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Opinión

Una de las preguntas más acuciantes que se hacen los norteamericanos en estos días es: de llegar a la presidencia del país, ¿sería Trump un peligro real para el sistema democrático de Estados Unidos?

No es fácil contestar esa pregunta con certeza porque podría suceder que, una vez elegido, Trump asuma la enorme carga que ha recibido con una responsabilidad y una seriedad que lo lleve a olvidar sus desplantes, insultos, juicios apresurados y declaraciones comprometedoras.

Sin embargo, de acuerdo a lo que he podido leer y oír aquí en los últimos días, parece que hay razones más que valederas para preocuparse por el destino de esta nación, que es el centro del mundo, y por las posibles consecuencias en sus relaciones internacionales.

Esta preocupación que señalo aquí no es propia solamente de los demócratas y de los enemigos del magnate del "real estate". Por ejemplo, el prestigioso Washington Post ha publicado varias veces la opinión de su consejo editorial sobre la candidatura de Trump. En todas las ocasiones ha sido una opinión totalmente contraria a la conveniencia de la candidatura y del posible triunfo de Trump. Por ejemplo, el 22 de abril de 2016 publica una editorial cuyo título es muy sugerente: "Softening on Trump? Remember this", y a continuación recuerda 20 ocasiones en las que Trump mintió, insultó, emitió amenazas, hizo promesas incumplibles o muy peligrosas, se burló de varias figuras prominentes, etc.

Hay algunas muy conocidas como las amenazas de no permitir la entrada de musulmanes a Estados Unidos y de deportar a los 11 millones de inmigrantes ilegales, la ofensa a una reportera de Fox News diciendo que ella le hizo preguntas difíciles porque estaba menstruando. Son bien conocidas también sus declaraciones diciendo que los mexicanos que entran al país son violadores o narcotraficantes, afirmando que sería aceptable que los soldados americanos torturaran a los posibles terroristas y que mataran a la familia de ellos. Su posición contra la OTAN también ha sido motivo de preocupación entre los asesores políticos internacionales.

El 2 de junio de este año, el mismo consejo editorial del Washington Post publicó una nota con el título siguiente: "El apoyo de Mr. Ryan a Trump. Un día triste para el partido republicano y para América". Paul Ryan es uno de los más importantes republicanos, Speaker (Presidente) de la cámara de diputados. El Washington Post sostiene allí que Ryan he dado un paso lamentable con ese apoyo a Trump, traicionando los principios republicanos que siempre ha defendido.

El otro diario de gran prestigio en Estados Unidos, el New York Times, también ha criticado con dureza las declaraciones irresponsables de Trump.

Hace muy pocos días sucedió un episodio que tiene muy alarmados a la mayoría de los juristas de prestigio de Estados Unidos. Un juez de California, de apellido Curiel, está llevando adelante dos juicios contra la Trump University, incoados por personas que se sintieron engañadas por esa universidad.

Trump ha dicho que ese juez, que debe ser mexicano, es un odiador, que lo odia a él por lo que ha dicho de los mexicanos, que es muy duro contra su universidad. Y añadió: ¿qué pasaría si en noviembre llego a ser presidente y abro una causa civil contra ese juez? Resulta que el juez no es mexicano, es nacido en Indiana, pero lo más importante es que Trump ha emitido una amenaza que va contra un principio sagrado de la constitución de Estados Unidos: la separación de los poderes y el debido respeto entre ellos. Algunos juristas han dicho que Trump es una amenaza a esa constitución.

Pareciera entonces que, según muchas opiniones prestigiosas, Trump puede ser un peligro real para la democracia americana si llega a ser presidente. Sin embargo, la mayoría de los dirigentes republicanos importantes ya han dado su respaldo a Trump y, de hecho, Trump es el candidato oficial y el que dirige en estos momentos los destinos de ese partido.

Algunos dirigentes republicanos, como la familia Bush y Mitt Romney, se han negado hasta ahora a darle su apoyo, pero todos los otros lo han hecho, algunos con muchas dudas y reticencias, pero al final han cedido ante el hecho cumplido de su candidatura.

No nos queda otra alternativa que esperar a noviembre para poder dar una respuesta definitiva a nuestra pregunta inicial.

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¿Estamos viendo un nuevo amanecer del fascismo? Mucha gente empieza a pensar que sí. Se ha comparado a Donald Trump con un fascista. También a Vladimir Putin y a una variedad de demagogos y charlatanes de derecha. La reciente ola de bravata autoritaria ha llegado hasta las Filipinas, cuyo presidente electo, Rodrigo “el castigador” Duterte, ha prometido arrojar a los criminales sospechosos a la Bahía de Manila.

El problema con términos como “fascismo” o “nazi” es que tanta gente ignorante los ha utilizado con tanta frecuencia, en tantas situaciones, que hace mucho tiempo que han perdido todo significado real. Son pocos los que saben de primera mano qué significó realmente el fascismo. Se ha convertido en una frase genérica para referirse a aquellas personas o ideas que no nos gustan.

La retórica imprecisa no sólo ha tornado chabacano el debate político, sino también la memoria histórica. Cuando un político republicano compara los impuestos a la propiedad en Estados Unidos con el Holocausto, como lo hizo un candidato al Senado en 2014, los asesinatos masivos de judíos se trivializan al punto de perder todo sentido. Lo mismo es más o menos válido cuando se compara a Trump con Hitler o Mussolini.

