Pasar al contenido principal

Opinión

Visión y Análisis

Hoy quiero hablar del Mayo Francés, mayo de 1968. Su contexto fueron los célebres años 60’s. Me voy a tomar el atrevimiento de decir que los años 60 y parte de los 70 del siglo XX fueron años de transformación, y uno de los períodos brillantes de la Historia de la Humanidad; significaron una fuerte ruptura con el pasado, doy gracias por haber vivido un atisbo de esa época.

Fueron los años del fin del colonialismo; de los movimientos de liberación nacional; de la píldora anticonceptiva y de la liberación sexual; de los hippies, del rechazo al consumismo y a la moral puritana de los años 50; de rechazo al racismo y que crearon una música rebelde y maravillosa. En general, parecía que la Humanidad evolucionaba hacia estratos superiores donde todos los sueños eran posibles.

Tuvieron su lado oscuro: el enfrentamientos entre dos grandes potencias hegemónicas, la Unión Soviética y los Estados Unidos, que desarrollaron la Guerra Fría, un enfrentamiento soterrado, realizado mayoritariamente a través de terceros, pero no por eso menos mortífero y amenazador. En Cuba había triunfado la que se pensó que era la “revolución buena”, se esperaba que no tuviera los vicios de la soviética; en China Mao atacaba el “aburguesamiento” de la élite dirigente.

Francia vivía sus propias tensiones. La liberación de Argelia había fracturado la sociedad francesa. Charles de Gaulle aprovechaba su prestigio como héroe de guerra para gobernar de forma muy presidencialista. Sartre, Reich y Marcuse dominaban la esfera intelectual, con un marcado tinte izquierdista. En Vietnam, antigua colonia francesa, Estados Unidos y la Unión Soviética se enfrentaban, con vietnamitas en medio, era un conflicto que los franceses sentían como propio.

Luego de una década de desarrollo económico, bajaron los salarios, los conflictos sociales brotaron. Como casi siempre, la rebelión la iniciaron los estudiantes; un grupo de la universidad de Nanterre, protagonizó disturbios y manifestaciones anticapitalistas y contra la guerra de Vietnam, intervino la policía, violando la autonomía universitaria; esto originó más protestas y una huelga de estudiantes y profesores, el conflicto llegó a la Sorbona. Los sindicatos de la zona, infiltrados òr estudiantes, declararon una huelga en apoyo a los movimientos estudiantiles, para el 13 de mayo, en la cual participaron 9 millones de personas.

Se paralizaron miles de empresas, otras funcionaron bajo el “control obrero” y algunas localidades se establecieron controles de precios y distribución controlada de víveres, por los huelguistas. Bajo lemas como “prohibido prohibir” o “estamos condenados a ser libres” la rebelión se extendió. Se habla de vacío de poder, se pide la renuncia del presidente y llamado a un nuevo gobierno.

De Gaulle busca apoyo del ejército, generando gran inquietud; no renuncia, pero disuelve la Asamblea Nacional y convoca a elecciones parlamentarias. El partido comunista francés, dependiente de directrices soviéticas, no se anima a la rebelión; los obreros inician negociaciones; los estudiantes, con tendencia anarquista, rechazan los partidos políticos de izquierda, sus aliados naturales; el movimiento, sin una dirección clara y sin vocación real de poder, perdió fuerza y fue a las elecciones, en las cuales el de gaullismo obtuvo una victoria que lo ratificó en el poder.

Sin embargo, poco tiempo después De Gaulle perdió un plebiscito sobre su gestión, retirándose definitivamente de la política y abriendo el camino a una nueva generación que llevaría adelante reformas de la sociedad francesa, cuyas necesidades habían sido desnudadas por el Mayo Francés. Los trabajadores obtuvieron mejoras laborales, los estudiantes, sus reivindicaciones, la universidad se convirtió el reducto de la izquierda, como ocurriría también en América Latina por esos años.

