ¿Podrá darla?. ¿Será convincente en sus argumentaciones?. ¿Refutará los datos proporcionados por algunas encuestadoras ?. ¿Refutará a Smartmatic?. Caso de que no, ¿cuál será la posición del Gobierno, se refugiará en la épica revolucionaria, qué hará con la ANC?. ¿Cuál la de los sectores de oposición, incluido el chavismo descontento? . ¿La de la comunidad internacional?. ¿La de los militares ?. ¿La de la gente de a pie ?

En fin, ¿cuáles serán las consecuencias políticas derivadas de este embuste aritmético?.

El Nacional, jueves 2 de agosto de 2017

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Carlos Raúl Hernández

Bachelet declara serenamente que la centroizquierda no logró hacer gran cosa después que tuvo el continente en sus manos. En lenguaje claro, acepta que fracasó. Hoy la quimera se despide del poder en el continente y donde se resiste, como en Venezuela, es gracias a astrosos dogales que la mantienen por ahora. La primera transnacional socialista latinoamericana, Odebrecht, símbolo del nuevo poder mundial, la octava economía, es ya una miserable carroña que contamina una vez más de desprecio a países que habían comenzado a levantar cabeza. El gran líder del nuevo socialismo, el legendario Lula da Silva, que arrancaba titulares a Le Monde y al que Obama llamaba the boss, tiene todos los boletos comprados en alguna penitenciaría. Sin duda Bachelet no tenía más opción que reconocer lo ocurrido, pero ella debería haber sido menos parca e ir al fondo de la idea.

Merecía enseñarnos un desgarramiento, aunque fuera una lágrima-del lagarto prehistórico que se alimentaba de dinosaurios-, conocida la responsabilidad de la emoción socialista en el impulso de las grandes tragedias latinoamericanas de dos siglos, en esta dolorosa farsa, que para bien de la humanidad, ella y sus colegas del Siglo XXI liquidan. Pese a su enorme responsabilidad personal, más bien habló como una politóloga inglesa que prepara su trabajo de ascenso, no como quien fuera presidenta de Chile dos veces y protagonista del cambio de era. Tal vez le hizo falta un poco de autoflagelación, de reconocer sus graves errores que contribuyeron a desmejorar la vida de los chilenos y que levantan la imagen de Pinochet. Sin pretenderla samurai, su tranquilidad argumental trasmite que no le importa mucho su propio fracaso existencial.

Dorian Gray en Chile
Pero tampoco el de su partido y su corriente de pensamiento, por los que hubo demasiados martirios en el continente que buscaba la utopía, comenzado por el de su padre. La memoria de las muertes del general Bachelet, de Prat, de Allende, de Luciano Cruz, de Miguel Henríquez y de miles de caídos, torturados y desaparecidos a partir del golpe del 11S, hubieran merecido un poco más de corazón. No quiso y/o no pudo hacernos sentir arrepentimiento, conmoción, dolor, algo que le debe a los chilenos y al resto. Arthur Koestler escribió sangrante en su ruptura con el estalinismo, que “la lucha final será entre comunistas y excomunistas”. Un divorcio digno de ese terrible espectro requiere separación de cuerpos y la gravedad de usar la razón, el debate, la disidencia, y renovar el compromiso con la democracia y la libertad.

Si alguien no tiene excusas es quien apoyó fríamente al chavismo y su última campaña electoral está sembrada de recuerdos asombrosos, desconcertantes, que desde entonces reafirmaban que ella para Chile sería otra equivocación. Nadie gozó de tanto prestigio, hasta el extremo de irse a un cargo internacional para pasar el fastidioso requisito de tiempo, entretenerse mientras se cumplía el entreacto constitucional para su regreso cantado al poder. La sociedad la esperaba para aclamarla y el proceso electoral lucía casi como un trámite administrativo. Regresa, ha-ce su campaña, triunfa y todo va talcual se esperaba. Pero en el camino ocurre algo duro de entender. Cae en el circuito de una joven dirigente estudiantil inmadura e ideologizada a la que asocia estrechamente su imagen electoral.