Como resultado de ello, nos distraemos con demasiada facilidad de los peligros reales de la demagogia moderna. Después de todo, a Trump -o a Geert Wilders en Holanda o a Putin o a Duterte- no le resulta difícil refutar las acusaciones de fascista o nazi. Pueden ser repulsivos, pero no están organizando guardias de asalto uniformados, construyendo campos de concentración o exigiendo el estado corporativo. Putin es el que más cerca está, pero ni siquiera él es Hitler.

Por supuesto, la falta de memoria o la ignorancia sobre el pasado se da en ambas direcciones. Cuando un joven escritor holandés, empático con la nueva ola populista, expresó antipatía por la “elite cultural” de su país, por promover la “música atonal” y otras formas arrogantes de fealdad, en lugar de la belleza saludable que abraza el hombre común, me pregunto si estaba al tanto del ataque de los nazis al “arte degenerado”. La música atonal, que difícilmente sea la música de vanguardia hoy, era precisamente el tipo de cosa que los subalternos de Hitler detestaban -y en definitiva prohibieron.

Se perciben otros ecos de nuestra historia más oscura en la grandilocuencia política contemporánea, que hace apenas unas décadas habría marginado a cualquier político que hiciera uso de ella. Avivar el odio a las minorías, arremeter contra la prensa, agitar a las masas en contra de los intelectuales, los financistas o cualquiera que hable más de un idioma, no era parte de la política tradicional, porque suficientes personas todavía entendían los peligros de ese tipo de discurso.

Es evidente que a los demagogos de hoy no les importa mucho lo que definen burlonamente como “corrección política”. Es menos claro si tienen suficiente conciencia histórica como para saber que están reavivando a un monstruo que las generaciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial creían muerto pero que ahora sabemos que sólo estaba dormido, hasta que la ignorancia del pasado le permita volver a despertarse.

Esto no quiere decir que todo lo que dicen los populistas no sea verdad. Hitler también tenía razón al creer que el desempleo masivo era un problema en Alemania. Muchas de las pesadillas de los agitadores merecen, sin duda, una crítica: la opacidad de la Unión Europea, la duplicidad y la codicia de los banqueros de Wall Street, la reticencia a enfrentar los problemas causados por la inmigración masiva, la falta de preocupación por aquellos afectados por la globalización económica.

Todos estos son problemas que los partidos políticos convencionales no han querido o no han podido resolver. Pero cuando los populistas de hoy empiezan a culpar de estas dificultades a “las elites”, quienes quieran que sean, y a las minorías étnicas o religiosas impopulares, suenan próximos, inquietantemente, a los enemigos de la democracia liberal de los años 1930.

La verdadera marca del demagogo intolerante es la mención de la “traición”. Las elites cosmopolitas “nos” han apuñalado por la espalda; estamos enfrentando un abismo; los extranjeros están socavando nuestra cultura; nuestra nación puede volver a ser grande si eliminamos a los traidores, acallamos sus voces en los medios y unimos a la “mayoría silenciosa” para revivir el organismo nacional saludable. Los políticos y sus seguidores que se expresan de esta manera pueden no ser fascistas; pero ciertamente hablan como ellos.

Los fascistas y nazis de los años 1930 no surgieron de la nada. Sus ideas no eran originales. Durante muchos años, intelectuales, activistas, periodistas y clérigos habían articulado ideas llenas de odio que sentaron las bases para Mussolini, Hitler y sus imitadores en otros países. Algunos eran reaccionarios católicos que detestaban el secularismo y los derechos individuales. Otros estaban obsesionados con la supuesta dominación global de los judíos. Y otros eran románticos en busca de un espíritu racial o nacional esencial.

La mayoría de los demagogos modernos tal vez tengan una conciencia vaga de estos precedentes, si es que los conocen. En países de Europa central como Hungría, o de hecho en Francia, pueden en verdad entender los vínculos muy bien, y algunos de los políticos de extrema derecha de hoy no le temen a ser abiertamente antisemitas. En la mayoría de los países occidentales, en cambio, estos agitadores utilizan su admiración declarada por Israel como una suerte de excusa y dirigen su racismo a los musulmanes.

Las palabras y las ideas tienen consecuencias. No se debería comparar a los líderes populistas de hoy con los dictadores asesinos del pasado bastante reciente. Pero, al explotar los mismos sentimientos populares, contribuyen a un clima venenoso, que podría volver a introducir la violencia política en la corriente dominante una vez más.

Ian Buruma is Professor of Democracy, Human Rights, and Journalism at Bard College. He is the author of numerous books, including Murder in Amsterdam: The Death of Theo Van Gogh and the Limits of Tolerance and Year Zero: A History of 1945.

Project Syndicate ________________________________________

POLIS, 8 de junio 2016

http://polisfmires.blogspot.com/2016/06/ian-buruma-primavera-del-fascismo.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+blogspot%2FxSpmE+%28POLIS%29

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Tanto los dirigentes políticos como el resto de los electores debemos entender que la relación entre ambos ha cambiado, lo cual obliga a ser más prudentes y a escuchar antes de emitir opiniones. En los tiempos actuales es evidente que los dirigentes políticos en todas las latitudes ya no tienen el poder de antaño. No es asunto de que sean menos capaces que antes sino que, como dice Moisés Naim en su libro ¨La pérdida de Poder¨, hoy este se ha diluido y ni las grandes corporaciones disfrutan de muchos grados de libertad.