El Mayo Francés no solo impactó la sociedad francesa. En varios países los estudiantes trataron de repetir el fenómeno francés: Alemania, Suiza, España, Italia, Argentina, Estados Unidos. México vivió la tragedia de la Plaza de Tlatelolco; Venezuela tuvo revueltas que condujeron al cierre de la Universidad Central por el gobierno de Rafael Caldera. Checoeslovaquia llegó a pensar que podía aflojar la correa soviética, implantando un “socialismo con rostro humano”, ilusión destruida por medio millón de soldados soviéticos y 2.300 tanques sofocando la Primavera de Praga.

¿Fue una “oportunidad perdida”? O ¿Fue una “salvación milagrosa”? Si el movimiento hubiese tomado el poder se hubiese creado una Francia Libre o una Francia Soviética? Quizás lo mejor fue lo que pasó, en todo caso, yo prefiero una sociedad liberal y libre y no una sociedad socialista y restrictiva de las libertades individuales.

Este movimiento demostró de que el movimiento estudiantil es un pionero de las reformas, de las libertades, que la universidades no “lavan el cerebro”, sino lo abren a nuevas ideas, a nuevas expresiones, a nuevas esperanzas, al cambio y a la mejora; pero también demostró que sin una idea clara, un plan definido y coherente y una participación del resto de la sociedad, ningún movimiento por sí solo no puede lograr los cambios que la sociedad necesita.

19 de mayo de 2018

https://visionyanalisis.blogspot.com/

 3 min


Casi setecientas páginas de discusión desde el punto de vista legal y constitucional, escritas por el distinguido jurista Allan Brewer-Carías, recogen la historia de nuestra industria petrolera, desde las concesionarias transnacionales hasta su destrucción, iniciada en el 2002 con “el despido masivo e insensato de gran parte de la fuerza laboral”. Este importante aporte, que incluye unas notas de presentación escrita por varios autores, recuerda hechos relevantes, destruye mitos y sustenta denuncias sobre el colapso de nuestra principal industria.

En los inicios las empresas extranjeras se aprovecharon del corrupto dictador Juan Vicente Gómez, pero a partir de 1943 el Estado Venezolano aprobó leyes, reglamentos y decretos que permitieron cierto control. Gradualmente el fisco incrementó su participación en las ganancias, desde un 50% en 1948 hasta un 98% al momento de la estatización en 1975. Aunque simpatizábamos con la estatización, hoy muchos nos preguntamos si fue una decisión acertada, considerando que el país obtenía esa elevada participación, sin realizar inversiones ni correr riesgos. En esa etapa nuestro país llegó a ser el primer exportador y segundo productor mundial de petróleo.

Afortunadamente, en los primeros años de la estatización la industria petrolera se manejó con profesionalismo y transparencia. Pdvsa fue considerada la segunda empresa mundial de petróleo, la mayor empresa industrial de latinoamérica y número 12 entre las 500 del mundo. Los rojos se opusieron tenazmente al artículo 5 de la Ley de Nacionalización que dejaba una rendija para participación del sector privado, pero después se aprovecharon del mismo y es lo que permite que todavía exportemos petróleo.

La Apertura a empresas privadas se inició en 1995. No fue un capricho, sino una necesidad para poder aumentar la producción. Brewer aporta justificaciones sobre la legalidad de los contratos de exploración a riesgo y ganancias compartidas, los convenios operativos y las asociaciones estratégicas. También avala el arbitraje en instancias internacionales, basado en el concepto moderno de “inmunidad relativa” versus la antigua de “inmunidad absoluta”, recalcando que este mismo gobierno lo autorizó en la Ley de Inversiones Extranjeras de 1999, cuando estaba urgido de dinero. La entonces Corte Suprema se pronunció positivamente en 1999 sobre la legalidad de los acuerdos.

El distinguido autor señala que este gobierno que predica el repudio al sector privado, le abrió a este las puertas con el artículo 303 de la Constitución de 1999, el cual permite la venta total de las acciones de las filiales operadoras. Así mismo, la Ley de Hidrocarburos Gaseosos de 1999 dio libre acceso al gas natural no asociado al petróleo y la Ley Orgánica de Hidrocarburos del 2001 permite que el sector privado establezca nuevas refinerías y da pie para que las existentes pudiesen ser operadas por privados. En el 2002 constituyó una empresa mixta con China National Petroleum Corporation para producir bitumen y Orimulsión, en la que Pdvsa solo tenía 30 % de acciones. Esto lo hizo, según Brewer, mientras sostenía un discurso anti neoliberal.