Eso es comprensible porque era un ícono de belleza y juventud, las dos únicas cosas que valen la pena en la vida, según Oscar Wilde.

Pececito tragó ballena
Pero que para asombro general, la niña la coloniza mentalmente. Uno de esos inquietantes relatos de Julio Cortázar narra cómo un pececillo se apodera de la mente de un hombre que se le queda mirando fijamente por un rato en la pecera. Así Bachelet se convirtió en la candidata de las movilizaciones estudiantiles de 2012 que proponían radicalismos absurdos, como “una educación superior gratuita y universal”, contra la experiencia y la experticia en materia educativa en el mundo entero. Amenazó con una descocada reforma fiscal, ninguna de las dos cosas se llevó a cabo por absurdas e improcedentes; consumió su período en un debate vacío y Chile perdió una gran oportunidad. El balance de la democracia chilena tiene un lado lamentable porque los gobiernos socialistas y socialcristianos han puesto en jaque el modelo eco-nómico que sacó del desfiladero unpaís hambriento y abandonado.

El crecimiento económico se ralentizó, porque el sistema político careció hasta ahora de líderes –salvo Piñera– con el don necesario para actualizar el sistema económico e introducir los cambios requeridos. Los gobiernos democráticos, con la excepción mencionada, se han limitado a “mantener el modelo” y no a hacerle mantenimiento. Significativamente tal detención no ocurre en Perú, pese a las desventuras de Humala, ni en Panamá con sus escándalos recientes. Hace poco podía correr el sarcasmo de que Venezuela iba por el camino de Cuba, Argentina por el de Venezuela, Brasil por el de Argentina y Chile por el de Brasil, pero esa tendencia tiende a cambiar gracias a la expulsión del socialismo del siglo XXI. Pero preocupan la parálisis de los cambios en Brasil y la aterradora lentitud de Macri.

@CarlosRaulHer

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Thays Peñalver

El ciclo histórico llamado chavismo se suicidó, terminó siendo un fracaso gigantesco. Está perdido nacional e internacionalmente, es insostenible. La crisis en puertas es aterradora y promete comérselos de abajo hacia arriba, no solo esta enterrándose, sino que el madurismo promete sepultar el sueño revolucionario mundial a patadas. Hasta los Estados Unidos ha actuado formidablemente sin darle al chavismo una sola excusa para su portentoso fracaso. En noviembre, cumplidos 100 años de la incursión bolchevique, no quedara nada y Maduro habrá asesinado a la ultima revolución del planeta.

Nunca un grupo humano había sido tan torpe políticamente como el madurismo, porque todo el poder significa toda la responsabilidad. Pero parafraseando al escritor y periodista español Santiago Amón: “!Que País! Aquí no cabe un tonto mas”. Viendo al chavo-madurismo suicidarse, algunos están mas que dispuestos a lanzarle un salvavidas. Porque no es un asunto de poder, ni de espacios de poder, sino de no darle vida política a lo que queda. Para ello, unos muy bien intencionados hablan de “no perder espacios” y otros mal intencionados están simplemente dispuestos a cohabitar y obligados a salvar al régimen.

Pero antes de entrar en detalles, primero que todo ya esta bueno de mentirnos con aquello de que la decisión de no acudir a las elecciones del 2005 fue una mala “estrategia”, porque “íbamos a deslegitimar” al régimen. Esa es una mentira que de tanto repetirla se quedó grabada en la mente de muchos. Como dijo mi queridísimo amigo Oscar Valles en aquel momento, acudir era una “insensatez y una falta de conciencia pública”, porque fue la primera vez que nos aplicaron la “operación relámpago”. Unas elecciones municipales tres meses antes donde nos hicieron cuanta trampa evidente existió, no solo porque la Lista Tascon había causado estragos en la población votante, sino por el hecho de que el captahuellas y que nuestros especialistas habían descubierto que se podían almacenar las secuencias de votos de los electores, causaron el terror. Adicionalmente, ir a unas elecciones cuando las condiciones que habían impuesto eran similares a las de la trampa constituyente era un suicidio, como bien lo dijo la Unión Europea, cuando millones de votantes fueron súbitamente añadidos al Registro Electoral –sin que los centros de inscripción estuvieran abiertos- y ninguno tenia dirección, pudiendo votar en cualquier lugar de la República y un esquema que rompía toda posibilidad de representación proporcional.