Las redes sociales han permitido que el ciudadano común que no tiene acceso a entrevistas o a escribir en los medios tradicionales de comunicación y que antes se limitaba a votar y asistir a concentraciones, hoy pueda expresar su opinión sin ninguna traba, llegarle a mucha gente y tener cierto grado de influencia. Esta democratización de la influencia es positiva y obliga a una mayor interacción entre las partes. Hasta hace poco, la relación entre los dirigentes políticos y los electores era casi como en el ejército en donde ¨superior manda y subalterno obedece¨. Ya no más.

Los dirigentes deben entender que no tienen el monopolio de opinar sobre política, más cuando no es un secreto que muchos no tienen la formación de sus antecesores. A veces, por falta de argumentos para defender sus puntos de vista apelan a descalificaciones y tildan de antipolíticos a quienes piensan diferente y no militan en un partido. Como bien dice José Antonio Gil Yépes, ¨los líderes tradicionales asumen que pueden y deben tomar decisiones por los liderados. El líder moderno no conoce de antemano las soluciones, es un servidor expectante de una solución integradora que surgirá del diálogo que facilite y no del monólogo que imponga¨.

Por ello los dirigentes deben asumir una posición prudente y no disparar desde la cintura. Tenemos la impresión de que el twitter debería ser más para periodistas, artistas y ciudadanos comunes y menos para los dirigentes que a las primeras de cambio expresan opiniones inmaduras. Hoy no es políticamente correcto decir ¨hago esto aunque algunos se pongan bravos¨, sino tratar de convencer de que es la mejor decisión dadas las circunstancias. Tampoco pueden estar amenazando con declaraciones como ¨ yo pienso así y si quieren que me expulsen de la Unidad¨.

Por otra parte, quienes no somos militantes y utilizamos las redes sociales no podemos caer en descalificaciones gratuitas a nuestros dirigentes. Debemos tener un poco de paciencia hasta que se aclaren determinadas posiciones. Un caso típico es el referente al diálogo. Se puede estar o no de acuerdo con el mismo, pero no satanizar a los dirigentes que han aceptado una primera aproximación y dejado clara las condiciones para iniciar conversaciones, aclarando que hay puntos que no son negociables. Un caso aún más censurable es caer en insultos personales en lugar de argumentar las críticas.

Dirigentes políticos y electores deberíamos leer e internalizar el reciente artículo del distinguido galeno Rafael Muci-Mendoza titulado ¨Elogio del callar¨, ya que si queremos salir de estos pranes que gobiernan y han destrozado al país, es necesario un acercamiento entre los dirigentes políticos y la sociedad civil. Los dirigentes deben aprender a respetar a esos ciudadanos que, como dice Manuel Barreto, son los imprescindibles que ¨se niegan a tirar la toalla, que no pierden las esperanzas, que se oponen y se opondrán rotundamente a que les confisquen el porvenir y que tienen muy definidos sus valores y principios¨. Y, a su vez, estos luchadores deben respetar a una dirigencia con la cual algunas veces no estamos de acuerdo, pero que se juega la vida y prestigio todos los días.

Como (había) en botica:

La crisis por la escasez y costo de alimentos, medicinas y repuestos es la queja principal de los ciudadanos. Esta situación no la puede resolver Maduro y su entorno, por lo que el diálogo debe enfatizar el cambio de las autoridades. Un articulista que escribe en El Universal sostiene que hay que ¨educar a grupos de la clase media que promovieron la hora loca entre 1999 y el 2006¨. Extrañamente no percibe que quienes lucharon en ese período, con los elementos de que disponían, lo hicieron por defender la democracia y prevenir el desastre económico que se visualizaba. Haber permanecido pasivos esperando ¨condiciones apropiadas¨ hubiese sido cobardía y complicidad. Hoy somos clara mayoría por el descontento con la escasez, costo de la vida e inseguridad y no por una mejor estrategia desde el 2006 para captar votos. Merecido homenaje de la UCV al distinguido venezolano Héctor Silva Michelena. El general Padrino debe informar por qué hay una foto de soldados quitándose el uniforme para ponerse una camisa roja para asistir a concentración oficialista. Los paramilitares rojos siguen agrediendo a periodistas y opositores. Bravo por Garbiñe Muguruza, por la Vino Tinto y por el ¨ Renuncia Maduro¨ del cartel exhibido en Chicago ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) en su artículo 6 dice que el gobierno de la república, en todas las entidades políticas que lo componen, son de mandatos revocables. También dice nuestra Constitución, en su artículo 70, que los referendos y revocatorias de mandatos son medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía. Dos artículos más adelante, en el 72, la Constitución reitera que todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables. Es por tanto incuestionable que los ciudadanos tienen el derecho constitucional de promover referendos revocatorios de funcionarios públicos electos. De cumplirse con los requisitos que la misma constitución establece, es obligación imperativa para los distintos órganos del poder público, especialmente el CNE, el que faciliten y le den curso a toda solicitud de referendo revocatorio con imparcialidad, trasparencia, celeridad, para usar las mismas características señaladas por el CNE, en sus normas para la promoción y solicitud de referendos revocatorios. El Observatorio Electoral Venezolano (OEV) considera que las autoridades electorales han actuado de manera ambigua, no informando con claridad respecto a la situación en que se encuentra el proceso iniciado hace unas semanas, dejando la sensación de que no actúa como árbitro imparcial en relación a la posibilidad de llevar a cabo este evento electoral.

