Pasar al contenido principal

Opinión

Moises Naim

En mi columna del 6 de marzo del año pasado escribí: “Si en 2000 la Corte Suprema fue la institución que en la práctica determinó quién sería el presidente de Estados Unidos, este año el gran elector podría ser el director del FBI, James Comey”.

Me equivoqué. El gran elector de estas últimas elecciones no fue el jefe del FBI. Fue Vladímir Putin.

Como se sabe, el FBI estaba investigando si Hillary Clinton había cometido un delito al usar su sistema privado de correo electrónico para enviar mensajes confidenciales. El jefe del FBI también dijo “…Sigo muy de cerca esta investigación y quiero asegurar que cuenta con todos los recursos que necesita, tanto de personal como tecnológicos…”

Hoy sabemos que mientras Comey y sus colegas estaban dedicando “todos los recursos” a los correos de Hillary Clinton, Vladímir Putin estaba llevando a cabo una masiva campaña destinada a impedir su victoria en las elecciones. El director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos acaba de hacer público un informe preparado por la CIA, el FBI y la Agencia Nacional de Seguridad. Su título es Evaluando las actividades e intenciones de Rusia en las recientes elecciones de Estados Unidos. Está en Internet y sugiero que lo lea.

Estas son algunas de sus alarmantes conclusiones:

“En 2016 Vladímir Putin ordenó una campaña dirigida a influir en la elección presidencial de EE UU. Sus objetivos eran socavar la confianza del público en el proceso democrático, denigrar a Hillary Clinton y dañar su elegibilidad y potencial presidencia. También concluimos que Putin y el Gobierno ruso desarrollaron una clara preferencia por Donald Trump. Tenemos una alta confianza en estas evaluaciones”.

“La campaña de influencia de Moscú siguió una estrategia que combina operaciones secretas de inteligencia —como actividades cibernéticas— con abiertos esfuerzos por parte de agencias gubernamentales rusas, medios financiados por el Estado, terceras partes e intermediarios, así como activistas de medios sociales pagados o trolls”.

“Evaluamos con gran confianza que el GRU (inteligencia militar rusa) transmitió a WikiLeaks el material que obtuvo del DNC (Comité Nacional del Partido Demócrata) y de altos funcionarios demócratas”.

“Rusia también recaudó información de algunos objetivos afiliados a los republicanos, pero no llevó a cabo una campaña de divulgación comparable”.

En 2012, León Panetta, entonces secretario de Defensa de Estados Unidos, alertó de que su país corría el riesgo de ser víctima de un “Pearl Harbor Cibernético”. Así como Japón causó estragos cuando en 1941 atacó por sorpresa la base naval de Estados Unidos en Pearl Harbor, los actuales agresores pueden hacer algo parecido utilizando Internet. Según Panetta, en su versión contemporánea, un ataque cibernético por parte de un agresor extranjero podría inutilizar la red eléctrica del país, bloquear el sistema de transporte, hacer colapsar el sistema financiero, paralizar el Gobierno y así causar daños aún mayores a los que hubo en Pearl Harbor. Aunque este tipo de ataque cibernético masivo y simultáneo que preocupaba a Panetta aún no ha ocurrido, Estados Unidos ha venido siendo blanco creciente de ataques cibernéticos parciales con graves consecuencias. Organismos gubernamentales como todo tipo de empresas privadas han sido víctimas de estos ataques.

Pero este más reciente ataque de Rusia es diferente. Su propósito no fue dañar máquinas, armamentos y edificios sino las instituciones democráticas del país. El informe publicado por las agencias de inteligencia muestra claramente que Estados Unidos fue víctima de un Ciber-Pearl Harbor pero político. El ataque fue un intento de sesgar los resultados de las elecciones estadounidenses a favor de los intereses de una potencia rival: Rusia

El informe además nota que Putin seguramente seguirá utilizando esta estrategia en otras partes:

“Evaluamos que Moscú aplicará las lecciones aprendidas de la campaña dirigida por Putin contra las elecciones presidenciales de Estados Unidos en todo el mundo, incluso contra aliados estadounidenses y sus procesos electorales”.

En 2017, Alemania, Francia y Holanda tendrán elecciones cuyos resultados pueden alterar drásticamente la Unión Europea. Putin nunca ha ocultado su desdén por el proyecto de integración europea o por su alianza militar, la OTAN. Donald Trump tampoco. Y en todas las elecciones europeas se ha hecho común la participación de candidatos que abogan por la salida de su país de la Unión Europea y que son críticos con la OTAN. Eliminar las severas sanciones económicas que Europa y EE UU han impuesto a Rusia en represalia a su invasión de Crimea es una prioridad para Putin. Hasta ahora no ha podido. Veremos si gracias al ataque cibernético y a la elección de candidatos partidarios de eliminar las sanciones lo logra. Estos candidatos seguramente tendrán furtivos apoyos que nos recordarán las tácticas expuestas por el informe de las agencias de inteligencia estadounidenses.