Pero es exactamente de esto de lo que trata la “operación relámpago”, se hace una trampa evidente, ganan absolutamente todo y llaman de nuevo a una elección en tres meses, para no dejar que puedas organizarte y contando con el desanimo colectivo. Y eso fue lo que sucedió, en esas elecciones municipales el 80% de los opositores se abstuvieron de acudir por la mega trampa montada y AD, COPEI y PJ apenas consiguieron el 15% de los seis mil cargos, en la derrota mas estrepitosa y cantada que tuviera alguna vez la República. Por eso llegado Diciembre de 2005, el 85% de la población opositora le dijo a su liderazgo literalmente: ¿me has visto a mi cara de pendejo?. Así que no fuimos a la elección, sencillamente porque nos hicieron una trampa descomunal previa y porque no había manera de ganar, así de simple. Y un político que se precie, no acude a una elección en la que sabe que tiene todas las de perder, sea la del 2005, la de la Constituyente cubana o estas regionales.

Ahora bien. El verdadero error pasado estuvo en no pelear. En no convocar a la presión seria, en no saltar a las calles para exigir derechos conculcados, que es lo único que puede hacer una oposición cuando ve que la están estafando. Esa cobardía, esa gigantesca cobardía, fue la que permitió posteriormente que avanzara el fraude, hasta ser colosal en nuestros días, cuando ya es absolutamente fantástico. El error estuvo en “pasar a la reserva”, pasar “a la resistencia”, pasar “a la conciencia activa” y no a la gran ofensiva democrática, que tenía que impedir lo que vendría posteriormente. Porque una vez que un animal percibe cobardía, se abalanza sobre su presa y la mata.

Por eso hay dos escenarios. El primero sería continuar en las calles y añadir a la lucha contra la constituyente, la posibilidad de unas elecciones limpias con total apoyo internacional. Sin miedo y ganando aun mas legitimidad.

¿Es posible llamar a las elecciones luego del gigantesco fraude?. Sin duda. ¿Es posible ganarlas? En lo absoluto. Esa es una extraordinaria bandera y en realidad no hay nada que perder, que no hayamos perdido. Es un gran momento, toda la comunidad internacional está de nuestro lado, ya no será posible que sea automatizado el voto, porque Smarmatic no asistirá. Así que habría que inscribir los candidatos y les tocaría a los electoralistas dejar el pellejo en las calles literalmente y hacer los llamados, porque de nada vale ponerse Malox en la cara para lanzarse en el teclado a escribir “que no podemos perder espacios de poder”, llegó pues, su gran momento frente a la ballena de la Guardia Nacional.

Pero prometan la verdad, no la verdad a medias que salve al régimen o lo prolongue. Ganar las elecciones significa ganar diecinueve estados que ya ganamos en 2015. El Estado Amazonas con el 60% de los votos, el estado Anzoátegui ya debemos contar con el 70% de los votos, Aragua, Barinas, Bolívar y Carabobo sin lugar a dudas con mas del 60%, Falcón es nuestro, Lara siempre lo ha sido y no se hable de Mérida que ya es un 75% opositor. Lo siguen Miranda, Monagas y Nueva Esparta que no hay manera de perderlos luego de la derrota chavista del 2015, Sucre ya esta ganado y en el estado Táchira los únicos chavistas que quedan deben estar del lado de afuera, la oposición gana Trujillo, así como en Vargas y especialmente en Zulia serian conquistados sin poder negar lo contrario.