Por otra parte, dice también nuestra Constitución, ahora en su artículo 160, que los gobernadores de cada Estado serán elegidos por un período de cuatro años. La última elección para elegir gobernadores se realizó el 16 de diciembre de 2012. Es decir, en diciembre se cumplen cuatro años de aquella fecha y, por mandato constitucional, deben realizarse a finales de este mismo año las elecciones para elegir a los gobernadores y a los integrantes de los consejos legislativos estadales. Elegir a los gobernadores es también un derecho constitucional irrenunciable de los ciudadanos, que debe cumplirse oportunamente y debe ser garantizado por el Estado. El OEV considera que tampoco en este caso el CNE ha enviado un mensaje claro a los electores con relación a un evento electoral previsto para este año. Ha dejado que la confusión tome terreno respecto a si se harán o no, en la fecha prevista.

El artículo 293 de la Constitución instruye al CNE a que garantice la igualdad, confiabilidad, imparcialidad, transparencia y eficiencia de los procesos electorales. Para materializar esas garantías es indispensable que los partidos políticos, organizaciones de la sociedad y electores dispongan prontamente de información básica sobre ambos procesos. Es responsabilidad del ente rector cumplir con ese mandato constitucional y dar muestras de imparcialidad y transparencia. Sobre el referendo es imperativo finalizar la constitución del grupo promotor permitiendo prontamente la verificación de identidad de los solicitantes, para fijar de una vez los puntos de recolección de manifestaciones de voluntad que, de superar el 20% del registro electoral, obligaría a la realización del referendo revocatorio. Debería el CNE hacer oficial y público el cronograma correspondiente, con sus distintas fases. Con igual urgencia el OEV, y toda la sociedad venezolana, reclama información trasparente y completa sobre las elecciones de gobernadores e integrantes de los consejos legislativos estadales: fecha, cronograma, circunscripciones, etc.

El OEV plantea la necesidad de que se tomen prontamente estas decisiones y que ellas se hagan públicas. Son aspectos básicos de cualquier evento electoral y las tardanzas en anunciar las informaciones correspondientes, no ayudan a la normalidad y, por el contrario, genera ruidos innecesarios que opacan la eventual celebración de dos eventos electorales. El CNE debe extremar la claridad en sus actuaciones como árbitro, con imparcialidad, pulcritud, celeridad, eficiencia y transparencia, ya que con ello mucho podrían contribuir a superar la crisis reinante en el país, en paz y en el marco de la constitución.

Caracas, junio 2016

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Quiero comenzar recordando el escalofriante saldo de la violencia política en Latinoamérica: Colombia, luego de medio siglo y más de 200.000 muertos, está negociando la paz. Guatemala hizo lo mismo después de un genocidio que eliminó a más de 100.000 indígenas. En El Salvador, luego de 11 años de guerra y 80.000 muertos, los adversarios optaron por la paz. En Sudáfrica, lograron superar el abominable apartheid con acuerdos políticos y el extraordinario papel de Mandela, reconocido por todos. En Ruanda, 800.000 personas fueron asesinadas a machetazos pero al final víctimas y victimarios tuvieron que reconciliarse. Estados Unidos y Cuba, después de vivir casi sesenta años en un conflicto que puso al mundo al borde de una guerra atómica, decidieron hacer las paces. Vietnam derrotó al gigante EEUU en una sangrienta guerra de dos décadas, mientras las partes enfrentadas negociaban en París.

Siempre hemos creído en el valor del diálogo. La Unidad democrática venezolana quiere el diálogo, pero el verdadero. Venezuela vive un momento demasiado grave para cederle más tiempo a este régimen incompetente y corrupto. A diario mueren venezolanos por falta de medicinas, por desnutrición o en manos del hampa.

Con el sabotaje que hizo el oficialismo a las reuniones preparatorias y separadas de República Dominicana – que no eran más que la continuación de un proceso de mediación iniciado en Caracas por los ex presidentes Zapatero, Torrijos y Fernández – quedó claro que el régimen lo que desea es ganar tiempo. Nada más.

La comunidad internacional ha expresado de diferentes maneras y por distintas vías, su profunda preocupación por la situación límite que vive Venezuela. Desde el Grupo de los 7 países más desarrollados, pasando por la Unión Europea y John Kerry, con el apoyo a la mediación de Zapatero, hasta el propio Papa, han pedido a Maduro que reconsidere su intransigente posición y dialogue. Todos esos esfuerzos son importantes y merecen el agradecimiento de los venezolanos. Para la oposición democrática expresada en la MUD, un verdadero diálogo debe tener agenda y objetivos claros y sobre todo, compromiso de ambas partes. La oposición ha colocado unos requisitos previos mínimos sobre la mesa para iniciar el diálogo: Que se escuche la voz de la mayoría de los venezolanos y se realice el Revocatorio; que se libere a todos los presos políticos y termine la persecución ilegal de dirigentes políticos, sociales y gremiales, estudiantes, periodistas y medios; que se atienda con urgencia a las víctimas de la crisis humanitaria por falta de de alimentos y medicinas y que se respete la Constitución y la Asamblea Nacional.