La paradoja en todo esto es que, a pesar de que Estados Unidos es el indiscutible líder mundial en las tecnologías de la información necesarias para librar ciberguerras, se encuentra en clara desventaja para enfrentarse en este terreno a regímenes autoritarios y democracias no liberales. Sus rivales autoritarios no tienen las limitaciones legales, institucionales y políticas, el control y los equilibrios, de una democracia.

Pero las democracias saben aprender de la experiencia. En 1941 todos entendieron qué pasó en Pearl Harbor. Eso llevó a Estados Unidos a reaccionar y terminó derrotando a Japón. Queda por ver cómo reaccionarán EE UU y Europa al menos visible, pero más peligroso, Ciber-Pearl Harbor político del cual son víctimas.

@moisesnaim

El País

Enero 29, 2017

http://internacional.elpais.com/internacional/2017/01/29/america/1485645294_854875.htmll

 4 min


Bernardo Kliksberg

Cómo medir si los países avanzan o retroceden? Hay cada vez más escepticismo sobre las mediciones tradicionales basadas en el mero Producto Bruto. Puede estar creciendo y al mismo tiempo aumentar la desigualdad, el malestar social, debilitarse la cohesión social, y otros aspectos negativos por el modo en que se produce ese crecimiento. Un pequeño país, Bután, aportó una nueva visión: cómo medir el Producto Bruto en términos de felicidad. Lo expuso ante las Naciones Unidas, que resolvió producirlo desde el 2012, y publicó recientemente el Informe 2016 sobre felicidad.

Dice el creador del concepto en Bután, Dasho Karma Ura, que la felicidad requiere aproximaciones no convencionales. Señala que “la gente se siente feliz cuando ve algo ético, cuando siente que ha hecho algo correcto, y valiente, cuando se puede recargar continuamente asimismo como un actor significativo”.

La nueva Constitución de Bután, que transformó el reinado en una democracia, aprobada en el 2008, obliga a que las políticas se basen en maximizar los pilares del Producto Bruto Nacional en felicidad: buen gobierno, desarrollo socioeconómico sostenible, preservación y promoción de la cultura, y conservación del medio ambiente. Sus logros impresionan en la calidad de la vida de su gente, y su alto grado de felicidad, que sigue creciendo. Lo adjudican a toda la filosofía de vida individual y colectiva, que subyace tras la búsqueda de una felicidad real. En ella son revalorizadas dimensiones como una convivencia basada en valores éticos, los bienes culturales y espirituales, y la armonía con la naturaleza.

En 2011, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución invitando a llevar adelante mediciones basadas en esta experiencia, que puedan captar mejor “la búsqueda de la felicidad en el desarrollo”.

El Informe Mundial de Felicidad 2016, utiliza como dimensiones básicas: el Producto Nacional per cápita, el grado de solidaridad social, la esperanza de vida saludable, la libertad para hacer elecciones de vida, la generosidad, y la ausencia de corrupción. Ha agregado una nueva que se ha mostrado muy importante, el nivel de desigualdad en la distribución de la felicidad. La felicidad aumenta cuando las personas tienen la percepción de que está mejor distribuida.

El informe ha captado los datos de 157 países en el periodo 2013 al 2015, recurriendo a datos cuantitativos y encuestas subjetivas.

Los cinco países que encabezan el ranking mundial son: Dinamarca, Suiza, Islandia, Noruega y Finlandia. Como se observa, cuatro de ellos integran lo que se denomina el “modelo nórdico”. El restante país nórdico, Suecia, está en el décimo puesto. El modelo nórdico es reconocido por sus logros notables en desarrollo humano, educación, salud, medio ambiente y otros planos. Es líder también en felicidad. Verifica claramente la idea de que a mejor igualdad, mayor felicidad personal por el acceso más igualitario colectivo a la felicidad.

En su anuario 2016 sobre las estadísticas mundiales, The Economist señala que el país más igualitario del orbe en distribución de ingresos es Suecia, con un coeficiente Gini de 0.25, seguido a poca distancia por Noruega con 0.26, y Finlandia con 0.27. La baja desigualdad, junto con los factores antes mencionados, pagan en felicidad. El país latinoamericano líder en el índice mundial de felicidad es Costa Rica (número 14), que es muy pobre en materias primas estratégicas y recursos materiales, pero rico en valores solidarios y ambientales, y búsqueda de la equidad.

Hora de sacar conclusiones.

Asesor de diversos organismos internacionales

kliksberg@aol.com

http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/producto-bruto-felicidad_638646

 2 min


Willy McKey

Dulbi Tabarquino tiene 16 años. Todavía no ha tenido oportunidad de votar. No parece una agente infiltrada por alguna estrategia opositora, sino una adolescente que estudia en Guarenas y que podría graduarse de bachiller este año. Forma parte de los invitados a esta emisión del programa dominical que ocupa los fines de semana del presidente. Está nerviosa. Se nota porque comienza diciendo “Buenos días” cuando ya ha pasado el tiempo en su silla como para tener que decir “Buenas tardes”. El presidente hace una pequeña broma. Se esfuerza por mostrarse jovial, cercano. Dentro de la retórica de las últimas dos décadas, es lo que debe intentar parecer un presidente. Sin embargo, Dulbi Tabarquino no puede parecer sino ella misma: una adolescente que estudia en el Liceo Benito Canónico.