En el 2004 fusionaron los cargos de ministro de Energía y Petróleo con el de presidente de Pdvsa, con lo que el controlador y el controlado son la misma persona. El el período 2006 y 2007, el gobierno forzó a que los anteriores convenios pasaran a empresas mixtas, en las que el Estado debía tener un 60% de las acciones. Esto era innecesario, ya que en esos convenios estaba claro que las decisiones importantes debían contar con la aprobación de Pdvsa, cuyo representante presidía y tenía derecho a doble voto en el Comité de Control paritario. Esa medida fue perjudicial porque Pdvsa debe aportar más dinero y, como no lo tiene, las empresas han decaído y, además, ahora ha perdido demandas por violar lo acordado.

En el 2009, el gobierno aprobó el Decreto Ley de Nacionalización de Servicios Auxiliares y Conexos prestado por el sector privado a Pdvsa, tales como inyección de gas, lanchas y buzos en el Lago de Maracaibo, tendido y mantenimiento de cables y tuberías. Esto ocasionó una caída drástica de la producción y deterioro de esos servicios. Años después, Eulogio Del Pino, entonces presidente de Pdvsa, reconoció que fue un error, prometiendo devolver las empresas. En la Faja del Orinoco se crearon 20 empresas mixtas de servicios con participación de solo un 20% de Pdvsa. Sin embargo, esta decisión fue tomada ilegalmente, sin derogar la Ley citada.

En el 2016 el Ejecutivo creó la empresa petrolera y minera Camimpeg, adscrita al ministerio de la Defensa y sin que la Contraloría General pueda auditarla. En el 2017 Cuba se apoderó, por supuestas deudas, de las acciones de Pdvsa en la refinería de Cienfuegos cuya rehabilitación fue con recursos de Venezuela. En el 2018 la Sala Constitucional del TSJ dio un golpe de estado al asumir funciones de la Asamblea Nacional y delegar en el Ejecutivo lo relacionado con Pdvsa. Este mismo año, la espuria Constituyente aprobó una “Ley Constitucional” que obvia la obligación de licitar lo cual, según Brewer, es “institucionalizar la cleptocracia”.

El autor de esta crónica concluye que “lo que trágicamente resulta es que mayor incoherencia, mayor irresponsabilidad y mayor ineptitud es ciertamente difícil de encontrar en cualquier otra experiencia parecida, pero con la consecuencia en este caso de que produjo la destrucción de la que fue hace pocos años, la primera empresa de América Latina; y consecuencialmente, del desmantelamiento de un país entero, cuya recuperación sin duda, requerirá hacia el futuro del trabajo tenaz de varias generaciones”.

Como (había) en botica:

El elevado número de jóvenes oficiales presos evidencia que la Fuerza Armada sí es recuperable.

La unidad con Falcón y su grupo es necesaria, pero declaraciones como la de Enrique Ochoa Antich de que “la nueva oposición será alrededor de Falcón”, no solo no ayuda, sino que es presuntuosa. Tampoco ayuda que Carlos Raúl Hernández escriba que “Falcón fue derrotado por la monumental maquinaria de calumnias”.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min


Lidis Méndez

¿Por qué es difícil llegar a un acuerdo razonable para gobernar eficazmente un país con recursos naturales y energéticos abundantes que pueden alcanzar para todos? Porque conviene más no hacerlo; es decir, mientras persista el caos y el discenso es más fácil seguir distribuyendo cuantiosos recursos entre pocas personas.

Este artículo es una reflexión que busca respuestas más allá de los bigotes del mandatario reelecto hace tres días con un 48% de participación según cifras del CNE. Mientras la economía en América Latina crece o mejora en muchos países, Venezuela se hunde en la miseria, la pobreza, la inseguridad y la corrupción sin que se atine de manera contundente en la presentación de un plan para salir de la crisis. Ni siquiera se piensa en un plan de austeridad, porque la riqueza exacerbada de un 20% de la población puede controlar y manipular el suministro de alimentos, insumos y servicios del 80% restante.