La respuesta del régimen hasta ahora ha sido negar todo: Representantes del poder ejecutivo y del electoral aseguran que el Revocatorio no va, es decir, privan a la mayoría de los venezolanos del derecho constitucional de revocar el mandato de un presidente que no sirve. No sólo no liberan a los presos políticos sino que aumentan la lista. No dan respuesta al desabastecimiento de comida y medicinas pero tampoco permiten la ayuda internacional que han ofrecido varios países y la propia comunidad venezolana en el exterior. Todos los días violan la Constitución Nacional e irrespetan al poder popular expresado en la Asamblea Nacional. Resulta obvio entonces que el que no quiere dialogar es el régimen.

Maduro quiere llevar a Venezuela al abismo de la violencia, donde él y la élite cívico militar que lo acompaña, tienen ventaja. O por lo menos es lo que creen. Sin embargo, olvidan que el pueblo está bravo y que ya perdió el miedo, como lo demostró en diciembre votando mayoritariamente por el cambio y más recientemente estampando su firma para solicitar el Revocatorio. Olvidan que la tropa que envían a las calles a reprimir a sus compatriotas, es pueblo. Se olvidan que los que queremos cambio somos mayoría.

A pesar de todos los obstáculos que colocan Maduro y su entorno, los demócratas debemos insistir en el diálogo. Al mismo tiempo, tenemos que ser proactivos. Elevar nuestra voz de protesta anta las injusticias y los atropellos a los derechos humanos en la calle, en las infames colas, en las instituciones públicas, en las comunidades. Con serena templanza democrática pero con persistencia y determinación. Todos los días y en todas partes. Hacer sentir el malestar que sentimos ante la incompetencia del régimen, por la impunidad que protege a delincuentes y criminales, frente a los abusos de poder, por la corrupción de la casta que desgobierna. Como lo han venido haciendo miles de venezolanos en todo el país, con perseverancia, con reciedumbre y sobre todo, sin miedo. El cambio es indetenible.

www.carlostablante.com

@TablanteOficial

carlostablanteoficial@gmail.com

30 de mayo de 2016

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.- Las regionales son la verdadera prioridad.

Son el derecho de la gente, de las comunidades, de todos los venezolanos de a pie, a cambiar periódicamente, o mantener, los gobiernos y las legislativas regionales. Están taxativamente pautadas en la CRBV con lapso y términos fijos del período y fin de la gestión regional.

Pese a lo agudo y profundo, de la dimensión total de la crisis actual; son la real prioridad política, inmediata, de la gente; la prioridad de todos; del país; no solo de un sector, ni de las burocracias. Son el evento inmediato, a mano, en el que la voluntad de la gente de a pie, independientemente de cualquier factor de poder; puede determinar y distribuir más equitativamente la legitimidad de los resultados; incidir más determinantemente en las dinámicas concretas y nacionales de Poder.

.- Despolarización y despresidencialización para el diálogo y consensos ciudadanos.

Son la verdadera deriva de la movilización ciudadana que culminó el 6D. Las elecciones parlamentarias fueron total y perversamente polarizadas; hasta la ilegitimidad. Fueron inducidamente presidencializadas. Éstas próximas, de gobernadores y legisladores, al contrario, pueden y deben ser máximamente despolarizadas; despresidencializadas. Para que sean un evento para el debate el diálogo y los consensos de base ciudadanos. El diálogo y el consenso que todo el mundo invoca y dice querer. La ocasión para ciudadanizar la política, desde lo regional; desde la base; para despolarizarla.

.-Suspender las regionales para polarizarlas y partidizarlas.

Suspenderlas o posponerlas como se ha pretendido y aún amenaza, desde partidos tanto oficialistas como de oposición; apunta a aplacar la beligerancia y el ejercicio de la soberanía ciudadana de base y hasta de sus propias militancias; en la libre postulación y elección de gobernadores y legisladores. Para las burocracias nacionales volver a controlar y manipular el proceso, volver a polarizarlo e imponer sus candidatos, como siempre e hicieron en las elecciones parlamentarias.

Suceda lo que suceda con el revocatorio; que está en veremos, las regionales son lo concreto y seguro. Y aunque no sea evidente ni lo declaren; y a pesar de la crisis son la primera agenda de las burocracias partidista-empresariales; de ambas; que están montadas para controlarlas; mientras la gente se distrae con el revocatorio.

.- Ni revocatorio ni Estado de Excepción justifican suspenderlas.

No tenemos que esperar “a ver qué pasa”, a ver “que anuncia y hace el CNE” ni “que pretenden el PSUV y la MUD”. Las regionales son nuestro problema; no de las burocracias. Nos toca movilizamos ya; y llamar a todos sin distingos, regional y localmente, a movilizarse para exigir y garantizar que se realicen este año como es el derecho de la gente pautado un la Constitución. Ningún evento sobrevenido o en perspectiva de sobrevenir es prioritario por encima de las regionales. Ni el eventual Revocatorio ni el Estado de Excepción pueden ser pretexto para suspenderlas ni moverlas. Ni política ni procesalmente se justifica. Cuando, además; y, según; su suspensión decidida unilateralmente; o incluso consensuadamente; sí configuraría una “ruptura del hilo constitucional”. La garantía ciudadana a votar no puede ser suspendida mediante un decreto de excepción. Y en centenares de ocasiones y países se ha hecho elecciones en un estado de excepción.