Debió prevenir que algo se le pondría en contra cuando la jovencita dijo que su asignatura preferida era Matemáticas. Alguien que sabe sacar cuentas también sabe despejar incógnitas y consigue la manera de resolver problemas. Una vez más no lo vio venir: a su orden de “Pásenle un micrófono a Dulbi”, Nicolás Maduro empezó una batalla de la cual no podría salvarlo ningún escapulario retórico.

—Presidente, el [liceo] Bénito Canónico necesita mucha ayuda de usted y del gobierno bolivariano y revolucionario de Venezuela, ya que tenemos problemas con la infraestructura, nos han robado muchas veces, ahorita no tenemos portón…

El presidente intenta interrumpirla. Alza la voz. Su micrófono está apagado y la única voz que se oye en directo es la de la joven Tabarquino. Es necesario interrumpir la denuncia, pero no se oye lo que dice el presidente, al menos hasta que el micrófono recoge el audio de ambiente y se escucha la pregunta interruptora: “¿Dónde queda ese liceo?”.

Y toda pregunta que no se hace por una duda legítima siempre puede volverse en contra cuando la respuesta es poderosa:

—Aquí abajito… aquí abajito.

La respuesta pone en evidencia la candidez de Dulbi. Será imposible adjudicar esto a una maniobra de imperio o la politización de una tragedia. Era una niña aprovechando la oportunidad de hablar con el hombre que hoy representa a ese Estado que no los escucha ni los acompaña. Su respuesta “Aquí abajito” puso en evidencia que quienes han desplegado todo el aparataje comunicacional que hizo posible emitir una transmisión en vivo desde Guarenas no conocen los problemas de la comunidad, no saben dónde están parados.

Y a veces en la política ése es el único requisito: saber dónde estás parado.

Los aplausos de los presentes intentan distraer la denuncia, convertirse en un salvavidas y disolverla en el ruido. No lo logran. Menos cuando el hambre hace su aparición en la voz de Dulbi:

—También necesitamos nuestro comedor, porque tenemos cuatrocientos cincuenta estudiantes que no tenemos ni desayuno ni almuerzo en el liceo.

La dinámica que ha llevado esta conversación se transforma en un balde de culpa que está a punto de volcarse encima de él. De nuevo se nota en el presidente la urgencia por interrumpir. Y una vez más prefiere el riesgoso recurso de la pregunta hueca:

—¿Pero por qué no lo tienen?

De pronto, a través del canal del Estado, acabamos de ver que el Presidente de la República le devuelve una pregunta a una adolescente, como si la denuncia le pasara por encima. Sin embargo, esa falla grave en el sistema público educativo que testimonia el fracaso del modelo a apenas unas calles de ahí está a punto de mutar (nuevamente) en respuesta poderosa:

—Porque nos suspendieron el sistema hace como dos años. Nos suspendieron el sistema del comedor.

La tercera pregunta hueca (es decir: que espera una reacción específica y no proviene de una duda legítima) ya resulta en una estrategia retórica que pretende sacudirse la culpa, hasta el extremo de hacerle creer a la víctima que es culpable de su desdicha:

—¿Y ustedes qué han hecho?

—Hemos hecho las solicitudes, pero no hemos tenido respuesta.

—No se pueden quedar en la solicitud. Ustedes se tienen que movilizar. Ir a la calle. Que se sienta su palabra, ¿me entiendes? Y conquistar su derecho…

Movilizarse. Ir a la calle. Conquistar su derecho. Eso dijo.

El Presidente de la República acaba de decirle a una niña que seguir los canales regulares es inútil. Acaba de decirle que su gran error fue no poner en evidencia, mediante alguna manifestación en la calle, las fallas del gobierno que él preside. Acaba de reconocer el fracaso de la burocracia revolucionaria un domingo por la tarde.

Luego intenta reparar su extravío hablando de autogestión, de conucos, de espejismos. No sabe reaccionar cuando una nueva respuesta confirma que Dulbi y sus compañeros ya hicieron su tarea. Que son ellos quienes han fallado. Que aquí ya todos han hecho lo que les tocaba, menos ellos, menos los suyos. Sin embargo, hubo una pregunta hueca más:

—¿Qué le hace falta a la infraestructura, además de pintura?

—La azotea se está cayendo. Una parte del techo tiene un hueco y se está cayendo.

—Eso es una tarea para el viceministro Carlos Vieira. Váyase en este mismo momento con los estudiantes y con la directora de la unidad educativa y me traen un informe ahorita mismo, ya, antes de terminar el programa.

Ante lo inútil del mandato, por lo menos que parezca que alguien manda. Nicolás Maduro intenta arrancar un nuevo simulacro: que parezca que algo pasa, para que no pase nada. Asigna una tarea. Escoge al indicado. Pretende. Intenta. Parece. Y ahí fue cuando Dulbi Tabarquino hirió de muerte al espejismo de la eficacia revolucionaria.