¿Cómo puede un presidente sostenerse en el poder con una inflación de 12000%? O mejor aún ¿Cómo puede ser reelecto un presidente en un país quebrado económicamente? Hay una respuesta sencilla y evidente: las elecciones son cortinas de humo que obstaculizan la visión del verdadero conflicto que tiene a Venezuela condenada en la miseria y no es otro que un Estado encubridor de actividades delictivas tales como el terrorismo, contrabando, narcotráfico, corrupción, extracción ilegal de minerales, explotación de personas y prostitución de menores. En algunos sectores de las capitales más importantes de Venezuela la opulencia es grotesca mientras que la pobreza se multiplica. Elegir un presidente tiene sentido cuando existen instituciones que pueden garantizar un buen gobierno, no importa si el tipo es un genio de las finanzas, un ex militar golpista o un ex sindicalista, eso es lo de menos. Con toda honestidad siempre me cuestiono ¿porque tanto lío por la silla en Miraflores si la pasta y la plasta esta en los poderes públicos y sus dependencias?

La propaganda gubernamental continúa fomentado la mediocridad y el rencor entre demócratas y socialistas castrando cualquier posibilidad de entendimiento a mediano o largo plazo, mientras que los niños y jóvenes deambulan por las calles, escuelas, liceos y universidades con el pellejo recubriéndoles los huesos. No hay medidas establecidas para garantizar el bienestar y la felicidad de esta generación, porque la descendencia del 20% pudiente seguramente ya está en el exterior, los más humildes y menos agraciados por el destino estarán esclavizados y condenados en un paraíso tropical.

Con el tiempo muchos han entendido la diferencia entre un gobierno mediático y un gobierno real, puesto que no todo lo que se anuncia en televisión llega a formar parte de la realidad en la cuadra del barrio. Sin embargo, los dos presidentes socialistas han declarado públicamente hacer de Venezuela un país potencia, aún con la dependencia del petróleo e industrias básicas en bancarrota. Ahora vemos que los presidentes socialistas no han tenido un buen gobierno pero si un buen temple para conservar la silla en Miraflores, no son grandes estadistas ni mucho menos, por tal motivo se rodean de funcionarios mediocres y oportunistas.

Estos presidentes sin gobiernos entendieron que la masa vive de la inmediatez, el generalato del contrabando, los politiqueros de prebendas, los industriales y comerciantes de buenos negocios, los tecnócratas de sobornos y los idealistas de incredulidad. El arte de no gobernar mantenerse en el poder, reelegirse y ganar es un fallo cuestionable del sistema político democrático, por tal motivo es importante entender que estamos en otro escenario, que el juego político es distinto y que el país en general ya no es, ni será el mismo que algún día fue.

Secretaria de Organización

Unidad Visión Venezuela-Mérida

www.unidadvisionvenezuela.com.ve

vivzla@gmail.com

@lidis1402

 2 min


En estos días aciagos de una Venezuela deprimida y atribulada, asediado el pueblo por las carencias de alimentos y medicinas, acosada la ciudadanía por la inseguridad, comprometida la esperanza de la comunidad ante la perspectiva de un futuro incierto de mayores penurias, separadas las familias por la partida de los hijos en busca de mejores condiciones de vida y, sobre todo, afectados en nuestra dignidad ante el descaro de la compra de conciencias y el chantaje constituido en arma para doblegar a la población, se han hecho manifiestas las señales más positivas del verdadero sentir venezolano.

Es cierto que en estos años hemos sido testigos de las muestras de un odio que nos es ajeno y no son infrecuentes las manifestaciones de retaliación y venganza que se apoderan de nuestro espíritu, pero no es menos cierto que nos quedamos sorprendidos ante la respuesta que se va generalizando de la generosidad y solidaridad de nuestro pueblo para contribuir al alivio de las necesidades de nuestros hermanos.

A mí me ha tocado experimentar en vivo lo que acabo de expresar con motivo de la urgencia de un medicamento para un enfermo cercano requerido de un tratamiento específico.

Tocar la puerta de un vecino a quien conocíamos de vista en las actividades de todos los días, en el mercado, en la farmacia, en la panadería o en la iglesia, con el fin de recoger una medicina que no se encuentra, ha sido una maravillosa experiencia.