La primeras elecciones nacionales luego de aprobada la CRBV, en el 2000; fueron simultáneas todas; desde la del presidente hasta la del último concejal. Si entonces fue posible aquella “mega-elección”; si entonces, ni técnico-jurídica ni procesalmente fue problema la simultaneidad; hoy con un sistema electoral máximamente automatizado, según, “el mejor del mundo”, como es el CNE-SMARTMATIC, lo es más sobradamente. En República Dominicana se terminan de hacer unas “megaelecciones” en las que se votó para renovar 14.000 cargos. En las regionales nuestras se votaría solo por unos trescientos y algo. El 2012 era de “megaelecciones”; pero Chávez, por cálculo y manipulación políticos impuso que se partieran en tres. En caso de ahora concretarse el Revocatorio, que realmente no es excluyente con las regionales; que sea simultáneo. Y de considerarse inconveniente tal simultaneidad; que se haga antes o después.

.- Un cambio cualitativo. Una nueva correlación de poder regiones-centro.

Elegir en unas jornadas no polarizadas a los nuevos gobernadores y legisladores estatales, será el mayor avance posible inmediato, concreto, frente al autoritarismo y el presidencialismo en que éstos históricamente se han sustentado.

No se trata crear falsas expectativas ni sobredimensionar la coyuntura Pues, un nuevo cuadro nacional de gobernadores y legislativos regionales; con todo y el alcance que tendrá; no es en sí mismo, la solución de la crisis nacional actual, coyuntural; ni menos de la estructural de fondo. Pero constituirá un cambio concreto en la correlación centro-regiones. El poder factico del gobierno nacional, central, desde siempre y hasta hoy concentrado, sin contrapeso ninguno; si lo tendrá con el poder de las gobernaciones y legislativos originados y legitimados por la voluntad real de la gente; por el ejercicio real de la soberanía ciudadana. Inmediatamente, será un contrapeso a Maduro en caso de seguir en Miraflores; pero igualmente si sale, lo será al próximo presidente sea quien sea. A partir de ahora; la convocatoria y operación del Consejo Federal de Gobierno no dependerá solo de la voluntad y el interés del Presidente; sino también de la mayoría de los nuevos gobernadores.

.- Por la soberanía ciudadana prevalecerá lo regional y local por sobre lo nacional y central.

En las elecciones a gobernadores y legisladores se concreta, se afirma, lo regional y local, lo ciudadano y lo comunal; lo de base sobre lo nacional y central, Se activará primera vez en la historia, la soberanía ciudadana, popular, consagrada en la CRBV; por sobre lo presidencial y cupular; por sobre lo burocrático partidista; por sobre la maquinaria y el poder financiero.

.- La gente beligerante, es el nuevo sujeto político que elije y no solo vota.

A la gente corresponde decidir quiénes son sus candidatos. Y la agenda ciudadana para la gestión de los gobernadores y legisladores que resulten electos. El sujeto político en las elecciones regionales es la gente, los líderes y movimientos locales, de base. No los partidos ni los candidatos ni los factores de poder. A ellos toca decidir soberanamente a quien postula y por quién vota; ejercer integralmente el acto de elegir; en contra de solo votar como ha sido hasta ahora, por candidatos impuestos a los que con frecuencia ni siquiera conoce.

.- Picarle adelante a las burocracias partidistas-empresariales.

Le corresponde, a la gente, a todos sin distingos, estar alerta y alertar, activarse y movilizarse; inmediatamente, desde ya, no solo contra la pretensión de suspender las elecciones regionales. Sino picarle adelante a las previsibles manipulaciones y trampas clásicas leguleyéricas y burocráticas, partidistas, armadas e implementadas negociadas con el CNE contra los liderazgos grupos y partidos locales. Para anular toda iniciativa y participación independientes locales de base; que no se supedite o deje entrampar en sus franquicias partidistas y candidaturales polarizantes..

.- Unas primarias regionales abiertas con más debate que campaña.

En estas elecciones regionales vamos a rechazar que se repita lo de las parlamentarias del 2016; a impedir que las burocracias partidistas-empresariales, de la MUD y el PSUV, vuelvan a armar las planchas con ellos mismos y su gente designada a dedo y negociada. Que vuelvan a condicionar hasta financieramente, la posibilidad de libre postulación; y a negar las primarias en la mayoría de las postulaciones que fueron negociadas y/o simplemente impuestas, mediante el brete de la franquicias partidistas.

Promovemos unas primarias abiertas montadas y controladas local y regionalmente por la gente misma; en las que desde las bases ciudadanas y comunales, participe en igualdad de condiciones todo el que aspire o sea promovido como posible candidato; hasta por las burocracias mismas. En las que nada, ni político ni técnico-jurídico ni financiero; restrinja ni condicione la libertad y posibilidad de postulación y promoción de cualquier ciudadano o grupo local En las que, de acuerdo a lo establecido en la CRBV; no se acepte ningún candidato que no sea residente activo del estado y el municipio; o que sea diputado electo en las pasadas parlamentarias; y que ahora pretenda postularse regionalmente.