—Ya entregamos el informe donde decimos lo que necesitamos en el liceo. También necesitamos luces, necesitamos pupitres porque a veces somos muchos los estudiantes y no tenemos suficientes pupitres. Necesitamos el comedor, de verdad, porque eso nos ayuda. Ya muchos estudiantes se nos han desmayado en el liceo. ¡La seguridad! Que es muy importante que no sólo ayuda al Benito Canónico sino a las personas de Rosa Mística, a la comunidad y a los diferentes liceos que están cercanos también…

Ella sabe dónde está parada. Y no iba a desaprovecharlo.

Dulbi Tabarquino no trataba de ridiculizar al Gobierno. En sus palabras es evidente que cree que podrían hacer algo. Ha hecho todo esto para darles una oportunidad. Otra oportunidad. Sin embargo, con apenas esta última intervención y antes de que le retiraran el micrófono, ha logrado resumir cada uno de los fracasos del modelo que le quedan cerca de su vida.

Y entonces la confesión final del fracaso:

—Yo lo que lamento de esto es que haya tenido que venir para acá para yo saber esa verdad.

¿Cuál es la verdad que desconocía Nicolás Maduro, el principal vocero de la revolución, de todas cuantas le hizo saber Dulbi? ¿No sabía que hay niños desmayándose de hambre en los planteles? Pues ahora será imposible esconderlo y ya llegó hasta su plató televisivo. ¿No sabía que desde hace dos años un liceo en Guarenas no tenía comedor? Debe haber algunos otros, de modo que lo que sigue a enterarse es sencillo: se busca al responsable y se le exige que ponga el cargo a la orden. ¿No sabía que la matrícula escolar es un número por encima del inventario de pupitres? Pues que preste más atención: Dulbi le dijo que eso pasa sólo a veces. Es probable que esos días en que los pupitres sí alcanzan es porque sus compañeros están en colas por comida. ¿No sabía que el país entero está oscuro apenas el sol se va? ¿Desde cuándo no sale de su círculo privadísimo de informes y reportes aparentemente llenos de vacíos?

Hay que tener cuidado con estas preguntas, porque también podríamos estar ante un calco retórico. Hugo Chávez Frías, su antecesor, logró durante mucho tiempo evadir la culpa y lanzarla río abajo, donde viceministros y directores se encargan de esconder los fracasos de las políticas.

Sin embargo, en ese último lamento presidencial hay una falacia evidente: no tenía que llegar hasta esa niña de Guarenas para “saber esa verdad”. Tenía que haber gobernado para evitar que una catástrofe se convirtiera en la única verdad alrededor de Dulbi Tabarquino, una niña de 16 años que nunca ha votado en ninguna de las elecciones que forman parte de su biografía, pero que empieza a tener razones para movilizarse, ir a la calle, conquistar sus derechos. En fin: seguir el consejo que le dio el presidente un domingo en la tarde, cuando reconoció el fracaso de todo, de tanto.

http://prodavinci.com/blogs/maduro-vs-dulbi-o-el-fracaso-de-la-burocraci...

 6 min


El Universal publica hoy en primera página: “El chipo mutó y ahora es más peligroso. Un estudio de Medicina Tropical de la UCV descubrió que el Chipo P.geniculatus se hizo más urbano y halló una nueva manera de transmitir el Chagas: picando a los humanos.” Ayer entrevisté al historiador Pedro Benítez para nuestro programa de televisión “En Conexión”, y nos decía que las dictaduras han mutado, que si bien el modelo de la dictadura convencional, del militar al mando actuando cual gorila, ya está en desuso, ahora las dictaduras se visten con otros ropajes, aparentemente más amables, civiles y democráticos, pero siguen siendo dictaduras. Al caso, lo que vivimos hoy en día en nuestra Venezuela.

El mal, pues, muta, se acopla a las nuevas circunstancias para ser tanto o más feroz y letal, y el bien (o lo bueno o sus derivados o sus representantes) se pasma sin capacidad alguna para acoplarse a los nuevos retos, frágil y prescindible en la cuneta de nuestros días. Baste un ejemplo, ante las acciones dictatoriales de nuestro Alto Mando Militar -en la mejor tradición gorila de las dictaduras militares latinoamericanas- la llamada sociedad civil, con su dirigencia política, queda inerme, desprovista de estrategias y argumentos para hacerles frente con éxito y contundencia.

Frente al drama político que nos aplasta, la dirigencia política opositora pareciera minimizada, sin norte. Al régimen le interesa ganar tiempo. Hoy en El Nacional Ángel Oropeza advierte, agudamente, que estamos otra vez en el 2003. El año en el que el régimen estaba muy mal en las encuestas y tenía que ganar tiempo antes de ir a un proceso electoral. Forzaron la barra, y, valiéndose de cualquier tipo de estratagemas, legítimas o no, lo hicieron. La oposición en ese momento no entendió lo que estaba planteado. Pensó que ya la causa estaba ganada, se durmió en los laureles, empezó a verse el ombligo y en el 2004 ya Chávez pudo aplastar cómodamente las posibilidades de un cambio gubernamental. Ahora, según apunta Oropeza, estamos en una situación semejante, y pareciera que nuestra dirigencia, como hace catorce años, no termina de entender el lodazal en el que se resbala, hacia dónde y cómo deben enfilarse las principales acciones.