Sin duda, las necesidades de quienes padecen graves calamidades, si bien pueden suscitar resentimientos hacía los poderosos que, prevalidos de su efímera posición, han liquidado esperanzas y proyectos de vida, también han hecho posible que salgan a relucir expresiones de genuina fraternidad y acciones concretas de ayuda y acompañamiento de los que sufren apremiantes condiciones de vida.

Las ollas solidarias de las parroquias que comparten los alimentos con niños o adultos que padecen hambre; las asociaciones de derechos humanos que velan por la ayuda a los presos; la asistencia gratuita a los perseguidos simplemente por pensar diferente; o las organizaciones privadas que procuran las medicinas a quienes las requieren y se ven imposibilitados de conseguirlas, son la prueba fehaciente de instituciones o iniciativas particulares que florecen a la vera del camino de las dificultades de un país.

Tengo el testimonio de vecinos que veo llenar las bolsas del mercado –que ya no se regalan– para llevar comida a un hogar de niños o ancianos; he conversado con ejemplares ciudadanos nacidos en otras tierras que hoy le devuelven con amor a nuestros hermanos el gesto y la acogida que les dimos en nuestra cálida tierra, que no piensan en abandonar; he oído con admiración y respeto las palabras de aliento de quienes han sentido en carne propia las experiencias de la persecución y hoy son solidarios con nuestros encarcelados en infames antros de degradación humana.

Venezuela, después de este proceso, con etapas que deben quedar grabadas en nuestra conciencia ciudadana, vivirá otros tiempos en los que un futuro mejor que nos merecemos no podrá hacer olvidar los más nobles sentimientos que nos identifican como pueblo.

aas@arteagasanchez.com

@ArteagaSanchez

El Nacional

28 de mayo de 2018

 2 min


Isaías A. Márquez Díaz

Pese a todos los esfuerzos y prerrogativas del madurismo, cualquier ingenuo y/o bobalicón pudo darse cuenta de sus maquinaciones a fin de lograr ese triunfo tan anhelado y cuestionable que, con todo ardid, doña Tibisay Lucena Ramírez anuncia a las ocho de la noche, conciente, plenamente, del plan urdido, y ante la comunidad nacional e internacional poco o nada sugestionables, en virtud de los desatinos y discapacidad de un gobierno que desarrolla una dictadura a objeto de sojuzgar a su población.

La señora Lucena se presta para el anuncio de la rimbombancia del triunfo de Nicolás Maduro, con unos dos tercios de los dufragios (¿?) pero obvia el índice de abstencionismo, el cual es muy notorio en virtud de la desolación que, a escala nacional, ofrecen los centros de votación desde el momento de apertura de las mesas (seis de la mañana), y se hace más notoria a medida que avanzan las horas, junto con los cuadernos de votación donde el lector debía firmar y colocar la huella de su pulgar derecho, de espacios y hojas enteras en blanco.

No obstante, la señora Lucena con instrucciones muy precisas, tras haber realizado una gira a objeto de exponer la fiabilidad del sistema electoral cenezolano, se atreve a anunciar a toda Venezuela y a la comunidad internacional que la acechan sin tregua alguna porque su retórica no convence ya que todo se descubre, aparte de las presunciones, por las declaraciones de visos triunfalistas que ofrece la plana mayor del PSUV.

En consecuencia, el aislamiento de Venezuela se acentúa, sobre todo por la reacción, pertinente, del Grupo de Lima, cuyas actitudes y/o decisiones no deben comportar injerencia en nuestros asuntos internos, sino un llamamiento a la reflexión y no al ensoberbecimiento que podría ostentarse por semejante triunfo pírrico.