Serán las primeras elecciones en las que los venezolanos elijan realmente y no solo voten. En las que por primera vez, el ciudadano ejerza su soberanía. Con unas primarias en las que la gente promueva y postule a quién libremente considere; califique a quienes sean postulados; y debata sobre la agenda ciudadana, regional y local de gestión, y su disposición y capacidad para impulsarla. Unas primarias y elecciones regionales y locales en las que predomine el debate sobre la campaña; la calidad ciudadana, ética y política sobre lo financiero del poder y la maquinaria. Y en las que luego y finalmente elija y vote libremente y a voluntad.

.- Elecciones regionalizadas y ciudadanizadas. Lo humano prevaleciendo sobre lo tecnológico.

A las regionales debemos ir y realizarlas, de hecho y/o de derecho, por y con un nuevo sistema electoral. Hacer, imponer, un proceso regionalizado y localizado; ajustado y con base a lo pautado en la CRBV; pero ciudadanizado; en el que lo humano se rescate y prevalezca sobre lo tecnológico y algorítmico computarizado. En el que no haya encriptamientos ni cajas negras cajas; en el que todo está a la vista de todos los ciudadanos. Con un conteo manual hecho y controlado y totalizado por la gente, en todas las mesas de todos los centros de votación; como la garantía básica de transparencia y confiabilidad de los resultados. Y de verdadera legitimidad de quienes resulten electos.

Pese al desentendimiento de las burocracias sobre el tema: trabajamos para promover la reforma y reestructuración total legal y organizativa del Sistema Electoral Nacional. Pero desde ya e inmediatamente, sobre la marcha; en las fases previas al proceso reclamamos, vía amparo, pidamos nacionalmente desde todas las regiones, la eliminación o no-aplicación de las restricciones, inconstitucionales e ilegítimas; que restringen y niegan la representación proporcional de las minorías establecida en la CRBV; y la proporcionalidad. Nos activamos y movilizamos y llamamos a activistas, movimientos, partidos y grupos de electores locales y regionales; cuyos derechos electorales intentados de ejercer en el 2015 con las disidencias; fueron anulados absolutamente. Vamos a exigir y demandar, para este mismo proceso la derogatoria, reforma o suspensión parcial de la Ley del Poder Electoral de la Ley de Partidos y del Reglamento de Procesos Electorales; para que se suspenda la aplicación por el CNE de los mecanismos técnico-jurídicos, anticonstitucionales, excluyentes, que contienen; que niegan los derechos electorales de las minorías no vinculadas o asociadas a los factores de poder y le dan a la primera o las dos primeras votaciones todos los puestos nominales y por lista.

.- Una agenda ciudadana hacia salir de la crisis.

Contrariamente a como ha sido siempre; el sujeto político en estas regionales será la gente, los ciudadanos, los electores; no los candidatos, ni los partidos. Invirtiendo la relación tradicional candidatos-votantes.

La gente de la región a partir de los debates y formulaciones de las comunidades, hará la agenda ciudadana regional; base, marco, y lineamientos, expectativas, prioridades, de las gestiones de las gobernaciones y consejos legislativos a elegir para el lapso. A la inversa de como ha sido; de que los candidatos y los partidos presenten sus propuestas y promesas a los electores para ganar su voto; serán éstos, los electores quienes presenten su agenda ciudadana regional; ante la que sean aquellos quienes se definan y/o comprometan expresamente. A partir de cuyos manejo y debates, abiertos, se visualizarán las sintonías disposiciones y compromisos expresos de los diferentes postulados con ella, con las expectativas y prioridades reales del estado. Junto a que, en el otro sentido; en los debates abiertos los electores calificarán libremente a partir de las capacidades que muestren y en función del que consideran el interés y bien comunes.

El evento nacional de elección de nuevos gobernadores y legisladores de este 2016, ciudadanizado, será un verdadero debate sobre los problemas regionales y regional-nacionales; no una simple campaña vacía; un evento de retóricas y slogan. Aparte el alcance político, sociopolítico y político-institucional que lleguen a tener; que la gente sea el sujeto, no el objeto, de las elecciones regionales; apunta hacia uno de sus mayores impactos previsibles; al de la activación del ciudadano como nuevo sujeto político en la dinámica nacional.

Estas regionales manejadas y protagonizadas por la gente, despolarizadas; un nuevo sujeto político; más y antes que cualquier otro cambio político; mismo que sacar a Maduro; si serán, el inicio de la verdadera salida de la crisis en que estamos; tanto de la inmediata actual como de la de fondo bicentenaria; que tienen como determinantes primarios y principales la concentración y centralización del Poder; la polarización y el presidencialismo.

Caracas mayo del 2016.-

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​José E. Rodríguez Rojas

Creo que la frase es del humorista venezolano “Er Conde der Guacharo”, la tomamos prestada para referirnos a los primeros años del gobierno del expresidente Chávez cuando prolongó la vigencia de la Agenda Venezuela. Esta agenda se inició en 1996 en el marco de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), impulsada por Teodoro Petkoff como Ministro de Planificación del gobierno de Rafael Caldera. El propósito central de dicha agenda fue el control de la inflación, lo cual se logró ya que este flagelo disminuyó de 80% en 1994 a 12,1% en el año 2001.