Por lo pronto, se ha hecho hasta fastidioso el recurrente tema del diálogo. Jorge Rodríguez, con la alta credibilidad que le caracteriza, desmiente a los dirigentes de la MUD que dijeron que no habían tenido ningún contacto con el gobierno. “Es coba”, afirmó tajantemente Torrealba. Pero Rodríguez, citado en El Correo del Orinoco, insiste: “… sí han sido varias las conversaciones. Existen pruebas irrefutables y existen actas con lugar, temas y asistentes.” Y si es así, Rodríguez, ¿por qué no publica dichas pruebas? Estamos en el gobierno de los miles de intentos magnicidas, de las miles de irrupciones golpistas, y nunca se ha dado ni una sola prueba. No hay un solo supuesto magnicida preso. Volviendo a lo inicial. El mal muta, el mal se las arregla para estar siempre allí y ser cada día peor, más eficaz. Cada día más maluco. Y así se nos va el país.

Ayer una joven liceísta le reclamó a Maduro el mal estado en que se encuentra su liceo. Éste reaccionó, con la irresponsabilidad que le caracteriza, haciendo ver que la niña era la culpable por no haber salido a manifestar. La niña le insiste, le revela que sus compañeros se están desmayando por hambre. Y el presidente queda sin palabras: “¡Tenía yo que venir acá para enterarme!”. Confesando que, en efecto, vive en una burbuja, aislado de la realidad del país. Hay hambre. Hambre que a él no le toca y que desconoce. Hambre que, en definitiva, le es indiferente. El hambre que es la marca fundamental de estos días lamentables. Nuestra peor y más terrible característica. Hoy El Nacional y 2001 publican una noticia que viene del infierno: “Un hermano mató a otro por un pedazo de pan”.

http://www.talcualdigital.com/Nota/137212/el-mal-muta

 3 min


​José E. Rodríguez Rojas

La imagen de Eva Perón, que transmite el musical de Madona, está lejos de corresponderse con la realidad de una persona llena de resentimientos, degradada y corrompida. La idea que transmite el musical es de una personalidad trágica, precursora del feminismo y defensora de los pobres y desamparados. El chavismo tiene el reto en la actualidad de realizar una metamorfosis similar a la que hizo Madona y presentar una imagen fabulada de Chávez, escondiendo las lacras del personaje real.

Eva Perón inició su carrera como cabaretera en sitios de mala muerte. Intentó proseguir una carrera artística pero sus limitaciones personales la convirtieron en una actriz mediocre, por lo cual vio sus aspiraciones truncadas. Culpó de este fracaso, no a sus carencias personales, sino a los artistas de su entorno a los cuales juró perseguir y destruir si la vida le daba la oportunidad de hacerlo. En su deambular por los cabarets de mala muerte, en los cuales le tocó trabajar, conoció al capitán Juan Domingo Perón que se prendó de ella y la convirtió en su amante.

Perón con el tiempo llegaría a la Casa Rosada de Argentina, a la cual llevaría a Evita como su consorte convirtiéndola en primera dama y dándole la oportunidad de cumplir sus deseos y la promesa hecha a sí misma. Se dedicó a perseguir a los artistas a los cuales responsabilizaba por su fracaso y obligó a muchos a huir del país. Eva Perón no solo persiguió a sus colegas, sino que también contribuyó a construir el tinglado represivo del régimen peronista, del cual ella era parte fundamental.

Otra de las obsesiones de Eva Perón fueron los pobres argentinos a los cuales trató de socorrer con los medios a su alcance. En esta labor solía ordenar al Banco Central de Argentina que imprimiera pesos a granel, a fin de repartirlos entre los habitantes de los barrios pobres. Esta actividad, que se convirtió en rutinaria, al igual que acciones similares de su marido, destruyó la credibilidad de la institución financiera e incentivó una fuerte inflación, con efectos traumáticos sobre los sectores que Eva quería socorrer.

Eva Perón fue una mujer de salud frágil, incluso desde sus tiempos de cabaretera, cuando las penalidades y restricciones que vivió agudizaron su condición. Falleció en el poder y su funeral fue todo un acontecimiento. Al fallecer poseía 1200 plaquetas de oro y plata, una esmeralda de 48 quilates, 100 relojes de oro, otras piedras preciosas, acciones e inmuebles, todo ello valorado en decenas de millones de dólares. Ello confirma el dicho que el que parte y reparte le toca la mejor parte, además de la enorme corrupción existente en el peronismo. Una cabaretera que llegó al gobierno con una mano atrás y otra delante termino multimillonaria.