 1 min


Nelsón Acosta Espinoza

El día esperado transcurrió sin sorpresas. Me refiero al pasado 20 de Mayo. Los resultados electorales confirmaron las predicciones de gran parte de los analistas políticos. La insubordinación ciudadana se impuso. Más del 50% de los votantes permanecieron en sus hogares en un gesto de rebeldía ciudadana. Es importante subrayar este último concepto. La abstención que prevaleció el 20 de los corrientes no puede ser interpretada como desaliento o indiferencia hacia el acto comicial. Por el contrario, fue una forma de rebeldía mediante la cual los ciudadanos enviaron un claro mensaje a la clase política oficialista y opositora: sus invocaciones políticas eran y son inapropiadas. No lograron interpelar a la ciudadanía. Sus estrategias y tácticas discursivas apuntaron en el sentido contrario al “humor” que prevalecía en la mayoría de la población opositora. Se requiere, entonces, formular una propuesta política que este a la altura de las necesidades de la población y, en consecuencia, logre mutar este sentimiento de insatisfacción en actos de rebeldía ciudadana.

No tengo la menor duda. El presente entorno social y político es propicio para albergar una apuesta de esta naturaleza. Son precisos los datos que proporciona la realidad. A saber: 80% de los hogares presentan inseguridad alimentaria (ENCOVI, 2017); el Observatorio Venezolano de conflictividad Social ha reportado más de 900 protestas a lo largo del mes pasado. La mayoría de ellas son por derechos sociales, económicos o laborales; los niveles de violencia y criminalidad han aumentado en forma significativa. Se prevé que esta situación empeorará. No hay alternativa. La hiperinflación continúa su marcha empobrecedora y la producción petrolera disminuye en forma drástica.

En síntesis: el Estado democrático ha desaparecido. Su lugar está siendo ocupado por aparatos de vocación represiva y autoritaria. Una única orientación prevalece en sus ejecutorias: garantizar la permanencia en el poder de la burocracia madurista. En otras palabras, las elecciones lejos haber sido un instrumento para procesar las preferencias ciudadanas ha mutado en procedimientos para legitimar la elite en el poder. No existe pluralidad democrática en el país. El gobierno se sostiene por la acción de los poderes facticos.

¿Cómo enfrentar esta situación? ¿Qué forma de protesta será apropiada en este contexto? En fin, ¿Cuáles acciones políticas han de ser las adecuadas en esta coyuntura?

Comencemos a dilucidar estas interrogantes por la última de ellas. Bien la respuesta, si se quiere, es simple. Hay que propiciar una unidad superior que aglutine todas las expresiones opositoras existentes en el país. Para alcanzar este objetivo, es indispensable cesar en la búsqueda de culpables en relación a los resultados electorales. Antes por el contrario, es imperante comprender las oportunidades que la presente coyuntura ofrece para impulsar el cambio político que la mayoría de la población anhela.

En relación a los otros temas o preguntas parece necesario revisar experiencias históricas homologas a nuestra coyuntura. Me viene a la mente las protestas que protagonizó el movimiento obrero polaco en la década de los ochenta del siglo pasado. En especial la de agosto de ese año en los astilleros Lenin de Gdansk. El líder obrero Lech Walesa obtuvo una victorial al lograr que el estado comunista reconociera a los trabajadores el derecho de organizar libremente sus sindicatos. A partir de este histórico hecho se desató la ola democratizadora que dio al traste con el régimen comunista de esa nación.

Lo que intento subrayar es que en el país se ha abierto un compás de tiempo que hace necesario explorar diversas formas de protestas. Encadenarlas en el sentido que cada una de ellas se evoque mutuamente y que tenga como objetivo demandar una única reivindicación: la renuncia de Maduro y la convocatoria de elecciones. He sacado el ejemplo polaco para ilustrar la necesidad de ubicar “nuestro astillero” y concentrar en él todas las formas de protestas en el marco, desde luego, de una nueva unidad superior.

La mesa está servida. Estamos en presencia de una crisis que rebasa las fronteras y tiene connotaciones de carácter internacional. La presencia de Maduro en el poder es un obstáculo que impedirá dar respuestas apropiadas para enfrentar la hiperinflación, el colapso de la producción petrolera y la emergencia social que sacude el país.

La única alternativa viable es la renuncia del Presidente Maduro y la convocatoria de nuevas elecciones.