Así que no, amigos dirigentes de la oposición, no se trata de acudir a las elecciones “para no perder espacios de poder” que es en si un lenguaje y una aproximación derrotista, lo que busca toda elección es precisamente ganar y al chavismo apenas ganarían, si es que las ganan, Apure, Cojedes, Delta Amacuro y Portuguesa. Para ello, repito, quítenle los escudos a los chamos y quiero verlos a todos frente a la ballena y el rinoceronte, porque para ganarlas, no es factible cuando el gobierno invento 8,1 millones de votos.

Pero si lo que proponen es un segundo escenario que parece estar emergiendo del dialogo. Es decir la tesis de la cohabitación, entonces ya es hora de salir del closet.

Si lo que están explicando es repetir en las tres gobernaciones, ganar Zulia, Táchira, Nueva Esparta, Mérida, Carabobo y Bolívar, quizás alguna mas y se hace el llamado a las municipales con el mismo resultado, es decir que el madurismo gane la mitad mas una. Eso es salvar a la revolución. En este escenario el régimen gana cinco veces, porque no solo ganó las elecciones regionales, sino porque al ganar las elecciones y que la oposición legitime que no pudieron ganarle al madurismo, su constituyente gana legitimidad. Gana por tercera vez porque bajará la presión mundial cuando la comunidad internacional quede atónita al ver a la oposición alzando sus brazos por el resultado de “ganar tantos nuevos espacios de poder”, y se feliciten por “su gran avance” y por los nuevos “espacios que históricamente nunca tuvieron”, gana aun mas porque Maduro continuaría sin calle y sin presión por los seis meses o mas que dure la fiesta electoral, hasta 2019 y gana adicionalmente porque la oposición continuara siendo corresponsable.

Es decir que la oposición gana “espacios” de poder, cede toda legitimidad, sale de la pelea por meses y pierde la República. Subrayo lógicamente “espacios” porque luego de demostrar este año el poder, lo que se dice poder, no es algo que tenga precisamente la oposición luego de haber sacado dos terceras partes de la Asamblea y mucho menos en las tres gobernaciones que le permitieron, sin poder demostrar una gestión distinta a la de los chavistas por los presupuestos deficitarios, con policías que maneja el ministerio del interior, escuelas supervisadas por el poder central y autoridades únicas que no dejan a los gobernadores enjuiciados e inhabilitados por décadas, mayor espacio que al Alcalde del municipio mas pequeño. Es decir que podemos ganar el “espacio”, pero poder, eso no nunca tendremos.

A todo esto del poder que podemos ganar o perder, hay que sumarle el pequeño detalle, de que ilegítimamente o no, las tres gobernaciones que pudiéramos no perder, estarán gobernadas además por una Constituyente a la que dimos legitimidad y que puede decidir lo que sea, desde inventar estados o quitarlos, hasta cambiar el Situado Constitucional, nombrar autoridades revolucionarias únicas o poner a los gobernadores como objetos decorativos. Por no hablar de que la Constituyente como en efecto veremos, quizás no decida que Maduro sea emperador ,pero es muy posible que cambie el periodo presidencial y que este comience a partir de que el TSJ diga que Maduro esta comenzando a gobernar. En fin, que ver como cierta parte del liderazgo quiere ganar esos “espacios de poder” cohabitando y legitimando el inmenso cheque en blanco que le han dado las bayonetas y no los votos, es francamente desconsolador.

En mi opinión, lo del 2005 repito fue una mentira, por que quien legitima o no una elección es la comunidad internacional. Pelear y presionar por recobrar la democracia es algo que cada vía va a ser mas fácil, añadir la bandera de unas elecciones manuales y limpias con la comunidad internacional de la mano no lo veo mal, sabiendo que es una bandera y retirándonos finalmente. Pero negociar unos espacios de poder, que no tienen poder, legitimando el totalitarismo, corriendo la arruga por años, cuando la gente esta comiendo de la basura y muriendo de mengua, eso solo tiene una explicación. Y esa se la dejo a Usted amigo lector.

@thayspenalver

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