La mujer de Perón se convertiría en una leyenda, gracias a la propaganda del movimiento peronista y a la imagen que algunos artistas transmitieron, ya que Eva Perón no sería recordada como la mujer que persiguió y destruyó la vida de muchos colegas de ella, ni por su contribución al declive de la economía argentina, sino como una de las primeras feministas de sus país y por su activo papel como abnegada defensora de los pobres y desamparados. Esto la llevó a ser merecedora de un musical protagonizado por Madona. La duplicidad del personaje de Evita nos hace rememorar la novela de Oscar Wilde ”El retrato de Dorian Gray”, en la cual el personaje central llega a un pacto con el diablo gracias al cual su retrato, escondido en un desván, refleja las huellas del envejecimiento y las fechorías cometidas, mientras el personaje real que se desplaza a la luz del sol permanece eternamente joven y sin macula. Con el musical de Madona sucede algo similar, el personaje real con el cual convivimos en la actualidad es el de ficción creado por Madona, mientras el otro, que se corresponde con la Eva resentida y corrupta fue tirado al desván de la historia y allí permanece, mientras nosotros imploramos con Madona “no llores por mí Argentina”.

Un dilema similar enfrenta el chavismo en la actualidad, producto de una serie televisiva sobre Chávez que está próxima a transmitirse. Con un guion elaborado por Moisés Naím se produjo la obra “El comandante”, en la cual Naim aspira a presentar al difunto con sus cualidades, pero también con sus máculas. El actor que representa el papel de Chávez, interpretó previamente al narcotraficante Pablo Escobar. Esta es una de las razones por las cuales los dirigentes chavistas temen que se presente al difunto como un capo mafioso, la cual fue una de sus facetas. Ello le ha parecido inaceptable a Nicolás Maduro quien ha expresado que no se acepta hablar mal de Chávez, dando inició a una campaña en la administración pública con afiches y otras menudencias, donde se prohíbe hablar mal del difunto. Adicionalmente a ello, ha ordenado a los escritores y creadores tarifados del régimen, como Luis Brito García y Román Chalbaud, producir una serie de TV donde se nos presente un Chávez de ficción, una versión fabulada del personaje, un humilde llanerito que no mataba ni una mosca, en lugar del pillo de siete suelas que en realidad fue.

El gobierno con ayuda de sus tarifados está tratando de hacer algo similar a lo que hizo Madona con Evita, pero tiene al tiempo en su contra. Son muchos los lustros que han pasado desde la muerte de Evita, lo cual permite que la desmemoria y la biología, hagan su labor y que la mayoría de los afectados por el régimen peronista, ya fallecidos, no alcen su voz de crítica y protesta ante la metamorfosis del personaje que hizo Madona. En cambio, en el caso de Chávez los afectados por sus decisiones y acciones, como la elección de Maduro y la mafia de militares corruptos que organizó, estamos todavía vivos, lo que hace poco probable que la creación de un personaje de ficción sea creíble. Es probable que con el tiempo esto cambie y que el retrato de Chávez con un rictus de maldad en su cara, agobiado por la verruga y la obesidad, sea escondido en el cuartel de la montaña y a las generaciones venideras se le pueda presentar en forma creíble la imagen del inocente llanerito, defensor de los pobres y desamparados que no se robó un centavo.

Profesor UCV

Nota: la información sobre Eva Perón se tomó de una biografía del personaje elaborada por el historiador Enrique Krauze, publicada en su obra “Redentores”.

 5 min


El TSJ ha venido recorriendo, en forma presurosa, un camino que no se orienta, precisamente, hacia la supremacía y efectividad de las normas de la Carta Magna y de su auténtico espíritu democrático, sino hacia la afirmación y consolidación de la denominada “revolución”, hoy bajo los lineamientos del “plan de la patria 2013-2019”.

Lo expresado se pone en evidencia con el examen de las decisiones de la Sala Constitucional, en particular, en “ponencias conjuntas” que ocultan a su proponente, en “pronunciamientos vinculantes” o en consideraciones con tal carácter bajo el título del “obiter dictum” (dicho de paso) que, pura y simplemente, desconocen derechos ciudadanos o lesionan la proclamada separación y autonomía de los poderes, pilares de un verdadero Estado de Derecho y de Justicia.

En este camino, bajo el signo del autoritarismo, se destacan algunas sentencias que merecen estar inscritas en el legado funesto de los juristas del horror venezolano.

Una decisión que -a mi juicio- constituye el ejemplo más patético de la manipulación de la justicia y del derecho es la sentencia de la mencionada Sala con la cual esta, contrariando sus precedentes, a los fines de destituir a dos alcaldes opositores, los condenó, sin más, por desacato a un amparo en un remedo de juicio y los mandó presos, revocó el mandato popular y, en evidente “fraude penal” convirtió en “ilícito judicial constitucional”, categoría inexistente hasta ese momento, lo que sencillamente es un delito según el Art. 31 de la Ley Orgánica de Amparo. A partir de una decisión como esta, todo parece posible, con el añadido de una seguidilla de sentencias que simplemente confirman los anuncios previos del Ejecutivo para afirmar su poder ante la exigencia política de desconocer a la Asamblea elegida por el pueblo.