El abatimiento de la inflación fue posible mediante políticas de orientación liberal, orientadas a restringir el gasto público y controlar la masa de dinero en circulación. En este contexto se eliminó la práctica utilizada por el expresidente Caldera de recurrir a la emisión de dinero inorgánico. El otro mecanismo usado para el control de la inflación fue la estabilización del valor del dólar, lo cual se logró mediante un sistema de minidevaluaciones encausadas dentro de un rango o banda que limitaba las fluctuaciones de la divisa estadounidense. Para esto fue clave el apoyo del FMI que suministraba credibilidad a la banda otorgando los dólares necesarios para estabilizar la misma.

El control de la inflación produjo una recuperación de la capacidad adquisitiva de la clase media y de los trabajadores organizados, lo cual se evidenció en la capacidad de compra que para ese momento poseía un profesor agregado universitario, cuyo sueldo básico superaba en 9% la canasta básica del CENDAS.

A pesar de que el barril de petróleo no superaba los 20 dólares, había divisas suficientes para importar las materias primas y alimentos requeridos, cuya magnitud era limitada debido a que los niveles de producción internos no ameritaban un excesivo nivel de las mismas. La producción interna era excedentaria lo que se reflejaba en la existencia de exportaciones agroalimentarias cuya magnitud ascendía a 307 millones de dólares y contribuía a financiar la factura de las importaciones. En consecuencia la escasez era un problema insignificante lo que se reflejó en un índice de escasez de solo 5%, lo cual significa que en la inmensa mayoría de los establecimientos comerciales los consumidores podían conseguir los productos básicos que requerían.

Las universidades, a pesar de sus usuales limitaciones, tenían capacidad de mantener, con relativa modestia, los requerimientos de sus laboratorios como reactivos y equipos; los cuales estaban disponibles en el mercado. Las bibliotecas podían acceder a las publicaciones internacionales con las restricciones que les imponía su presupuesto. Eran libres de establecer sus prioridades y diseñar su presupuesto de divisas, sin necesidad de involucrarse en el engorroso procedimiento que implicó luego el control de cambio.

La felicidad que disfrutamos estos años, sin saberlo, comenzó a mostrarse esquiva después del año 2004 cuando los precios del petróleo comenzaron su danza ascendente. En una época de mayor abundancia de divisas el gobierno abandonó la Agenda Venezuela e impuso un control de cambio que no se justificaba, pues estos mecanismos se implementan en épocas de escasez de divisas. La decisión fue política pues formó parte de un proyecto de control político de la sociedad siguiendo el libreto cubano. El proyecto de Chávez implicaba convertirse en el líder latinoamericano de la revolución bolivariana, amparándose en el prestigio de Fidel Castro dentro de la izquierda de América Latina. Para ello se planteó drenar el ingreso de divisas hacia Cuba y los otros socios de la alianza bolivariana de naciones. La opacidad del régimen cambiario que se impuso dio lugar a una corrupción descomunal, donde se otorgaron cientos de millardos a empresas de maletín, pertenecientes a la llamada boliburguesía.

Por otro lado la inflación hacía estragos en el bolsillo de la clase media. En la medida que el BCV comenzó la impresión de dinero para satisfacer las exigencias del mandamás de turno la inflación tomó de nuevo su camino ascendente, incrementándose de 12% en el 2001 a 68% en el año 2014. En consecuencia la capacidad de compra de la clase media se deterioró, lo que se evidenció en la proporción de la canasta básica del CENDAS que un profesor en la categoría de agregado podía adquirir, la cual descendió de 109% en el 2001 a 33% en el año 2014.

Adicionalmente el hostigamiento a la iniciativa privada, que se reflejó en la política de confiscaciones de empresas y el control de precios, obligó a muchas empresas a emigrar. Las que permanecieron debieron someterse a las exigencias gubernamentales. La escasez pasó de ser un problema insignificante a adquirir ribetes dramáticos, aumentando de 5% en el año 2001 a 28% en el año 2014.

Año 2001

(Agenda Venezuela)

Año 2014

(Revolución Bolivariana)

Precio del petróleo

20 dólares por barril

90 dólares por barril

Tasa de inflación

12,1 %

68%

Índice de escasez

5%

28%

Tasa de pobreza

45%

48%

Proporción de la canasta básica del CENDAS que podía adquirir un profesor universitario (agregado)

109%

33,3%

Fuente: BCV; UCAB-UCV. Encovi, 2014; cálculos propios.

En el cuadro previo comparamos el año 2001, cuando estaba vigente la Agenda Venezuela, y el año 2014. Se puede evidenciar que, a pesar de que en el 2014 el precio del petróleo era cuatro veces mayor al del 2001, la inflación se multiplicó por cinco y el índice de escasez fue seis veces mayor. Los programas sociales y alimentarios no logaron reducir los niveles de pobreza. En otras palabras lo que ocasionó el incremento de la inflación y la escasez no fueron las dificultades relacionadas con el descenso del precio del petróleo, que se produciría después del 2014; sino las políticas gubernamentales que se implementaron después del abandono de la Agenda Venezuela y el acuerdo con el FMI. El descenso del precio del petróleo posterior al 2014 lo que hizo fue agudizar la situación, pero el mal ya estaba hecho.

Profesor UCV

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