La política es así.

http://autonomiaspoliticas.blogspot.com/2018/05/insubordinacion-ciudadan...ón+y+Autonomías+Políticas%29

 3 min


El dato relevante del 20 de mayo fue la ausencia de más de 70% del cuerpo electoral en los centros de votación; la abstención más alta desde que en Venezuela hay elecciones presidenciales. Fue inmensa, aun tomando en cuenta los datos trucados del CNE. Entre los postulados Maduro ganó, lo cual estaba cantado de antemano y por tanto no hubo sorpresas ni Dark Horse.

Un proceso ilegal e ilegitimo convocado para facilitar el continuismo y no para que se expresara la voluntad ciudadana. Una campaña electoral marcada por el desinterés ciudadano, debido a que la mayoría determinante del país estaba consciente de la ausencia de cualidad democrática del mismo.

El 20 se escenificó un verdadero acto de dignidad y resistencia nacional de mano de la única forma eficaz y posible en el contexto del excesivo despliegue de las fuerzas represivas del Estado y de los Colectivos: el vacío en las mesas de votación.

La decisión de Henri Falcón y su partido de competir, a todo evento, en los comicios presidenciales fue tomada el año pasado y a la luz de lo sucedido era irreversible (así lo demuestran los acontecimientos sucedidos al respecto); fue una operación planificada con todo el cuidado del caso.

El objetivo de la misma era en primera instancia tratar de recoger a su favor el enorme sentimiento de cambio que anida en la sociedad para ganarle las elecciones a Maduro; de no ser lo primero posible obtener un respaldo tan grande que convirtiera a Falcón en el líder de la oposición y por consiguiente en interlocutor privilegiado con el régimen. Ninguno de los objetivos propuestos se cumplió.

Falcón y sus condotieros han venido diagnosticando erróneamente al régimen y al cuadro político existente amén de fallar en la ponderación de sus fortalezas y debilidades (sobre todo las últimas) para asumir la operación candidatura presidencial.

El Falconismo considera al sistema como uno con conductas autoritarias, ineficiente y corrupto pero derrotable mediante elecciones sin importar las condiciones y garantías de las mismas. Cuando la realidad demuestra, todos los días, que estamos en presencia de un sistema político – de facto, porque hay un legalidad aún vigente pero inobservada por el Gobierno - neo dictatorial con vocación totalitaria marcadamente corrupto e ineficaz.

Sistema que ha pervertido el voto y desnaturalizado su condición fundamental de instrumente de la voluntad ciudadana al convertirlo en instrumento del continuismo.

La candidatura Falcón nació con una serie de debilidades que anularon las pocas fortalezas del candidato, su partido y sus apoyantes: competía contra un sistema decidido a ganar a como dé lugar, fue una candidatura enfrentada a la unidad opositora -valor fundamental del mundo democrático -, a una vasta coalición de partidos políticos, amplios sectores de la sociedad civil organizada, la iglesia, los empresarios, los universitarios, sindicalistas y otros conglomerados (reforzando la desconfianza existente en parte de la base social opositora hacia su figura), desestimó los llamados de la comunidad internacional democrática a no participar en el proceso, Falcón fue considerado poco competitivo por haber perdido la gobernación de Lara, no es un político carismático capaz de concitar emoción y adhesión para afrontar una competencia tan desigual.

A lo anterior debe agregarse que nunca logró articular un discurso que le permitiera ganar competitividad, incumplió compromisos como el de supeditar su continuidad en la competencia a la presencia de la ONU en condición de observador lo que aumento la desconfianza hacia su candidatura. Escasas personalidades de prestigio lo apoyaron, abundaron políticos desgastados algunos y bastantes cuestionados otros. Nunca logró polarizar con Maduro y la prueba de ésta afirmación fue el empuje de Bertucci.

En definitiva no pudo concitar tras su figura ni el apoyo de la base tradicional opositora, ni de los llamados nini, tampoco del chavismo descontento.

Por todas esas razones la operación fracasó y no por la abstención cómo insisten algunas viudas de la misma, mientras otros apoyantes, es el caso de Francisco Rodríguez afirman: “la no participación no fue la causa de los resultados”.

Saludo y aprecio positivamente la postura de Falcón la noche del 20/5. Espero sea propicia para un reencuentro unitario.

Caracas, 26 de mayo de 2018

 3 min