Pero, además de las reiteradas sentencias contra la Asamblea y las atribuciones que le otorga la Constitución, bajo la fórmula vacía del “desacato”, que todo lo comprende como fórmula mágico-perversa, la inefable Sala Constitucional se ha erigido en el poder detrás del poder, ignorando que la soberanía reside en el pueblo y que este se expresó en forma inequívoca el 6 de diciembre de 2015.

A juicio vinculante de la Sala Constitucional, la Asamblea no existe y los diputados de la “mayoría opositora al gobierno nacional”, sencillamente, son subversivos que han acordado activar mecanismos inconstitucionales “desafiando la soberanía popular” y “desacatando decisiones del Máximo Tribunal”, por todo lo cual se encuentra “en anomia constitucional que degenera el caos que se ha procurado para sí misma, en su afán de inquirir (sic) la inestabilidad para el Estado, su gobierno y su pueblo soberano”. Por todo esto, siendo nulos todos los actos de la Asamblea, se fija lo que debe entenderse por abandono del cargo, se ordena remitir copia de la decisión a la Contraloría y al Ministerio Público y se ordena conocer y decidir sobre desacato a un amparo constitucional “a la luz de lo dispuesto en el artículo 31 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales”.

Sin duda, lo que se anuncia es un juicio sumario para los diputados de la mayoría opositora, como se hizo con los alcaldes; se anticipa la condena y, por supuesto, ya sentada jurisprudencia desconocedora de la inmunidad parlamentaria, aunque ello genere responsabilidad penal, de acuerdo con la Constitución, se vislumbra la disolución de la Asamblea, golpe definitivo a la Carta Magna y al sistema de libertades.

No cabe entender todo esto a la luz del derecho, sino de lo torcido. Como ha dejado en claro un magistrado de la Sala Político Administrativa en voto salvado a la decisión del caso Wilmer Azuaje, ninguna Sala puede modificar la Constitución ya que el “poder de modificar o cambiar la Constitución no es competencia del Tribunal Supremo de Justicia, en ninguna de sus siete Salas” y “tal poder solo corresponde, así lo creemos, al pueblo de Venezuela, quien puede ejercerlo a través de los mecanismos previstos en el propio texto constitucional, a saber: enmienda, reforma y Asamblea Nacional Constituyente”.

Pero, como lo expresó otro magistrado, en voto concurrente con el de la mayoría de la Sala Plena, en la misma decisión mencionada antes, después de diversas consideraciones sobre la posición de los magistrados: “vivimos tiempos de revolución que se oponen a la doctrina ideológica de cuando imperaba otro stablishment”.

@ArteagaSanchez

06 de febrero de 2017

http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/camino-torcido-del-tsj_79328

 3 min


Jesús Elorza G.

En la segunda década del siglo XIX, en la población de Cúa, actual estado Miranda, el matrimonio del villacurano Alejandro y la maracayera Paula celebraban el nacimiento de su hijo, quien posteriormente bautizarían con el nombre de Ezequiel.

Su niñez, fue como la de todo infante. Relacionada con su entorno y participe de los juegos infantiles de la época: Trompo y metras. Regularmente era motivo de burlas de sus compañeros, por ser su padre Alejandro un “blanco de orilla” o sea una persona perteneciente a la categoría de blanco, pero que no formaba parte ni del grupo de los españoles peninsulares (blancos nacidos en España) ni de la aristocracia local (los mantuanos).

Paula, su madre, al fallecer su esposo, en uno de los combates entre caudillos que se daban con mucha frecuencia en esa época, decide mudarse para la Villa de San Luis de Cura en donde regenta una bodega que les produce lo necesario para la manutención de la familia. Ezequiel pasó gran parte de su juventud atendiendo el negocio de la familia. Desde allí, dio muestras de su espíritu de galán atacando a todas las jóvenes que iban a comprar a la bodega. Sus compinches, al ver lo enamoradizo que era no dudaron en llamarlo “Bragueta loca”.

En todo el pueblo, existía un descontento creciente entre los soldados que regresaban de la guerra a sus hogares, encontrando a sus mujeres violadas, con sus hijos muriéndose de hambre, una agricultura y ganadería totalmente abandonada. Entre la población se había esfumado la ilusión de ser recompensados con Tierra y Libertad. Los negros, por su parte, reclamaban sus bonos de guerra y su libertad, pero también esa ilusión se desvanecía aceleradamente.

Ese entorno político social va marcando el desarrollo del joven Ezequiel que se complementa con la lectura del periódico “El Venezolano” que llegaba a la bodega.

Bajo el grito de “tierras y hombres libres” que retumbaba en los zaguanes de la solariega casa de Villa de Cura, se funda en abril de 1846 la Sociedad Liberal, proclamando “elecciones populares y horror a la oligarquía”. Ezequiel, comienza a perfilarse como líder indiscutible y emerge su candidatura como diputado a la Asamblea Provincial por la Provincia de Caracas, a la cual pertenecía el Cantón Villa de Cura. Su desempeño, como diputado liberal, era de oposición al régimen establecido de los godos o conservadores.

En los movimientos del régimen para detener los avances liberales se decide inhabilitar al joven Ezequiel. Ese hecho, lo llevo a seguir el camino de las armas y acompaña a Antonio Leocadio Guzmán a la cita que este tenía con Páez y Mariño en La Victoria, encuentro que no llego a materializarse. A partir de ese momento, Ezequiel se mete de lleno en la guerra y va sumando a su ejército una serie de personajes siniestros que van moldeando su carácter autoritario y déspota.

Uno de ellos era el “Indio Rangel” considerado por muchos como un bandido, violador de mujeres y asesino de jóvenes que se oponían a acompañarlo en sus fechorías. Otro era el sanguinario Pedro Aquino, conocido como “El Terror de las Llanuras” El indio Martín Espinoza, conocido por sus tropelías en contra de la población de los caseríos que incendiaba a su paso, el fusilamiento de personas y la decapitación de los soldados que caían prisioneros. Este siniestro personaje era permanentemente acompañado por un brujo encargado de hacerle trabajo, invocando al demonio, contra los enemigos de Martín Espinoza.

En los reposos del guerrero, Ezequiel no perdía tiempo para recuperar sus dotes de galán como “Bragueta loca” y en uno de esos momentos se levantó a una hermosa india llamada Biviana y la preñó. Posteriormente llamó a su hijo Nicolás.

Paso a paso, se fue construyendo el mito alrededor de Ezequiel. Es como el humo, decían algunos. Hasta ahora no han podido atraparlo. Las balas que le disparan no lo tocan. Dicen que está protegido por un escapulario de la Virgen del Carmen. Hay quienes comentan que se hace invisible transformándose en árbol o insecto, con una oración.

Tratando de impedir la ascendencia en la mitología popular, Ezequiel es juzgado por traición y hecho prisionero. Su traslado desde la Villa de San Luis de Cura hasta los calabozos del Castillo De San Carlos en Maracaibo, se transforma en un show conocido con el nombre de “El Prisionero del Burro Mocho”: Ezequiel fue amarrado y montado sobre un burro para que toda la población de los pueblos que atravesarán en el recorrido pudieran verlo y burlarse de él.

El mito se acrecienta….Ezequiel se fugó…..En Maracay, Biviana, la madre de su hijo logró ayudarlo a escaparse, distrayendo a sus carceleros.

Pero, lejos de agradecer a la indiecita por el favor recibido, procedió a casarse con Estefanía Falcón, una viuda adinerada y además!!hermana de Juan Crisóstomo Falcón!! Y con este enlace nupcial, se despierta, en Ezequiel, el gusto por la tenencia de esclavos. Ahora era el amo de Juana, que fue su sierva y de 36 años; de Nieves, su sierva de buena salud de la misma edad “valorada según tarifa en 300 pesos”; y de Francisco María Castillo, manumiso de 7 años y de Candelario de 16, también manumiso, Bonifacio, de 15 años, Rafaela de 5, y Jacinto, mayor de 15. Su ideal de Hombres Libres ….. ahora es reducido a “Con mis esclavos no se metan”.

La batalla histórica de Ezequiel se dio en Santa Inés, lo que más le gustaba para su ego narcisista, era El Himno ¡Oligarcas Temblad! Sobre todo en la estrofa: La espada redentora / del General Zamora/ confunde al enemigo / de la revolución.

¡Oligarcas Temblad / Viva la Libertad!

Las tropas de Ezequiel / al toque del clarín / derrotan las brigadas / del godo mandarin.

Después de ganar su épica batalla, Ezequiel se propone llevar la revolución al corazón del poder político en Caracas. Pero, pasó por alto la conspiración de Juan Crisóstomo Falcón, Antonio Guzmán Blanco y Rodolfo Calderón que terminó con su asesinato en San Carlos Cojedes, el 10 de enero de 1860.

La historia oficial sobre los culpables, depende de quien la cuenta: Para unos el autor del disparo fue Guzmán Blanco. Para otros fue el sargento Morón y por ultimo algunos agregan que fue el zambo Telésforo Santamaría. No es de dudar que al final le echen el muerto al negrito.

Con el paso del tiempo, han surgido voces que pretenden revivir el mito zamorano señalando que es “Una de las Tres Raíces”…..será porque a Ezequiel “le gustaba enterrar la yuca”. “Zamora Vive” dicen otros…..pero no dan la dirección exacta en donde esta ¿En los Teques o en el Panteón Nacional? “Zamora es socialista”….pero le gusta tener esclavos, rodearse de bandidos sanguinarios y asaltar los pueblos.

Por último, Ezequiel debe estarse revolcando en su tumba desconocida, al escuchar hablar de Revolución Federal a gobernantes totalitarios……Tierra y Libertad ….y expropian hatos y fincas……Hombres Libres y tienen las cárceles llenas de presos políticos…..no me jodan. Si vuelvo a nacer, me rebelo contra esos farsantes revolucionarios del siglo XXI.

 5 min